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Fenómeno astronómico

Visto y no visto: la "magia" del "muerdo" de la luna al sol, desde el polígono de La Hiniesta en Zamora

Más de 200 personas de todas las edades se dieron cita en La Hiniesta para disfrutar de la magia del eclipse, de la noche más corta del siglo XXI

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Zamora

Fue casi visto y no visto, un instante que "permanecerá en el recuerdo para siempre", "tan mágico" como esperado, pero mucho más "sorprendente", "inimaginable", "indescriptible" de lo que podía adivinarse. Los comentarios dieron paso a los vítores, los aplausos y el gesto de asombro que definía, el estado de ánimo de las más de 200 personas que avistaron el eclipse y se sobrecogieron en la efímera noche cerrada vivida en la tarde de este 12 de agosto, junto al depósito de agua de San José Obrero, en el polígono de La Hiniesta I.

Esa emoción borró de un plumazo los comentarios que iban narrando cada bocado que la luna iba dando al sol desde las 19.15 horas. Familias enteras, parejas, grupos de amigos de espaldas al sol, la mayoría, se colocaban las gafas homologadas a cada poco para ver cuánto terreno iba ganando la luna y cómo la bola roja que definía al "astro rey" menguaba hasta desaparecer por completo en 45 minutos. Una espera que se hizo más larga de lo que en realidad es: las ganas de vivir el momento en que la luna convierte al sol en una mera aureola impacientaba a las personas presentes, entre las que no faltaron niños y niñas de corta edad y alguna mascota.

"Una imagen espectacular y grandiosa"

El esperado momento de retirar la "película" que solo permitía ver a los dos astros en pugna sobre un fondo negro provocó un auténtico alboroto ante "una imagen espectacular y grandiosa", a decir de quienes se desperdigaban por esta explanada, coronada hacia el oeste por un pequeño montículo donde otro grupo de gente aguardaba el instante álgido del único eclipse de este siglo XXI. Los móviles volvieron a tomar protagonismo durante segundos, el momento previo a que la oscuridad absoluta sumiera a los presentes en un estado entre el desconcierto y la exaltación que provocaron una exclamación acompasada.

"¡Es la primera vez que veo el eclipse total!"

En su París natal, no pudo ser aquel 12 de octubre de 1996, por lo que Lucile Bélorgey no podía dejar pasar la ocasión de ver el eclipse de sol total en Zamora con su marido y sus dos jovencísimas hijas, una experiencia que guardará en su memoria para siempre, declaraba tras describir el fenómeno astronómico como "magnífico, impresionante, emocionante, bellísimo".

"¡Ha sido una pasada!". Y el descampado se vació mucho antes de que el sol recobrara su cuarto creciente. Las sombrillas se cerraron, las sillas se plegaron, al igual que los paraguas que ayudaron a amortiguar el sol de justicia en el polígono industrial, sin una sombre ni un árbol bajo el que hallar alivio. La gente fue retirándose con la impresión metida en el cuerpo, con ese gesto de haber vivido "algo grande, un momento histórico".

LA ENCUESTA

LA ENCUESTA / Alba Prieto

Desde Madrid y Ávila hasta Francia

Gentes de Zamora, Madrid, Ávila..., Francia regresaron al autobús urbano. De vuelta al centro de la capital, el vaivén del vehículo no impedía seguir el rastro al rastro del sol y a la luna desde sus asientos, en un continuo "quita y pon" de las famosas gafas, sin cesar de comentar la experiencia y sin poder dejar de observar el cielo, "¡mira, mira, ahora está ya casi a la mitad!", "va mucho más rápido ahora". La familia francesa, que hizo escala en Zamora durante dos días antes de continuar su viaje de vacaciones hasta Portugal, para disfrutar de la experiencia única.

La parisina Lucile Bélorgey y su marido, con sus dos jóvenes hijas, lograban quitarse la espinita del eclipse de 1996 que les arrebató el mal tiempo reinante en la Ciudad de la Luz ese 12 de octubre. Lucile eleva la mano al cielo para escenificar y apoyar su castellano "aprendido hace veinte años", rebusca para poder expresar la grandiosidad de lo que acaba de presenciar, "magnífico, impresionante, emocionante, bellísimo", tal y como lo esperaba en aquel año histórico para su país en el que el eclipse total no pudo observarse. "Es la primera vez que veo el sol totalmente oscuro, ¡primera vez!". Internet les condujo hasta Zamora y Zamora quedará para siempre en su historia personal y familiar.

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