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El truco del bicarbonato en el cubo de basura para evitar malos olores en verano

Basta con espolvorear una pequeña cantidad de producto en el fondo del cubo para que nunca más vuelvas a respirar un ambiente putrefacto

Tiran fruta en la basura.

Tiran fruta en la basura.

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Hay olores que aparecen sin saber por qué, especialmente, en verano. Basta con que suban las temperaturas, se acumulen restos de comida o el cubo de basura pase unas horas cerrado para que la cocina empiece a oler peor de lo deseado. Y ahí entra un truco sencillo, barato y bastante eficaz: poner bicarbonato en el fondo del cubo de basura.

La idea no puede ser más fácil. Antes de colocar la bolsa, basta con espolvorear una pequeña cantidad de bicarbonato sódico en el fondo del cubo. No hace falta llenar medio envase ni exagerar: con una capa fina es suficiente. El bicarbonato ayuda a absorber parte de los malos olores y también puede reducir la sensación de humedad que se genera cuando la bolsa pierde algo de líquido o hay condensación.

Eso sí, conviene tener claro que este truco no limpia por sí solo. El bicarbonato no sustituye a lavar el cubo, ni elimina la suciedad pegada, ni desinfecta como lo haría una limpieza en condiciones. Su función es más sencilla: actuar como una especie de “atrapaolores” entre limpieza y limpieza.

Para que funcione mejor, lo ideal es usarlo después de haber limpiado y secado bien el cubo. Si el fondo está mojado, con restos o con líquido acumulado, el bicarbonato se apelmazará y perderá parte de su utilidad. Primero hay que retirar la bolsa, lavar el cubo con agua y jabón, aclarar, secar y después añadir el bicarbonato.

Cómo hacerlo bien

Limpia y seca el cubo antes de empezar.

Espolvorea una capa fina de bicarbonato en el fondo.

Coloca la bolsa de basura encima como siempre.

Cambia el bicarbonato cuando se humedezca o cada pocos días.

Refuerza el truco con un poco dentro de la bolsa si hay restos que huelen mucho.

Lava el cubo con frecuencia, sobre todo en verano.

También se puede reforzar el truco colocando un poco de bicarbonato dentro de la propia bolsa, especialmente si se van a tirar restos de pescado, fruta muy madura, pañales, comida cocinada o residuos que huelen fuerte. En verano, además, conviene no dejar la basura orgánica demasiados días en casa, porque el calor acelera los malos olores.

Otra ventaja es que se trata de un producto barato, fácil de encontrar y con muchos usos domésticos. Pero hay que usarlo con sentido común: si el cubo huele mal de forma constante, probablemente necesita una limpieza más profunda, una bolsa más resistente o vaciarse con más frecuencia.

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