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"Cuando no estoy con la niña me falta todo": los abuelos, el apoyo fundamental para la conciliación en verano

Muchos abuelos en Zamora asumen el cuidado de sus nietos durante las vacaciones escolares mientras los padres trabajan, facilitando la conciliación familiar

Parque Plaza Maestro Haedo Zamora

Parque Plaza Maestro Haedo Zamora / Alba Prieto

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Zamora

Durante las mañanas de julio y agosto, en los parques de Zamora es frecuente ver cómo mientras los niños juegan, son sus abuelos quienes vigilan. Para muchas familias, su figura se convierte en un apoyo fundamental durante las vacaciones escolares. Con los centros cerrados, muchas veces es necesario buscar una alternativa para cubrir esas horas en las que los padres trabajan

Como son unas fechas en las que a todo el mundo le apetece descansar, a veces los abuelos se quedan con sus nietos mientras los padres se van de vacaciones, aunque algunas familias recurren también a los campamentos de verano

Sin embargo, los abuelos también necesitan tiempo libre y, para muchos, la clave está en encontrar el equilibrio. Los zamoranos están de acuerdo en que depende de la persona y de las circunstancias, ya que hay algunos mayores que no pueden seguirle el ritmo a los más pequeños, mientras otros son capaces todavía de jugar al fútbol en el parque con tal de sacarles una sonrisa a sus nietos.

Como trabajan los dos padres, siempre he estado ahí desde que nacieron

Transi Bartolomé

— Abuela que cuida de sus nietos en verano

Algunas familias reparten el trabajo de cuidar de los nietos entre los abuelos de ambas partes, lo cual ayuda a organizar mejor el tiempo. Transi Bartolomé lo sabe bien: en su caso, una semana está ella con los pequeños, y a la siguiente los otros abuelos. Así sucesivamente durante todo el año, y el verano no iba a ser menos. 

“Ahora, como no tienen colegio, me quedo con ellos desde por la mañana hasta las siete y media que sale su madre de trabajar”. Durante el curso es un poco diferente, porque los niños acuden al colegio y comen allí. Sin embargo, a lo largo de las vacaciones, Transi siempre les hace la comida y se queda en su casa hasta que vuelve la madre de los pequeños. 

Sin embargo, para ella es una experiencia agradable. “Ayer mismo, estaba sentada viendo la tele y me estaba acordando de ellos”. Cuando no está con los niños, suele echarlos de menos. 

En su opinión, lo positivo de intercalar el cuidado con los otros abuelos son las semanas que es libre de hacer lo que quiera. Cuenta que ya ha organizado varios viajes, aprovechando esos días de libertad: se va a ir a Galicia a ver la Playa de las Catedrales, y ha estado el mes pasado en Benidorm

Parque Zamora

Parque Zamora / Alba Prieto

“Yo estoy disfrutando mucho de mis nietos”, dice Pepi Traba López, de 76 años y con tres nietos. Cuenta que la mayor de ellos ya está estudiando en la universidad. Cómo está jubilada y dispone de más tiempo libre, puede cuidar de ellos. “Como aún no tengo dolores, no tengo problema. Cuando lleguen, será muy duro”. 

Según dice, cuidarlos “le da la vida”. Su nieto siempre quiere pasar tiempo con ella. “Me dice que va a inventar algo para que vivamos más”, comenta entre risas. 

Normalmente, la mayoría de los niños van al parque con sus abuelos. Pepi opina que en verano menos, porque la gente se va de vacaciones. “Durante el curso, en el parque solo se escucha: ‘abuelo, abuela’”. También en los colegios, ya que quienes van a llevar y a recoger a los niños muchas veces son ellos. “A las horas de entrada y salida del colegio la gente está trabajando”. Explica que la única alternativa es el programa “Madrugadores” de los centros, que permite adelantar la entrada de los niños en el colegio.

Julita Severo, por otro lado, sabe bien lo que suponen las visitas familiares en verano. Sus hijas viven fuera de Zamora, pero suelen venir durante los meses de descanso escolar con los niños. Ella ayuda en todo lo que puede, como hacer la comida o salir al parque con una de sus hijas y tres de sus nietos, mientras otra de ellas teletrabaja.

Meses “de aguante”

Meses "de aguante", así define Julita los dos meses que se quedan sus nietos en la ciudad. “Tengo 72 años, ya no es lo mismo que cuando tenía 29”. Comenta que para otras personas, la situación es distinta a la suya. Según Julita, alguna conocida suya tiene muy claro que solo quiere “visita y nada más” por parte de su familia. 

Explica que suele ver muchos abuelos con sus nietos cuando pasea por Santa Clara: “digo yo que los padres estarán trabajando o tomando un café porque, claro, ellos también tienen que tener un poco de vida”. 

Parque Plaza Maestro Haedo Zamora

Parque Plaza Maestro Haedo Zamora / Alba Prieto

“Mi nieta me está cuidando a mí”

Ángel Luis González De las Heras tiene 76 años y lleva 15 de ellos jubilado. Cuida a su nieta desde que nació, todos los días. En verano, a jornada completa y algunos días “con prolongación de jornada”. 

Aunque sus hijas crean que les está haciendo un favor, cuenta que el favor se lo están haciendo ellas a él. “Cuando no estoy con la niña me falta todo”. Opina que tiene mucha suerte, porque tiene una nieta muy buena y que siempre le demuestra cuánto le quiere. “Me dice que me quiere 300.000 veces y me da 10.000 besos todos los días”.

Su nieta le dice que él no se va a morir nunca, porque cuando ella sea mayor y se case, ¿quién va a cuidar a sus hijos? “Ya me está diciendo que yo tengo que cuidar a sus hijos, no su madre”, comenta entre risas. 

Ángel explica que su yerno trabaja de mañana y tarde, y en el caso de su hija, en invierno igual. Por eso, salvo sábados y domingos, tiene toda la semana ocupada cuidando de su nieta. Aun así, lo primero que hace los fines de semana es ir a verla. 

Conoce a gente que está deseando que llegue la época de vacaciones para quedarse tranquilos sin hijos ni nietos. “Yo, si no me voy como mínimo 15 días con mis hijas y mi nieta, siento que no tengo vacaciones”. Entiende que hay algunos abuelos que, por las circunstancias de la edad, ya no pueden cuidar tanto de sus nietos. “Algunos están sobrecargados”. 

Tanto Ángel como Pepi están de acuerdo en que antes, cuando sus hijos eran pequeños, los abuelos no pasaban tanto tiempo con los nietos. Coinciden en que, en la actualidad, como trabajan ambos padres, se necesita con más frecuencia recurrir a la ayuda de los abuelos para cuidar de los niños. “Nuestra generación conserva mejor que la de nuestros padres, ahora se vive más”, dice Pepi. Ángel argumenta que él, a día de hoy, todavía puede jugar al fútbol, montar en bicicleta y tirarse al suelo las veces que sea para jugar con su nieta.

Porque para algunos abuelos el verano supone más horas de cuidado; para otros, más tiempo compartido. Entre juegos, parques y comidas, muchos siguen desempeñando un papel fundamental para que la conciliación familiar sea posible

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