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La carrera de los estudiantes por encontrar alojamiento en Zamora

Entre cuatro residencias de estudiantes y pisos compartidos se encuentran las opciones que cada inicio de curso barajan los alumnos del Campus Viriato para vivir en la ciudad durante su etapa universitaria. Una oferta entre la que no hay mucho donde elegir, por lo que muchos de los que viven en localidades cercanas suelen optar por viajes diarios de ida y vuelta a sus casas.

Numerosos anuncios de alquiler de pisos y habitaciones en un tablón del campus.

Numerosos anuncios de alquiler de pisos y habitaciones en un tablón del campus. / Víctor Garrido

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B. Blanco García

B. Blanco García

Zamora

Una vez admitidos en la facultad donde van a realizar sus estudios superiores, la siguiente preocupación de los universitarios que tienen que mudarse a otra ciudad para seguir formándose es encontrar alojamiento. Una búsqueda que puede comenzar en Zamora acudiendo al Servicio de Promoción, Información y Orientación, donde Eva Martínez les da las primeras pautas para lograr el objetivo de tener un espacio donde vivir durante su época universitaria.

"Lo primero que les comunico es que, a diferencia de Salamanca, en Zamora no disponemos ni de colegios mayores ni de residencias dependientes de la USAL", señala. Una opción que suele ser la preferida por los padres cuando llegan con sus hijos en búsqueda de información para su primer año de carrera. "Además de estos nuevos alumnos, las residencias también son una preferencia para los estudiantes Erasmus", asegura Martínez.

La carrera por encontrar alojamiento

Exterior de la residencia juvenil Doña Urraca / Víctor Garrido

La ciudad cuenta con un total de 223 plazas de residencia, repartidas entre cuatro centros. Solo uno de ellos es público, la residencia juvenil Doña Urraca, que tiene 116 plazas, la gran parte de ellas ya ocupadas, debido a los precios subvencionados. Sobre los servicios que ofrece esta centro, que en 2022 rehabilitó la cubierta y fachada para mejorar su eficiencia energética, destaca, además de la manutención, salón de actos, biblioteca, salas de estudios, cafetería, sala de televisión y de juegos y pistas deportivas.

Otra que en seguida completa sus sesenta plazas es Residenza, por su proximidad al Campus Viriato —tan solo cruzando la acera en la avenida Príncipe de Asturias— y unas instalaciones remodeladas en gran parte. "Sobre todo, tenemos estudiantes de Galicia", señala Isabel Antelo, quien detalla que, para el próximo curso, han aumentado los residentes que son estudiantes de Arquitectura Técnica, cuando, en años anteriores, la mayor parte eran alumnos de la Facultad de Ciencias de la Educación. Además de comedor, suma otras estancias como salas de coworking, biblioteca, sala de juegos y televisión, cocina totalmente equipada, pista deportiva y parking para vehículos.

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Fachada de Residenza. / Víctor Garrido

Las otras dos residencias en la capital tienen carácter religioso. La más cercan al campus, en la calle Juan II, es femenina, gestionada por las Misioneras de la Providencia y con 36 plazas. Reformada en 2005, ofrece pensión completa con comida casera, sala de ocio y de estudio, oratorio y patio interior, entre otros servicios.

En la residencia Fernando III, en la plaza de San Esteban, en pleno centro de la capital, sus once plazas para chicos se completan cada curso en seguida. Dependientes de los Cruzados de Santa María, el pequeño edificio cuenta con sala de estudios, de ping-pong y multimedia. "Ofrecemos un lugar favorable para el estudio, con un buen ambiente de convivencia", asegura su director, Damián del Águila Martín, quien detalla que existen dos tipos de residentes: aquellos que viven en ciudades cercanas, como Salamanca, Valladolid o León, que optan por estar solo de lunes a viernes, y los que son de lugares más lejanos y solo se van a sus casas en periodo de vacaciones.

La carrera por encontrar alojamiento

Exterior de la residencia Fernando II / Víctor Garrido

Una vez que desde el Servicio de Promoción, Información y Orientación se les enumera estas cuatro residencias "les aconsejamos que se pongan en contacto con ellas para que sepan más detalles", explica Eva Martínez, quien también añade que la USAL dispone de una bolsa de alquiler de pisos y habitaciones que se puede consultar en la web alojamientos.usal.es. Desde el pasado curso, además, es totalmente gratuito publicar el anuncio para los estudiantes de los campus de Zamora, Ávila y Béjar, mientras que en Salamanca, con mucha mayor oferta, el precio es de 15 euros por mantener el aviso durante dos meses.

Entrando en la página web, en el apartado de Zamora, tan solo se encuentran en la actualidad dos ofertas, donde se detallan desde la ubicación hasta si el piso dispone de ascensor, Internet o garaje, calefacción, número de habitaciones y baños y, por supuesto, precio.

La carrera por encontrar alojamiento

Una familia visita una de las habitaciones de la residencia. / Víctor Garrido.

"Al final del curso académico hay mucha gente que deja el piso y es en junio y julio cuando la oferta suele aumentar", asegura Martínez, según su experiencia, añadiendo que también, para los más rezagados, "puede haber algún piso, por aquellos que se van a última hora a otro sitio".

Este servicio que se ofrece desde la USAL es utilizado, sobre todo, por los recién llegados a la ciudad, "ya que carecen de más referencias", argumenta. Como la gran mayoría de los futuros estudiantes del Campus Viriato ya tienen asegurada la matrícula en Zamora, tras la última lista de admitidos a finales de este mes, han sido muchas las llamadas atendidas en estos últimos días, así como la atención en persona. "Si optan por alquilar un piso, yo siempre les recomiendo que vayan a verlo antes de decidirse", indica Martínez, quien también advierte que la iniciativa de la Junta de Castilla y León con la puesta en marcha de la tarjeta Buscyl, que supone la gratuidad del transporte en autobús para los empadronados en la comunidad "muchos de los que viven en lugares cercanos han optado por hacer el viaje cada día en vez de quedarse de alquiler en Zamora", asegura.

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Una residente se prepara un café en la zona común. / Víctor Garrido.

También hay quienes se acercan a las inmobiliarias buscando un alquiler. "Vienen bastante a preguntar, pero el problema es que apenas hay pisos", reconoce desde la inmobiliaria Vivenza Manuel Vicente Alonso, quien atribuye esta falta de inmuebles a que "hay mucho inversor que lo que hace es comprar un piso para adecentarlo y luego ponerlo en alquiler". Además, muchos propietarios también tienen precios diferentes si el alquiler es para una familia completa o se divide en habitaciones. En este segundo caso, ganan un poco más. "Cuando tenemos algún alquiler, en seguida se llega a un acuerdo", apunta.

Al final, muchos estudiantes optan por acudir a las facultades del campus para buscar en los tablones de anuncios que, en estas fechas, se llenan de reclamos sobre pisos compartidos, búsqueda de compañeros y ofertas de viviendas "muy cerca del campus y a buen precio", se publicitan. Los más previsores ya tienen un lugar donde vivir a partir del próximo curso, pero otros todavía están a la búsqueda de algún chollo inmobiliario, con la esperanza de que aparezca antes del 7 de septiembre, cuando haya que regresar a las aulas.

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