Iglesia
Sanjib Bishoy, misionero del Verbo Divino indio en la parroquia de Los Bloques: "Para ser sacerdote tuve que engañar a mis padres durante un tiempo "
El padre Sanjib Bishoy vive la celebración de San Lorenzo de una manera muy especial. Es su primer agosto como párroco en el barrio de Los Bloques. Nacido en La India y religioso del Verbo Divino, es el primer sacerdote extranjero que lidera una parroquia en la Diócesis de Zamora, tras ordenarse y trabajar varios años en Argentina

El padre Sanjib Bishoy en el templo de San Lorenzo. | ALBA PRIETO

Con una amplia y franca sonrisa nos recibe en la sacristía de San Lorenzo, iglesia de la que es responsable desde el pasado mes de septiembre Sanjib Bishoy, un sacerdote de La India y miembro de la Congregación del Verbo Divino. A sus 40 años, es el primer presbítero extranjero que se hace cargo de una parroquia en la Diócesis de Zamora.
Nació en el noreste de La India, en la localidad de Orissa, es el pequeño de once hijos y se crió en un hogar "muy cristiano", pese a ser un país mayoritariamente hindú. "Cuando mi padre tenía dos años tuvo una enfermedad muy seria. Su madre lo llevó a un sacerdote misionero español, rezaron y mi padre se curó. Luego aceptaron la fe, pero en mi país solo el 2% son cristianos", testimonia.
Sacerdote y misionero del Verbo Divino
En su casa rezaban "el rosario a diario", él se implicó activamente en las actividades pastorales de su pueblo hasta que un día, con 23 años, se planteó la posibilidad de ser sacerdote. "Fue una decisión muy pensada que tomé tras graduarme y al hablar con uno de mis hermanos que también es sacerdote", relata animadamente.
Su facilidad para el canto, para expresarse y para pintar hizo que su hermano le recomendara la Congregación del Verbo Divino. "Él pensó que tenía los dones para ser misionero", añade. Sin embargo, su deseo contaba con un inconveniente, el beneplácito de sus padres. Y es que si Sanjib Bishoy daba el paso de ser sacerdote rompía con la tradición de su familia de que el último hijo o hija atiende a los padres cuando estos envejecen.

El párroco de San Lorenzo Sanjib Bishoy. / Alba Prieto / LZA
El joven capeaba la regla no escrita "diciéndoles a mis padres que quería aprender más inglés y que iba a trabajar, pero regresaba en las vacaciones y me decían que me quedara en casa. Yo mentía y mentía...", rememora. Tras cinco años sus padres accedieron. "Me dijeron que si Dios me llamaba sería para bien".
Argentina
Finalmente Sanjib Bishoy se ordenó el 22 de enero de 2018 y según la regla de su orden tenía que desarrollar un año de diaconado. "Mi primera opción era Estados Unidos, la segunda Argentina y la tercera España, porque la fe llegó de este país". Los superiores le enviaron al país austral.
Tras medio año en la Casa Provincial de Buenos Aires para aprender castellano, su labor eclesial comenzó en Jujuy, una zona situada en el norte de Argentina, donde ejerció como vicario junto a otro sacerdote mayor que "estaba de vacaciones cuando llegó la pandemia, de tal forma que me quedé siete meses solo". El presbítero testimonia que "fue una prueba dura, pero siempre celebraba la misa y la retransmitía por las redes sociales".
Más tarde le mandaron a la parroquia de Nuestra Señora de Itati en Buenos Aires, donde estuvo dos años hasta que recibió una carta donde le comunicaban su traslado a España. "Salté mucho de alegría porque tenía muchas ganas de venir a este país", describe, al tiempo que comenta que cuando llegó hizo lo mismo que hacía Juan Pablo II cuando llegaba a un nuevo país. "Besé el suelo en el aeropuerto porque en esta tierra han nacido muchos santos y mártires", comparte el misionero entre risas.
Nuevamente en la conversación surge su hermano sacerdote quien ante el nuevo destino de Sanjib le indicó que "los misioneros vinieron a La India a sembrar y tú eres el fruto y tienes que devolver lo hecho".

El sacerdote con la imagen de San Lorenzo ya situado en las andas para procesionar. / Alba Prieto
Zamora
En su periplo el siguiente eslabón correspondió a la Casa Provincia en Madrid, donde permaneció durante un mes para luego trasladarse a Zamora. "Cuando llegué no sabía nada de Zamora. No busqué nada en Internet".
Llegó en invierno a San Lorenzo, donde trabajan los misioneros del Verbo Divino desde hace décadas. "Venía muerto de frío y con cara de estar asustado. Me dijo que era sacerdote y le dije que pasara, que esta era su casa", aporta una mujer muy implicada en la vida parroquial.
Su primer contacto con la Diócesis de Zamora estuvo en el arciprestazgo del Tierra del Vino, donde le asignaron a Javier Fresno. "Estuve casi ocho meses con él. Es muy cercano, me acompañó y me ayudó mucho. Me guió como si fuera su nieto", señala Sanjib Bishoy. En este aterrizaje los feligreses se sorprendían de su color, pero "la gente fue muy cercana y sociable conmigo".
El siguiente eslabón en Zamora lo representa la parroquia de San Lorenzo. "El obispo me encargó esta parroquia desde el 14 de septiembre, lo que es una gran responsabilidad".
Aprender de la riqueza espiritual y humana
En su tarea Sanjib Bishoy, que es ayudado por el padre Thominraj Amalanathan, también indio y religioso del Verbo Divino cuya comunidad también le arropa, tuvo muy presente que "tenía que respetar la tradición y las costumbres" a la par que reconoce que "me asusté un poco con el encargo porque yo no conozco y no entiendo la cultura, pero quiero aprender de la riqueza espiritual y humana de la parroquia".
Con el mantra de "aprender despacito", este hombre se ha ganado el corazón de la feligresía. "San Lorenzo me ha acogido y aceptado y la confusión y miedo inicial han desaparecido. Es un barrio muy grande de gentes muy sencillas". Entre los muchos proyectos que tiene en cartera figura la recuperación de la pastoral juvenil y proseguir con el trabajo que realizan con los migrantes, entre otros muchos colectivos presentes en la iglesia de Los Bloques.

El sacerdote en un acto diocesano. / Cedida
Capellán de hospitales
Otra pata de su labor corresponde a la atención en los hospitales. "Es maravilloso, pero también duro", sintetiza. "Me gusta porque acompañas en el último momento de dignidad de la vida y arropas al enfermo espiritualmente , dándole confesión o la comunión, y estás también con la familia".
Para este párroco vivir por primera la festividad de San Lorenzo es "una alegría y una gran responsabilidad" porque la fiesta patronal, que reúne a la cofradía del santo a los catequistas y a la feligresía, supone "una oportunidad para encontrarnos como familia parroquial" y anima a participar en la celebración del santo (la misa y procesión hoy 10 de agosto a partir de las 20.00 horas) porque "en un mundo donde muchas veces falta la esperanza, el ejemplo de San Lorenzo, como hombre fiel hasta el martirio, nos invita a vivir con más amor, solidaridad y compromiso con los demás", subraya.
Su rostro transmite serenidad y alegría: "Soy muy feliz en San Lorenzo".
Suscríbete para seguir leyendo
- El cuartel zamorano de Monte la Reina 'a toda velocidad', con proyectos de 140 millones en marcha de los 195 previstos de inversión
- Descrito en Zamora un nuevo foco de la Enfermedad de Andrade
- La falta de alumnos obliga a cerrar tres centros educativos en pueblos de Zamora
- Molinos de 250 metros y 95.000 paneles solares: dos proyectos que cambiarán el panorama energético y paisajístico de Sayago en Zamora
- Luis Posado, oncólogo zamorano: 'Cada vez hay más casos de cáncer de pulmón en mujeres jóvenes
- Detenido en Zamora con medio kilo de hachís
- La búsqueda de Nena: una zamorana pide ayuda para encontrar a una antigua compañera de colegio de hace más de 50 años
- José María Diego, 'Chema', nuevo párroco de San Frontis y la margen izquierda de Zamora