Entrevista
Marta Iglesias, artista circense: “El circo se sigue asociando a los payasos de la tele, pero se mezclan muchas técnicas escénicas”
"Si permites que el trabajo, que está escrito, esté receptivo a todo lo que pasa, vas a hacer que sea más vivo en cada actuación"

Marta Iglesias en una de sus actuaciones. / Cedida

La clown, cirquera, formadora y directora Marta Iglesias actúa por primera vez en Zamora dentro de la programación del Verano Cultural. La artista participa en el Festival de Circo a la Calle y ofrece uno de sus espectáculos el miércoles día 5 de agosto a las 20.00 horas en las aceñas de Cabañales.
¿Cómo llega al mundo del clown?
Yo estudié INEF en La Coruña. Cuando entré hacía algo de malabares con diábolo y al llegar a la carrera empecé a conocer a otros compañeros que también hacían malabares. Había dos compañeros más, de cursos superiores, y crearon la sección de circo INEF Galicia. Era una actividad que había un día a la semana por la tarde y nos enseñaban a hacer malabares, algunas acrobacias... Se dieron todas las confluencias o casualidades para irme metiendo poquito a poco en este mundo del circo.
¿Y qué le enganchó finalmente al ámbito artístico?
En mi último año de INEF la mayoría de los compañeros y compañeras con las que yo hacía circo se fueron a una escuela de circo de Pamplona. Ellos me animaron a ir y al terminar la carrera me fui yo también. En esa escuela tocabas un poco todas las materias de circo de una manera muy práctica. El segundo año los profesores nos ofrecieron a otra chica y a mí, que hacíamos temas de clown, un poco de equilibrio y de malabares, y participar en un espectáculo infantil. Fue la primera vez, allá por el 2008, que me vi contratada haciendo un trabajo que me encantaba. Desde entonces no he parado y ahora tengo mi propia compañía, Sempre Arriba.
Ser payaso no es nada fácil…
En el campo de la acrobacia o del malabar, por ejemplo, unas disciplinas que son más físicas, quizás se aprecia más lo que se hace. Yo también hago acrobacia aérea y, a veces, los niños me preguntan que cuánto entreno y la verdad es que bastante, porque está la parte de entrenar y mantener el cuerpo y la parte de las habilidades y el clown. También hay una fase de preparación de cada espectáculo, donde hay gente que trabaja más la rama del físico y hay gente que trabaja más la rama del humor creativo verbal.

La pasaya en plena actuación. / Pro Light Producciones
¿Cuáles son sus especialidades?
A mí me gusta mucho hablar. Soy muy verbal y me gusta trabajar con texto, pero también me gusta usar mucho el cuerpo sin llegar a la línea de ser mimo o del teatro gestual. Tengo mucha energía y uso mucho el cuerpo a la hora de expresarme, a la hora de trabajar con siluetas.
El circo se asocia al público infantil pero, ¿es así?
Creo que a veces se sigue asociando el espectáculo de circo a la animación de “Los payasos de la tele”. Ese es un formato que puede estar bien, no hay que juzgar, pero no todo espectáculo que se diga que es de circo o de calle está solo dirigido a niños. Creo que a día de hoy se mezclan mucho las técnicas y se habla de espectáculo de payasos, pero siempre vas a hacer algo de malabar o tocar un instrumento o meter algo de acrobacia aérea.
Habla de mezcla de disciplinas artísticas, ¿el artista circense cada vez está más preparado?
Creo que hay gente de circo que se especializa en una disciplina y tienes grandes artistas en circos en grandes formatos, pero también están los artistas de circo que trabajamos con nuestros propios formatos donde combinamos múltiples disciplinas.
¿Qué es lo más gratificante cuando acaba una función?
Si te respondo rápido…. ¡habértelo pasado bien! (risas).
¿El clown se tiene que divertir para que funcione un espectáculo?
No siempre pasa. Hay días que el espectáculo sale rodado y hay días que uno se queda con la sensación interna de que no ha salido tan rodado, pero, sin embargo, la visión externa es que ha estado genial. Lo que pasa es que por dentro igual no lo has vivido cien por cien igual, de tal manera que hay veces sí te lo pasas bien y otras estamos más conscientes de que ha salido de una manera o de otra. Otro aspecto muy gratificante de este trabajo es ver la respuesta al público. Si lanzas una propuesta, una energía, un juego, un algo… y la gente lo está recibiendo y se está sumando... es súper gratificante.
Actúa en las aceñas con el espectáculo “C´est pas possible”.
Es un espectáculo para disfrutar para todo tipo de público. Este espectáculo, que fue el primero que hice, que me dirigió y me acompañó la compañía La Industrial Teatrera, tiene un punto que es como más de humor, pero combina también una parte emotiva porque yo estuve muchos años haciendo de payasa de hospital, donde trabajábamos cosas más sutiles desde lo emotivo cuando entrábamos en las habitaciones. En este espectáculo me planteé qué puedo yo llevar a la calle, que es un espacio mucho más grande, de esto que se trabaja en lo emotivo. La propuesta empieza con una payasa como una torpe, una técnica que va ahí a montar, que se pone a jugar, que se olvida las cosas… Es un espectáculo muy participativo incluso desde las sillas.

La payasa durante una actuación. / Pro Light Producciones
El paso por los hospitales, ¿le ha marcado en su crecimiento profesional?
Trabajar con los payasos de hospital fue un lugar de aprendizaje brutal. El medio hospitalario es muy distinto a cualquier otro medio artístico porque en otro medio artístico salimos a hacer y a que nos miren y en el medio hospitalario entramos sin saber qué podemos aportar, igual no puedes hacer reír, igual simplemente cambiar el ambiente que había antes de tu llegada. El objetivo es otro y para ello es necesario poner la mirada en cosas muy finas y muy sutiles y mucho en la lectura de lo que pasa afuera. Todo eso han sido herramientas de aprendizaje para luego llevarlas a otros lugares. Hay veces que las llevas a la calle y no son tan visibles porque en la calle todo es más grande, pero esas herramientas dan recursos para prestar atención a cositas que a veces pasan de manera más sutil. Para mí trabajar como pasaya de hospital fue un regalazo, una gran oportunidad y gran aprendizaje.
Para ser clown, ¿hay que tener algunas cualidades?
La escucha. Hay que saber escuchar, pero el mundo del payaso es tan amplio que igual si viene otra persona y diría otra cualidad. Desde mi punto de vista es importante poder escuchar. Tú tienes tu propuesta, porque en el espectáculo hay un trabajo que está escrito, y nunca sale igual porque una nunca está al cien por cien igual y otra cuestión es que el público nunca está igual. Si permites que el trabajo que está escrito esté receptivo a todo lo que pasa, vas a hacer que sea más vivo en cada actuación. De ahí que defienda que la escucha es importante. Escucha con uno mismo, decirse qué me está pasando, cómo me afecta… lo típico, te cruza un perro ladrando cuando estás en el escenario. Escuchar eso que pasa, lo que vives, para poder incluirlo dentro de lo que estás haciendo.
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