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Comercio local

Almacenes Victoria: la tienda que vistió a Zamora

Almacenes Victoria cierra sus puertas este 20 de agosto tras ocho décadas de historia. Ángel Antón se despide del negocio que levantó su abuela y que ha vestido a varias generaciones de zamoranos, que encontraron entre sus perchas mucho más que ropa: un trato cercano, confianza y una forma de "despachar" que está desapareciendo

Ángel Antón

Ángel Antón / Lucas Anta

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Verónica de Castro

Verónica de Castro

Zamora

Quizá, desde fuera, pueda dar la sensación de que el negocio sigue funcionando. Pero al cruzar la puerta, te alcanza de lleno un halo de melancolía. La tienda ya no es lo que era. Baldas vacías, apenas unas decenas de prendas y maniquís sin vestir dejan constancia de que queda poco para el cierre. Pero esa nostalgia se siente sobre todo al hablar con Ángel Antón.

Sabe que es el momento de jubilarse, y reconoce tener ganas de irse de vacaciones con su familia por primera vez en 40 años, pero eso no disminuye su tristeza al ver cómo el negocio que levantó su abuela y que ha sido su vida desde que era niño se está apagando.

La tienda que vistió a Zamora

La tienda que vistió a Zamora / Lucas Anta

Un local en el que la mirada busca sin quererlo todo ese género que ya no está, y en el que Ángel, literalmente, ha crecido: "Mi padre nos traía aquí a jugar cuando éramos niños. Al fondo teníamos un patio y ahí pasábamos las horas mis hermanos y yo. Nos hemos pasado aquí metidos toda la vida", recuerda con un brillo especial en los ojos.

Almacenes Victoria ha marcado a lo largo de su historia un antes y un después en el comercio de Zamora. Aquel negocio que Victoria Chillón puso en marcha para poder sacar adelante a sus hijos, ha sido durante años un referente en moda de caballeros y sastrería en el que se han vendido hasta 1.200 trajes al año. Es más, fue el primer comercio de Castilla y León que se dedicó a la confección de hombre. Pero ahora, apura ya esa cuenta atrás que acabará el próximo jueves 20 de agosto, último día en el que estarán abiertas unas puertas que nunca han cerrado en ocho décadas.

La tienda que vistió a Zamora

La tienda que vistió a Zamora / Lucas Anta

1936

Almacenes Victoria guarda mucha historia entre bambalinas, una recorrido que comienza el mes de agosto de 1936 cuando el abuelo de Ángel, que era el secretario de la Casa del Pueblo, fue el primero fusilado que hubo en Zamora. ¿El motivo?: "Ser una persona que hacía mucho caso a los obreros, que sabía escribir y que tenía máquina de escribir", detalla Ángel.

Su abuela se queda entonces con una mano delante y otra detrás, y con tres pequeñas bocas que alimentar de 6, 7 y 8 años. Pero era una mujer con mucho carácter que supo buscarse la vida para salir adelante. Una vecina le prestó dinero para comprar telas y al principio vendía en el mercado, pero después consiguió abrir una tienda en la que "había de todo", desde telas hasta ropa interior. "Al principio fue muy duro, porque además mi abuela estaba muy vigilada", recuerda Ángel.

"Victoria era toda una emprendedora, una auténtica pasada, y en unos cinco o seis años el local que tenía se le había quedado pequeño. Intentó comprar el Hotel Franco Español, pero cuando se enteró el gobernador civil de Zamora de que lo iba a comprar Victoria Chillón, dijo que eso iba a ser un nido de rojos y lo prohibió", cuenta Ángel.

Pero ella no se rindió y, finalmente, compró el local en el que el negocio ha estado funcionando desde el 11 de junio de 1946.

El secreto del éxito

La de Ángel Antón es una familia que ha sabido aprovechar las oportunidades en todos los ámbitos. Por ejemplo, su padre fue de los primeros que creó una empresa de alquiler de coches en Castilla y León: Autos Antón. "Iba comprando coches poco a poco y los ponía en alquiler, llegó a tener 12 ó 13", señala con cariño Ángel.

Ángel Antón en el escaparate de Almacenes Victoria.

Ángel Antón en el escaparate de Almacenes Victoria. / Lucas Anta

Otro de los grandes impulsos para el negocio fue su colaboración con Cortefiel, pero Ángel incide en que su gran éxito ha sido el trato que han dado siempre a sus clientes en una tienda que se ha mantenido fiel a su esencia, que no es otra que la de "despachar". Como remarca Ángel, "aquí no se viene a mirar, nosotros atendemos, recomendamos, aconsejamos, tomamos medidas... Esto es una tienda, pero no tiene nada ver con la idea de tienda que existe ahora. Es otra cosa". Y, precisamente, Almacenes Victoria deja ahora ese hueco que puede convertirse también en una oportunidad.

"¿A dónde vamos a ir cuando cierres?", le preguntan algunos de sus clientes, pero Ángel no sabe contestar. "El comercio tradicional se está perdiendo porque nuestros hijos no quieren esto. A este negocio te tienes que dedicar en cuerpo y alma mínimo seis días a la semana, mañana y tarde, a veces sin tener vacaciones, y ahora los jóvenes como mi hija quieren vivir de otra manera y disfrutar de su tiempo libre y de sus familias", señala Antón.

No hay duda de que su negocio ha sido un éxito, pero ha conllevado mucho esfuerzo: "Aquí no hay medias tintas, la gente viene porque estás tú. Montar algo y estar solo un rato no es suficiente".

También deja claro que otro de los motivos de que el negocio haya estado en marcha tantos años es que han ofrecido calidad y buenos precios, "y nunca hemos engañado a la gente".

También remarca Ángel que hay que ser consciente de lo que supone este negocio: "Cada campaña vale una locura". "Cuando una persona viene a comprar una camisa, tienes que tener por lo menos 30 para poder sacarle, diferentes modelos en todas las tallas. Para que un señor pueda comprar un traje, en el almacén hay que tener mínimo 500. No es tan sencillo mantener una tienda como la gente se piensa", deja claro Ángel. Ahora, todo el género que quede sin vender se donará a Cáritas.

La tienda que vistió a Zamora

La tienda que vistió a Zamora / Lucas Anta

Por Almacenes Victoria han pasado personalidades como Alfonso Guerra o Felipe González, pero más allá de los nombres, lo más importante para Ángel es que han vestido hasta a cuatro generaciones de la misma familia, desde el bisabuelo hasta el bisnieto. Y eso es algo que solo consigue gracias a su talante, su cariño, su atención y su buen hacer.

El día 20 empieza para Ángel Antón un cambio radical de vida en el que tiene claro que su principal dedicación va a ser disfrutar de su familia y de esos hobbies a los que hasta ahora no ha podido dedicar mucho tiempo. La jubilación va a suponer para él una nueva etapa vital a la que llega arropado por el cariño de todos sus clientes y con la certeza de que su abuela "estaría muy orgullosa ". "Ha sido extraordinario".

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