Entrevista |
Pablo López, barítono: “Hay que borrar esa idea de que la ópera es aburrida”
“Reivindico la música en directo, el aquí y el ahora, que es algo que parece que se está perdiendo”

El barítono Pablo López, en "Operación ópera" / Cedida

Con una propuesta infantil para acercar al público más joven a la lírica, llega el barítono Pablo López a Zamora para participar en el festival Little Opera junto a su compañía Diabolus in Musica, en el paraninfo del Colegio Universitario, el domingo (12.00 horas) con la puesta en escena de “Operación ópera”.
¿Qué se encontrará el público zamorano cuando lo vea con sus compañeros sobre el escenario con “Operación ópera”?
Verá un espectáculo diferente, donde, a medida que avanza, el público va decidiendo qué quiere que suceda. Sigue un poco el modelo de aquellos libros de “Elige tu propia aventura” y, dependiendo de las elecciones del público, ocurren unas cosas u otras. Y todo aderezado con mucha música y mucho humor, que son las bases del espectáculo.
¿Cómo surge la idea de realizar producciones dirigidas al público más joven, con la música en general y la ópera en particular como protagonistas?
Mi compañera Maya Planas y yo estuvimos bastante tiempo trabajando en producciones en el Liceo, en el Real, el Palau de la Música de Valencia y otros lugares donde se hace ópera para jóvenes y, fruto de esa experiencia, decidimos hacerlo de la forma que nos gusta a nosotros.
El público infantil es súper agradecido, pero también muy exigente, lo que te obliga a estar siempre al 100%
Para muchos, será la primera vez que asistan a una ópera. ¿Cómo reacciona el público?
Trabajamos para el público que no llega con prejuicios o, si los tienen, intentamos que no se cumplan, para que se les borre la idea de que la ópera es aburrida, que no se entiende o que hay que saber muchas cosas antes. Ninguna de esas tres cosas hace falta, solo hay que venir despierto, con ganas de disfrutar y de participar para descubrir un género que, en realidad, es popular, porque así nació, para el pueblo, aunque luego se fuera a los grandes palacios. Recogemos ese espíritu para que esa primera experiencia sea lo más positiva posible y que haya una segunda.

El barítono Pablo López, en "Operación ópera", con una compañera. / Cedida
Antes de convertirse en cantante, se formó como actor. ¿Hasta qué punto esa preparación le ha servido para interpretar a sus personajes sobre el escenario?
Yo tenía clarísimo que quería cantar, pero, primero, quería formarme como actor, mientras la voz seguía evolucionando. Me formé como actor gestual en el Instituto de Teatro de Barcelona, porque me pareció más idóneo para un cantante. Además, tengo la compañía, doy clases en el Conservatorio de Escena Lírica, dirijo y hago gestión, así que tengo una visión global de la música y del teatro.
El conservatorio es el lugar ideal para equivocarse, probar cosas nuevas y experimentar
Con experiencia en escenarios de toda España, ¿qué busca como artista cuando se embarca en un nuevo proyecto?
Desgraciadamente, cuando es de cantante, no se está en condiciones de elegir si se hace o no y, si la propuesta interesa a nivel artístico o económico, se acepta. Lo que me da más libertad creativa es la compañía. Ahora estamos inmersos en un nuevo espectáculo para celebrar nuestro décimo aniversario, en dos formatos diferentes, para seguir en la brecha mientras el cuerpo aguante.

La obra "Operación ópera" / Cedida
En esos diez años de trayectoria, ¿considera que, de alguna manera, han ayudado a eliminar ese prejuicio del que antes hablaba sobre la ópera?
Considero que sí. Nosotros tenemos espectáculos que hacemos en teatro, como el que llevamos este fin de semana a Zamora, pero también otras propuestas para los colegios. Si los niños no pueden acudir a una ópera, nosotros se la acercamos a su espacio, cantando y transformando ese lugar donde se da clase en un espacio mágico. Da igual que sea un aula, el comedor o el gimnasio. Puede que algunos no estén atendiendo, otros solo estén felices porque se están perdiendo una hora de clase, pero hay un grupo al que se le ponen los ojos vidriosos al escuchar una cosa que les supera. Es una propuesta que les acerca a la lírica y a música que no pasa por un micrófono, que es auténtica, junto a una orquesta, un piano. Y tú estás vibrando de una manera en la que también vibra el público. Personalmente, reivindico la música en directo, el aquí y el ahora, que es algo que parece que se está perdiendo, donde uno disfruta del momento, creando un recuerdo que perdurará toda la vida.
Esta profesión es complicada, aunque haya también más oferta que antes, cada vez hay personas mejor formadas
¿Y qué ha aprendido desde el escenario de este público infantil?
Hemos aprendido que es un público súper agradecido, pero también muy exigente, lo que te obliga a estar siempre al 100% porque, si no, se van de la función. Sin embargo, cuando entran, es algo maravilloso. Por ejemplo, en nuestro espectáculo, con las votaciones para saber hacia dónde tiene que avanzar la trama, los niños gritan su preferencia, lo que se convierte en una especie de válvula de escape durante esa hora en la que tienen que permanecer sentados. Se logra soltar esa adrenalina, pero, en el momento en el que empieza a sonar la música, se hace el silencio y se consigue captar la atención y la escucha proactiva.

Un momento de "Operación ópera" / Cedida
Además de cantante, ejerce como profesor. ¿Qué les transmite a los jóvenes intérpretes que comienzan su carrera profesional?
Les explico que el conservatorio es el lugar ideal para equivocarse, que prueben cosas nuevas, que experimenten, porque luego, en la vida profesional, ya no tendrán ocasión de equivocarse, siempre tendrán que hacer todo bien a la primera. Así que, es el momento de llevar su cuerpo y su imaginación al máximo. Además, esta profesión es complicada, aunque haya también más oferta que antes. Pero cada vez hay personas mejor formadas y por eso los animo a que experimenten en su etapa de conservatorio para probar y crecer. Después, cada uno tendrá que jugar sus cartas del mejor modo posible en una de las profesiones más bonitas del mundo.
Desde la profesión, Little Opera se mira como un lugar especial, con una personalidad propia
¿Qué opina sobre festivales como Little Opera, que acercan al gran público con formatos sin singulares como el suyo?
Creo que es un festival ya muy consolidado, al que vengo siguiendo desde hace años. Por casualidades de la vida, me encontré con Conchi Moyano, me habló de este proyecto y allí estaremos. Creo que es un festival que, desde la profesión, se mira como un lugar especial, con una personalidad propia, lo que le aporta mucho valor. Es muy importante que haya este tipo de propuestas, porque, además, el público zamorano se merece también lo mejor, al igual que el de Madrid, Barcelona o Valencia. Cuando uno trabaja desde el cariño y se implica al máximo, como me consta que se hace desde Little Opera, los resultados llegan.
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