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¿Qué es el estrés hídrico? La razón invisible que obliga a alargar la alerta por incendios forestales en Zamora

Ante las elevadas temperaturas y la falta de reserva de agua de la vegetación, los montes de la provincia no están simplemente secos: están preparados para arder

Territorio calcinado por el incendio de Fermoselle

Territorio calcinado por el incendio de Fermoselle / José Luis Fernández

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Tania Sutil

Tania Sutil

Según los índices manejados por la AEMET y por el Operativo de Prevención y Extinción de Incendios Forestales de Castilla y León, el peligro de incendios forestales se mantendrá hoy entre muy alto y extremo en Castilla y León. Entre otras cosas, por el estado de la vegetación, que acumula un fuerte estrés hídrico tras las olas de calor registradas durante la campaña. Pero, ¿qué es eso del estrés hídrico?

Explicado de forma sencilla, es la falta de agua que sufre la vegetación cuando el calor, la sequedad del ambiente y la ausencia de lluvias se prolongan durante varios días o semanas. Las plantas pierden humedad, el suelo se seca y el monte queda en una situación mucho más vulnerable ante cualquier chispa. En un contexto normal, la vegetación viva contiene agua y eso ayuda a frenar, aunque sea parcialmente, la propagación del fuego. Pero cuando acumula estrés hídrico, ocurre lo contrario: hojas, pastos, matorral y ramas finas tienen menos humedad y están mucho más disponibles para arder. Es lo que en los partes de incendios se conoce como combustible vegetal en plena disposición para quemarse.

Ese es uno de los motivos que ha llevado a prolongar la alerta por riesgo meteorológico de incendios forestales en Castilla y León, también en zonas como Zamora. La resolución advierte de una combinación especialmente peligrosa: temperaturas de 35 a 37 grados, humedades relativas mínimas de apenas 5% a 15% y rachas de viento de 35 a 40 kilómetros por hora.

La baja humedad es clave

Cuando el aire está tan seco, la vegetación pierde agua con más rapidez. Si a eso se suma el calor acumulado de varias olas de calor y el viento, el riesgo se multiplica. El problema ya no es solo que pueda iniciarse un fuego sino que, una vez declarado, puede avanzar más deprisa y tener un comportamiento más difícil de controlar.

Por eso las administraciones hablan de índices de peligro muy alto o extremo. En esas condiciones, una imprudencia aparentemente pequeña —una chispa de maquinaria, una barbacoa, pirotecnia, una colilla o cualquier uso del fuego— puede tener consecuencias graves. El monte no está simplemente seco: está preparado para arder.

Prohibiciones y normas durante la alerta

  • Queda prohibido encender fuego en el monte y en espacios abiertos, incluidas zonas recreativas y de acampada.
  • No se pueden usar barbacoas en espacios abiertos, aunque estén en zonas habilitadas o autorizadas.
  • Se suspenden las autorizaciones para el uso del fuego que se hubieran concedido previamente.
  • Está prohibido introducir o utilizar material pirotécnico, así como lanzar cohetes, petardos o artefactos que contengan fuego.
  • No se puede utilizar maquinaria en el monte ni en la franja de 400 metros que lo rodea cuando su funcionamiento pueda generar fuego, chispas, deflagraciones o descargas eléctricas, como sopletes, soldadores o radiales.
  • Solo se permiten trabajos de emergencia o de interés general, como reparaciones urgentes de infraestructuras públicas, redes eléctricas, gas, telecomunicaciones u otros servicios esenciales, siempre que se comuniquen a los Servicios Territoriales de Medio Ambiente y se cumplan las medidas de seguridad establecidas.
  • Las empresas que realicen trabajos autorizados deberán extremar la precaución y contar con medios suficientes para actuar ante cualquier conato de incendio.

En lugares como Zamora, donde el verano combina calor intenso, viento y grandes extensiones de campo y monte castigadas por la sequía, el estrés hídrico se convierte en un factor determinante.

Prohibido hacer barbacoas.

Prohibido hacer barbacoas. / LOZ

La prolongación de la alerta también hoy, 14 de agosto, busca precisamente reducir al máximo los riesgos durante esos días críticos. No se trata solo de prohibir encender fuego, usar barbacoas o manejar maquinaria que pueda generar chispas. Se trata de evitar que una vegetación ya debilitada por el calor y la falta de agua se convierta en el punto de partida de un incendio de gran propagación.

El estrés hídrico, por tanto, no es una expresión técnica sin más. Es una señal de alarma: el campo tiene sed, la vegetación está al límite y cualquier foco de ignición puede encontrar el terreno perfecto para convertirse en incendio. Ese es el motivo por el que la Junta de Castilla y León ha decidido dilatar la situación un día más, hasta hoy. Esta medida amplía la alerta que ya había sido declarada para los días 11, 12 y 13 de agosto en toda la comunidad.

Durante la nueva jornada se esperan temperaturas de entre 35 y 37 grados, humedades relativas mínimas muy bajas, de apenas 5% a 15%, y rachas de viento que podrían alcanzar los 35 o 40 kilómetros por hora.

La Junta advierte de que el combustible vegetal está en plena disponibilidad para arder y que, con viento y condiciones atmosféricas convectivas, los incendios pueden presentar comportamientos extremos. Esta prolongación se produce además en un contexto especialmente delicado, con una emergencia de interés nacional declarada por la coincidencia de varios incendios en Castilla y León y en comunidades limítrofes.

El objetivo de la medida es reducir al máximo las actividades que puedan originar incendios en unas condiciones meteorológicas especialmente peligrosas. La alerta se enmarca en el Plan INFOCAL y en la normativa autonómica sobre uso del fuego y prevención de incendios forestales.

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