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Una mirada al pasado de los ingenios hidráulicos de Zamora: así eran las aceñas de Olivares

Los molinos, que pertenecieron varios siglos a la Iglesia hasta la desamortización de Mendizábal, perdieron su uso molinero en el XIX

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Tania Sutil

Tania Sutil

Son testigos del devenir del río Duero en Zamora y una demostración viva de lo que fue la primera industria de nuestra ciudad en el siglo X. Hoy, las Aceñas de Olivares son mucho más que un monumento recuperado. Son una forma de acercarse a una Zamora que supo vivir mirando al río y trabajar con él.

En el momento de su construcción, eran necesarias hasta siete ruedas para la molienda del trigo con sus correspondientes presas o azudes. Durante varios siglos pertenecieron a la Iglesia y así se mantuvieron hasta la desamortización de Mendizábal. A lo largo del tiempo han sufrido diversas reconstrucciones hasta que, en el siglo XIX, perdieron del todo ese uso molinero.

ETIMOLOGÍA

 La palabra aceña viene del árabe “as-saniya” que significa “la que eleva” para hacer referencia a las ruedas que elevaban el agua del río para poner en funcionamiento a estos molinos harineros de agua. Estos ingenios aprovechaban la fuerza del río para mover unas “muelas” de piedra y convertir así el grano en harina.

Martillo pilón, el batán y el molino harinero

Tras una profunda restauración, las Aceñas fueron inauguradas como espacio visitable en julio de 2008 y desde entonces su recuperación ha permitido conservar no solo los edificios y su singular arquitectura, sino también los antiguos mecanismos que explican cómo funcionaban estos ingenios: los tres molinos, el martillo pilón, el batán y el molino harinero.

En la actualidad, los ingenios hidráulicos estrenan nueva etapa tras las obras de mejora impulsadas por el Ayuntamiento de Zamora. La nueva actuación, valorada en casi 200.000 euros, ha recuperado los ingenios hidráulicos y renovado las compuertas del histórico conjunto para combatir su fuerte deterioro debido a la exposición continua a humedad y cambios de caudal del viejo Duero.

Abiertas al público durante varios años, por el momento las aceñas vuelven a estar cerrada a la espera de la recepción de las últimas obras. Cuestión de semanas, según han avanzado desde el Ayuntamiento de Zamora.

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