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Sanidad

Zamora registra ya este verano 20 muertes atribuibles a las olas de calor

El Sistema de Monitorización de Mortalidad Diaria contabiliza en la provincia seis decesos más por esa causa que en las mismas fechas del periodo estival de 2025

Termómetro de una farmacia de la calle Renova. | VÍCTOR GARRIDO

Termómetro de una farmacia de la calle Renova. | VÍCTOR GARRIDO

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Zamora

La provincia de Zamora bate este verano el récord de los últimos años en muertes atribuibles a las olas de calor estivales hasta estas fechas. En concreto, en lo que va de periodo estival, fijando su comienzo a mediados de mayo, y hasta el pasado sábado día 18 de julio, se alcanzaban los veinte fallecimientos en la provincia que pueden achacarse al exceso de temperaturas que se han registrado este año. En 2025, que ya fue un año caluroso, se contabilizaron catorce decesos por las olas de calor hasta el 18 de julio, mientras que en 2024 y en 2023, hasta esa fecha de julio no se había contabilizado ninguna atribuible al exceso de temperaturas en la provincia.

Los datos se recogen en el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo) que elabora el Instituto de Salud Carlos III de Madrid.

La incidencia de las olas de calor se dejó sentir especialmente la semana del 22 al 28 de junio. En esos días en los que las temperaturas fueron especialmente altas se contabilizaron siete de la veintena de fallecimientos atribuibles al calor de este año en la provincia. La semana siguiente se anotaron otras dos y entre el 6 al 12 de julio hubo otras seis muertes, mientras que la pasada semana se estimaron en otros cinco los decesos atribuibles a temperaturas.

Edad de los fallecidos

Por lo que respecta a los rangos de edad, la mayor parte de las muertes atribuibles al calor fueron de personas de más de 85 años, con catorce de los veinte, mientras que otros cuatro estaban en el rango de edad de entre 75 y 85 años y los otros dos eran más jóvenes.

Consejos

Consejos / JCYL

El MoMo que ofrece estos datos de mortalidad por olas de calor es una herramienta oficial de vigilancia epidemiológica que estima de forma indirecta el exceso de muertes que se producen y que pueden atribuirse a las olas de calor en España, con datos provinciales. Lo hace cruzando datos defunciones diarias reportadas por casi todos los registros civiles de España y de las temperaturas registradas por Aemet.

El sistema compara las muertes diarias registradas con los patrones históricos y aplica umbrales de temperatura específicos para cada provincia española. Ese sistema estadístico de estimación indirecta de las muertes atribuibles a las olas de calor está integrado en el Plan Nacional de Prevención de los Efectos del Exceso de Temperaturas sobre la Salud.

Los datos de Castilla y León indican que las muertes atribuibles este verano a las olas de calor ascienden a 189 en la Comunidad, mientras que en el conjunto de España la estimación es de 2.455 fallecimientos por exceso de temperaturas desde el pasado 15 de mayo.

Una mujer, con una botella de agua, en la plaza de Viriato en una ola de calor. | V. G. (ARCHIVO)

Una mujer, con una botella de agua, en la plaza de Viriato en una ola de calor. / Víctor Garrido (Archivo)

Desde el ámbito de las sociedades científicas, la Sociedad Española de Epidemiología explica que el impacto del calor sobre el organismo se produce cuando fallan los mecanismos naturales de regulación térmica. El cuerpo intenta enfriarse mediante la sudoración y el aumento del flujo de sangre hacia la piel, pero este sistema puede verse superado cuando la temperatura es muy elevada, la exposición se prolonga, hay mucha humedad, la persona está deshidratada o presenta condiciones que dificultan la termorregulación. Este fenómeno, conocido como estrés térmico, puede desencadenar consecuencias graves para la salud.

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Además, el riesgo no depende solo de las temperaturas máximas durante el día, ya que en muchas ciudades, las noches tórridas hacen que el cuerpo no tenga margen para recuperarse, "empeorando la calidad del sueño y generando un estrés acumulativo", advierten los expertos.

Actuación ante un golpe de calor.

Actuación ante un golpe de calor. / JCYL

Beber agua de forma continuada, evitar bebidas alcohólicas y azucaradas, priorizar comidas ligeras con alto contenido en agua, mantener persianas bajadas durante las horas de radiación directa, ventilar de noche y de madrugada o evitar la actividad física en las horas de más calor son fundamentales para reducir los riesgos asociados a las altas temperaturas.

Las olas de calor, emergencia de salud pública

El Grupo de Trabajo de Epidemiología Ambiental de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) advirtió de que las olas de calor ya son una emergencia de salud pública porque no solo provocan golpes de calor, sino que aumentan las muertes prematuras y agravan enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas, según recogen las agencias Servimedia e Ical.

Las olas de calor dejaron de ser episodios excepcionales del verano para convertirse en una amenaza creciente para la salud pública, detalló a SEE. De hecho, incrementan los ingresos hospitalarios en los días posteriores a los picos de temperatura y añaden presión a unos servicios sanitarios ya tensionados durante el periodo estival.

Tras un mes de junio situado entre los más cálidos jamás registrados y ante la llegada de nuevas masas de aire cálido que pueden elevar los termómetros por encima de los 44 grados centígrados, la SEE subrayó que la respuesta al calor no pueden ser solo recomendaciones individuales, sino que "las medidas de autocuidado son imprescindibles, pero no bastan. Las olas de calor deben abordarse como lo que son: un problema de salud pública que requiere planificación, protección social, adaptación urbana y reducción de emisiones".

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