Manuel Alejandro López, director de la Banda de Música de Zamora: "Un gestor cultural en la ciudad evitaría la contraprogramación"
"En la música, los proyectos y los premios se construyen de forma colectiva en un mundo el que todos vamos a lo nuestro"

El director de la Banda de Música de Zamora, Manuel Alejandro López. / José Luis Fernández / LZA

El músico Manuel Alejandro López Pérez es el director de la Banda de Música de Zamora, colectivo que ha quedado subcampeón de su categoría en el ‘World Music Contest’, a tan solo dos puntos del primer clasificado, y ha logrado una medalla de honor con distinción y mención especial por su interpretación del pasodoble "Corrida de toros".
¿Cómo surge el presentarse al World Music Contest celebrado en Kerkrade en los Países Bajos?
Teníamos la idea hace unos años, pero el COVID nos paralizó a todos. Nos habían seleccionado en 2020 para ir a Valencia. Venía una buena generación de músicos con ganas y en 2022 la idea era ir a Kerkrade. En 2020 se canceló Valencia, se canceló en 2021 también por la pandemia y ya en 2022 coincidió Valencia con Kerkrade. Teníamos que elegir y en ese momento se decidió ir a Valencia. En 2024 fuimos a un certamen en Sevilla, que fue importante porque ya entró una nueva generación. Hubo un cambio bastante importante en la banda de gente que fue a estudiar fuera y entró una ingente cifra de niños. Tras Sevilla ya se planteó el objetivo de Kerkrade en 2026.
La banda es un grupo amateur sujeto a la emigración de los jóvenes.
Sí, de hecho, el primer certamen que se hizo conmigo como director en 2018 fue en Portugal. De ese certamen, a hoy, que han pasado ocho años, coinciden doce o trece músicos nada más. Es un hándicap. Pero el objetivo estaba marcado. Hubo que mandar un vídeo y en otoño nos mandaron un correo diciendo que nos habían seleccionado, pero nos teníamos que presentar a una categoría más alta. En música, los compositores escriben desde el nivel 1, para bandas más infantiles, y hasta el nivel 6. Nosotros nos presentamos al nivel de tercera división, que serían obras de nivel 4, y nos indicaron que teníamos que ir a una categoría más alta. Fue una buena decisión, porque realmente el ir en esa sección que es 5 sobre 6, la dificultad es prácticamente ya la máxima que hay y ha hecho crecer a la banda.

Manuel Alejandro López con la medalla lograda en una de las clases de la escuela de la banda. | JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ
Una vez que supieron que estaban seleccionados, ¿cómo gestionaron los ensayos y la parte logística?
De la parte logística se ha ocupado la directiva de la asociación cultural de la banda, que ha trabajado mucho y de manera altruista, sobre todo la presidenta, Carmen Guil. Pusieron toda la carne en el asador, pero también todos los padres y todos los músicos nos hemos involucrado. En diciembre empezamos con la cesta de Navidad, venta de pulseras, tocar en la calle para sacar dinero. Luego se tocó a las empresas, fueran medianas, grandes o pequeñas, para colaboraciones, donaciones… todo era bienvenido. Evidentemente se recurrió a Caja Rural, que siempre está dispuesta a colaborar en ese tipo de cuestiones, y las instituciones, al Ayuntamiento y a la Diputación de Zamora, que son los grandes patrocinadores junto con empresas zamoranas que no menciono porque son tantas que seguramente se me olvidaría alguna. Las cofradías de Semana Santa, también casi todas han colaborado con este proyecto. Y respecto a toda la parte musical sí que es cierto que al principio fue un poco complejo de gestionar porque la banda tiene mucha actividad. Nos pilló Santa Cecilia, Navidad, los conciertos divertidos, Semana Santa… Antes de irnos de vacaciones de Navidad se hizo un pequeño ensayo para que la gente fuera conociendo el repertorio. En mayo, se estrenó la obra obligada y todo lo gordo ha sido mayo, junio y julio. El mes de julio fue un mes de ensayar todos los días, y cuando digo todos los días, es todos los días hasta ocho horas diarias.
Analizando cómo estaba la banda en octubre y ahora, ¿qué radiografía realiza?
Hemos sido prácticamente todos los que estamos en Zamora habitualmente. En Semana Santa somos unos 120, pero es como la vuelta a casa por Navidad porque hay integrantes que está en Madrid o en Barcelona, que no podían ensayar para el certamen. En la parte musical, ha habido una subida de nivel tanto individual como colectivo. Antes de la entrega de premios, el objetivo estaba conseguido. A pesar de la alta carga de ensayos, no nos podemos olvidar que esto es un colectivo amateur, con muchos niños y muchos adolescentes, existe también un trabajo pedagógico, y de valores que son más importantes que la música. A nivel interno, a nivel de relaciones personales también se ha mejorado mucho. Somos mucho más grupo y hay más cohesión.
¿Hay un antes y un después del certamen en la banda?
Sí. En la parte musical la participación en el certamen ha sido un crecimiento y en la historia la banda supone el reconocimiento más grande que ha conseguido. Antes de salir al escenario les dije a los chicos que tenían que hacer lo que íbamos a hacer por los que no estaban y por los que van a venir, porque las personas pasamos por los sitios, pero los colectivos se quedan. Kerkrade es el certamen más importante del mundo de las bandas y el logro obtenido, esa medalla de oro la verán todas las generaciones cuando lleguen a nuestra sede.

El director y la banda recibidos por las autoridades municipales a su regreso. / Archivo
Lograron la mención especial por la mejor interpretación de la obra libre "Corrida de toros". ¿Por qué eligió esta pieza?
Sabía que íbamos a reventar con esa obra (risas). Era difícil, porque es una obra muy difícil, pero puestos a meternos en harina cuando lo importante era subir el nivel de la banda más allá del resultado en clasificación general, apostamos por ella. Y además porque es una obra muy diferente.
¿Profesionalmente qué supone para usted el haber conseguido el segundo puesto en la clasificación general?
Es un logro importante porque estamos hablando de que es el certamen de bandas más importante del mundo. Se ha logrado una medalla de oro con distinción y subcampeón del mundo en Kerkrade, pero yo no lo haría si no fuera por la banda. Lo bueno de la música es que los proyectos y los buenos resultados o los premios se construyen de forma colectiva en un mundo en el que parece que vamos todos a nuestro rollo y muy rápido. Hemos de tener presente que bandas de Centroeuropa, las alemanas o danesas son bandas con mucha experiencia, con mucha gente profesional. No son el concepto de bandas que tenemos aquí, que son bandas para niños y de jóvenes. Era una aventura difícil.
¿Qué retos se marcan?
Esa pregunta es la pregunta del millón (risas). Es muy complejo incluso para mí también pensar en cómo puedo llegar yo a un ensayo y motivar a los chicos después de esto. Ahora toca descansar y en septiembre habrá que pensar qué se puede hacer.
Va camino de 13 años al frente de la Banda de Música de Zamora, ¿se esperaba permanecer tanto tiempo?
Sinceramente no. Cuando llegué no me lo esperaba porque las bandas son fenómenos muy móviles, es complicado mantenerse tanto tiempo, además con muchas generaciones, pero sí que es cierto que las bandas de Castilla y León son bastante fieles a la dirección, si hay empatía, si hay sinergia entre ambas partes se sigue. Antaño, por ejemplo con Karajan al frente de la Filarmónica de Berlín, los directores permanecían mucho tiempo en las orquestas, eran directores que estaban mucho tiempo en las orquestas. Pero ahora ya el mundo ha cambiado, es un mundo rápido.
En redes sociales muchos colectivos musicales les han felicitado, ¿qué relación mantienen con ellos?
Nosotros tenemos una relación estupenda con todos los colectivos de la ciudad. Es uno de los principales objetivos que me puse en mi cabeza cuando llegué, porque no existía eso. Había ciertas asperezas que yo no lo entendía, puesto que estamos para construir todos juntos. Evidentemente cada agrupación tiene sus objetivos, sus planteamientos, sus formas de hacer las cosas, pero hay un respeto, una solidaridad y un ayudarnos entre todos porque los músicos somos un gremio muy jodido.
¿A qué se refiere?
Somos poco cooperativistas, nos ayudamos poco. Y eso no puede ser porque ya nos dedicamos a una profesión donde nos dan bastantes palos y no es fácil vivir de la música, como para que no seamos amigos entre nosotros y no nos ayudemos.

El director de la Banda de Música de Zamora, Manuel Alejandro López. / José Luis Fernández / LZA
Zamora es pequeña y tiene dos bandas potentes así como muchísimos grupos de rock. ¿Por qué hay tanta música en Zamora?
Yo creo que habrá algo en la esencia zamorana que hay tanta cultura alrededor de la música. Pero también hay que decirlo, la Semana Santa juega un papel importante. La imagen que dejan todas las bandas en las calles, y todos los conciertos previos, juegan un papel fundamental con los niños que desde pequeños lo ven. En mi pueblo, Celanova, pasa lo mismo. Allí salen músicos a patadas porque hay esa sinergia creada y tú no vas a baloncesto, vas a música. Es algo cultural en Zamora unido a la Semana Santa, evidentemente, pero que es parte de la idiosincrasia de los zamoranos. Además cada vez está teniendo más peso la música en San Pedro y en Navidad lo que, con actividades como nuestros conciertos divertidos, logra un efecto arrastre.
Enseñanza
El Conservatorio Miguel Manzano estrenará el anhelado nuevo edificio quizá en el curso 2027-28. ¿Beneficiará a la banda?
El nuevo conservatorio va a ser importante para la ciudad. De hecho, a nosotros nos gustaría estrechar lazos con el Conservatorio, institución con la que tenemos una buena relación: ellos tienen alumnos nuestros, hay gente que está en el conservatorio que viene a la banda. Buenas relaciones con el Conservatorio, pero nosotros siempre vamos a seguir defendiendo nuestra Escuela de Música porque la mitad de la plantilla que hemos ido al concurso son músicos de nuestra cantera.
¿Cuántos alumnos han tenido el pasado curso?
Hemos tenido 160 alumnos y este nuevo curso estamos ya en 190. No tenemos instalaciones suficientes. Se nos queda pequeño el edificio, nos tocará hacer encaje de bolillos con los horarios. La enseñanza se hace de manera no lucrativa, a nosotros la escuela no nos sale rentable económicamente porque hay 15 profesores contratados y yo soy su director. Creo que es bueno que en la ciudad haya una escuela de música de una banda con 190 alumnos porque entre todos nos nutrimos y entre todos nos podemos ayudar.
¿Qué prefiere, la dirección de la banda o de la escuela de la banda?
Son diferentes. El trabajo de la banda es más una cuestión artística, musical, también humana porque estás con mucha gente y muchos niños. En la escuela es más de gestionar y de la parte laboral que yo no tenía ni idea y, al final, me tocado aprender.
¿Qué echa en falta en Zamora?
Dos cosas que yo creo que van de la mano. Por una parte, la enorme cantidad de música que hay en Zamora, con dos bandas, multitud de grupos de diversa índole, los coros… hay mucho movimiento musical para ser una ciudad pequeña y tenemos que creer más en el potencial que tenemos, creer más en lo que puede hacer nuestra provincia, en nuestra ciudad. Nos creemos pequeños, pero con mucha gente pequeña haciendo cosas pequeñas salen grandes cosas. La otra cuestión es difícil y quizá un poco utópica, pero yo echo de menos la figura de un gestor cultural en la ciudad. No sé si tiene que ser una cuestión pública o privada, pero hay mucha contraprogramación. Es evidente y es rico que haya ocasiones en que hay público suficiente para tener dos o tres eventos a la vez en la ciudad, pero hay momentos en los que no son dos o tres, son multitud de propuestas que coinciden a la misma hora, lo que es una pena. Yo creo que gestionar un calendario común que nos permita evitar la contraprogramación sería bueno tanto para los colectivos como para el público.
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