Pillados in fraganti
Ingresan en prisión dos miembros de la "banda del hilo" que robaban en pisos de Zamora tras marcar las puertas con silicona
La llamada de un vecino que detectó el hilo en las puertas de varias viviendas permite abortar el asalto de los ladrones en un edificio de la calle Florián de Ocampo

Comisaría de la Policía Nacional en Zamora. / SERGIO VILLAR / LZA
La jueza ha enviado a prisión provisional a dos individuos acusados de robo con fuerza en casa habitada que previamente habían marcado con silicona, método que vienen usando organizaciones criminales especializadas en asaltar pisos ocupados para sustraer dinero en metálico y joyas principalmente. El arresto tuvo lugar a mediados de esta semana gracias a la colaboración de un vecino del edificio que al llegar a su casa observó un pequeño hilo de silicona en la puerta de entrada.
El hombre revisó el resto de viviendas de la tercera planta del número 6 de la calle de Florián Ocampo y comprobó que los ladrones habían ido extendiendo ese material transparente desde una esquina del marco de la puerta de entrada hasta la misma puerta ante lo que decidió llamar a la Comisaría de la Policía Nacional de Zamora.
Los dos varones regresaron hacia la media noche para llevar a cabo sus planes, aunque solo encontraron la marca de silicona en una puerta de entrada a un piso, al que accedieron sin causar ningún daño a la cerradura, al parecer, tras manipularla como auténticos profesionales de lo ajeno. El robo, sin embargo, se vio truncado al verse rodeados por agentes de la Policía Nacional que lograron sorprenderles y detenerles gracias al aviso del residente en esa planta. Esta persona fue la encargada de retirar la marca de todas las viviendas para abortar los asaltos, indican fuentes próximas a la investigación.
Los dos detenidos comparecieron ante la jueza este miércoles, 12 de agosto, que decidió su ingreso en prisión preventiva por la gravedad del delito al estar las casas habitadas y suponer un riesgo para los residentes en las mismas, así como para impedir que los acusados puedan darse a la fuga al estar integrados en una banda organizada y especializada en este tipo de robos. Estas organizaciones criminales operan fuera de la capital desde donde se desplaza a integrantes para seguir las rutinas de las personas que habitan las viviendas o pisos designados para ejecutar los robos, lo que les permite saber a qué horas están vacíos y tienen campo libre para asaltarlos. El sistema del hilo de silicona se extendió en los últimos años como método más fiable para saber si el inquilino está o no en el interior.
Los agentes de la Brigada Provincial de Seguridad Ciudadana de la Comisaría son los encargados de intervenir para impedir los robos, para lo que se organizan mediante un dispositivo que bloquea todas las posibles vías de huida de la capital, es decir, se cerca a los individuos que están dentro de la vivienda y, en ocasiones, esperando en un vehículo que vigila la posible llegada de un coche patrulla para avisar a los ladrones que han entrado en el piso o vivienda. El operativo policial se despliega para evitar su fuga y para preservar la integridad de los vecinos y recuperar los bienes que hayan sustraído.
Comandos itinerantes
No es la primera vez que la Policía Nacional logra arrestar a los ladrones vinculados a estas bandas en el mismo momento en el que se disponen a robar, la última operación abierta por la Comisaría de Zamora que trascendió públicamente tuvo lugar en noviembre de 2025 y se saldó en la capital con el arresto, al menos, de dos integrantes de una organización criminal especializada este tipo de delitos, a los que el Juzgado de Guardia envió a la prisión de Topas. Los pisos que habían asaltado permanecían desocupados en el momento en el que los expertos ladrones irrumpieron en el interior, aunque no siempre se da esta situación, hay personas que se han topado con los delincuentes o que permanecían durmiendo durante el robo.
La investigación logró vincular a estos individuos con la banda que asaltó viviendas en Béjar, en Salamanca y en Zaragoza, como parte de un comando itinerante de la misma que se desplaza a integrantes por el territorio nacional para cometer los delitos. Por lo general, estos delincuentes buscan dinero en efectivo y joyas de oro que pueden vender fundir o vender en el mercado negro. Los detenidos esta semana serían integrantes de este tipo de equipos de una organización con sede en otra comunidad autónoma, probablemente Madrid.
Modus operandi
El modus operandi consiste en aterrizar en la ciudad o municipio en el que se va a cometer el delito el tiempo suficiente como para estudiar las zonas y determinar que casas o pisos serán objetivo de sus asaltos. Normalmente, las casas están habitadas, por lo que el delito cometido conlleva penas de prisión por el riesgo que corre la vida de esas personas durante los robos en el caso de que se produzca algún incidente.
La detención de estos dos individuos y su envío a prisión implica un éxito policial tras meses de investigación, además de aportar nuevas pistas para localizar a los cabecillas de la organización y poder desmantelarla. No sería la primera vez que una intervención de la Policía Nacional o de la Guardia Civil de Zamora pone a los investigadores sobre la pista de una banda que opera en todo el país y permite tirar del hilo para desarticularla.
Los delincuentes están entrenados para retirar el bombín o la propia cerradura, sin forzarla, para acceder al interior del inmueble y llevarse objetos de valor que buscan en cajones, armarios de los dormitorios fundamentalmente, ya que las joyas y el dinero se suelen guardar en esas estancias. A veces, los ladrones dejan colocada la puerta con tal pericia que a simple vista no se observa que pueda delatar el asalto a la vivienda.
En alguna ocasión, han sido más descuidados y han dejado la puerta abierta, lo que ha facilitado a los agentes nacionales la detención in situ. En otra ocasión, se toparon uno de los ladrones tirando de radial eléctrica para cortar la cerradura de la puerta de un piso, un "trabajo" mucho menos limpio para tratarse de integrantes de una banda organizada.
La colaboración ciudadana en una capital pequeña como Zamora ha resultado decisiva para atajar este tipo de delitos que causan un perjuicio muy importante a las víctimas, puesto que sufren la vulneración de su intimidad, de su casa, el lugar donde deberían sentirse seguras, además de atacar su patrimonio y de sentir que han vivido o han podido experimentar un grave riesgo en su seguridad personal. Precisamente por ello, las penas de prisión pueden llegar a los 6 años en función del perjuicio ocasionado a las víctimas que se demuestre en el juicio correspondiente.
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