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Investigación

Un proyecto social de la Universidad de Salamanca revoluciona el comedor universitario con menús accesibles para todos

Tras el éxito en la cafetería del Campus Viriato, las investigadoras Ainhoa y Raquel Jiang Sarmiento desarrollan una segunda edición de su proyecto "Menú para todos", apoyado por la USAL, incluyendo en el comedor universitario menús de lectura fácil y con pictogramas para facilitar la elección de los platos diarios a todos los usuarios del establecimiento.

Conferencia en la Escuela de Enfermería sobre el proyecto.

Conferencia en la Escuela de Enfermería sobre el proyecto. / Cedida

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B. Blanco García

B. Blanco García

Zamora

Saber lo que incluye cualquier menú es esencial a la hora de tener la libertad de elegir qué comer. Una elección que, para la mayoría, es objetivamente sencilla, ya que solo tienen que dejarse llevar por sus gustos, pero que para otros colectivos supone un gran reto, ya sea por una discapacidad o simplemente desconocimiento de ingredientes en determinados platos o del propio idioma en el que está escrita la carta que se ofrece.

Con el objetivo de salvar todas estas barreras se ha desarrollado la segunda parte del proyecto "Menú para todos", que cuenta con el apoyo de la Universidad de Salamanca a través de la convocatoria de Objetivo Campus Sostenible.

La inclusión gastronómica llega al comedor universitario de Zamora

Las cartas con los menús, disponibles para los comensales. / Cedida

Tras el éxito del proyecto en la zona de la cafetería del Campus Viriato, el siguiente paso natural era el comedor universitario. Las investigadoras Ainhoa y Raquel Jiang Sarmiento García, adscritas a la Escuela de Enfermería de Zamora, dan así continuidad a un proyecto con marcado carácter social. "La principal novedad es que hemos diseñado unos libros en lectura fácil y con pictogramas de todos los platos que se sirven diariamente en el comedor del campus", explica Ainhoa Sarmiento.

Ayuda de los trabajadores del comedor

Una labor de recopilación que no habría sido posible sin la ayuda de los propios trabajadores del comedor universitario, a quienes agradece de manera especial su colaboración. "Todos los días nos enviaban fotografías de los menús, que son una barbaridad, porque es un comedor que no tiene siempre los mismos platos, sino que puede presumir de una gran variedad", apunta. Sobre esas fotos comenzaban a trabajar, desglosando los en ingredientes de cada plato e incluso adjuntando posibles alérgenos. "Además, lo hemos traducido todo a dos idiomas: portugués e inglés", añade. La elección de estas dos lenguas se justifica en que la segunda es ya considerada conocida por una gran mayoría, mientras que la primera se apoya en el alto número de estudiantes Erasmus que vienen del país vecino.

De esta manera, todo el mundo va a saber, por ejemplo, qué contiene exactamente un salmorejo o de qué están elaborados los flamenquines. Y todo gracias, también, al uso de los pictogramas que proporciona el Centro Aragonés para la Comunicación Aumentativa y Alternativa (ARaSAaC), que se han convertido en universales. "Así todo el mundo los puede entender, aunque no sea castellanohablante, solo con mirar las imágenes", asegura la investigadora.

Ejemplo de una de las páginas del menú accesible.

Ejemplo de una de las páginas del menú accesible. / Cedida

Replicable en otros comedores

Por otro lado, el bajo coste que supone tener todos estos materiales hace que sea posible trasladar esta idea a otros comedores universitarios del distrito de Salamanca. "Es un proyecto social muy viable que se puede replicar con una mínima inversión y que sería muy interesante no solo en cafeterías y comedores de campus, sino también en hospitales o incluso en residencias para que los usuarios ganaran en autonomía", sugiere.

El comedor del Campus Viriato, con los diferentes carteles para hacerlo más accesible.

El comedor del Campus Viriato, con los diferentes carteles para hacerlo más accesible. / Cedida

Entre esas personas hay una gran variedad de usuarios del comedor del campus, desde los propios estudiantes hasta trabajadores del hospital o personas mayores "que acuden porque está muy bien situado y, además, con precios muy económicos", describe la investigadora.

Además del aplauso de los usuarios del comedor universitario del Campus Viriato de Zamora, el proyecto ya ha recibido algún premio oficial, como el galardón obtenido en el Congreso Internacional Silver Economy, celebrado en el Teatro Ramos Carrión.

Conferencia en la Escuela de Enfermería

Después de comprobar durante este curso que todo el material creado es muy útil para diferentes colectivos usuarios del comedor universitario, las investigadoras dieron a conocer su proyecto en una jornada que tuvo lugar en la Escuela de Enfermería bajo el título "Alimentación, accesibilidad y salud pública. Perspectivas desde España y Estados Unidos", vinculado también a otro de los proyectos estrella de esta escuela como es el programa Soliedad, orientado a promover la participación, el bienestar y el envejecimiento activo.

Comedor del Campus Viriato

Comedor del Campus Viriato / Cedida

La segunda fase de este proyecto está finalizada, pero las investigadoras aseguran que seguirá creciendo. "Es probable que hagamos una tercera edición", anuncia. Entre las ideas, está la posibilidad de desarrollar códigos QR para acceder a audioguías para personas con dificultades visuales o de comprensión lectora. Un paso más para seguir facilitando la autonomía de las personas. "La clave, al final, es poder crear herramientas para cambiar la vida de la gente, creo que ese es el objetivo principal de la investigación en el ámbito social", subraya Ainhoa Sarmiento para finalizar.

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