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Templarios en Zamora: Encomiendas y otras posesiones del Temple en la provincia

La Orden gozó en esta tierra de numerosos enclaves con gran valor estratégico

Caballero templario.

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Cristina Manías Fraile (Raigambre)

En los reinos hispanos y francos fue donde los templarios gozaron de mayor presencia y poder económico. En nuestra provincia se establecieron varias encomiendas: Alba de Aliste, Alcañices, Benavente, Carbajales, Convento de Toro, Tábara, Villalpando, Villárdiga y Zamora.

Las encomiendas eran unidades territoriales que disponían de un convento, explotaciones agrícolas y ganaderas, ejercían control sobre el territorio cercano y en ellas reclutaban a nuevos miembros. Además, existieron en Zamora otras poblaciones y explotaciones económicas que también pertenecieron a los templarios.

Vamos a realizar un recorrido por aquellas de las que ha llegado información hasta nuestros días.

ALBA DE ALISTE: En la localidad de Castillo de Alba quedan los restos de la fortaleza templaria, conservando en la actualidad únicamente los cimientos y un torreón. El castillo fue construido para defender la zona de ataques musulmanes y portugueses. En 1211 el rey Alfonso IX decidió restituir dicha fortaleza a los templarios, lo que indica que con anterioridad a esas fechas ya les pertenecía.

Templarios en zamora, mucho más que una leyenda (1ª parte)

Templarios en zamora, mucho más que una leyenda (1ª parte) / IA

Fue una encomienda de gran relevancia. En el castillo de Alba resistieron varios caballeros durante meses cuando se les requirió asistir a Medina del Campo, en 1310, para ser juzgados por herejía, de la que salieron de absueltos.

ALCAÑICES: Fue una de las encomiendas más importantes de la península ibérica. Tuvo una gran importancia estratégica por su situación fronteriza con Portugal, por estar en el camino desde Zamora a Braganza y por pertenecer al Camino Portugués de la Ruta de la Plata.

Al parecer, la encomienda templaria ya existía en 1204, cuando se recibió una visita del rey Alfonso IX de León. Vuelve a estar documentada como población fortificada templaria en 1210, disponiendo de castillo y murallas.

En Alcañices se firmó una concordia para devolver al Temple propiedades que los reyes les habían expropiado, entre ellas, la propia villa de Alcañices, la fortaleza y la encomienda. Además, se concedió a la Orden el derecho a cobrar las rentas "martiniegas" tanto en Alcañices como en Alba de Aliste, para que pudieran recibir las rentas que con anterioridad los campesinos pagaban al rey.

Tanto en 1255 como en 1298 se celebraron en esta villa Capítulos Generales, que eran las reuniones anuales de la Orden.

Alcañices fue objeto de interés para la Orden de Santiago, que se la disputó al Temple durante tres años, teniendo que intervenir el propio Papa en la disputa.

Estando bajo el poder de los templarios, la villa protagonizó uno de los grandes momentos de la historia medieval peninsular, siendo sede de la firma del Tratado de Alcañices de 1297, entre el rey Fernando IV y don Dinis (Dionisio) de Portugal, por el que se delimitó la frontera entre los reinos medievales de León y de Portugal y que ha llegado hasta nuestros días casi intacta.

En 1308, el maestre provincial, Rodrigo Yáñez, entregó varias fortalezas, entre ellas la de Alcañices, al rey a cambio de su apoyo. Y, con el tiempo, esta villa pasó a integrar el patrimonio del Marquesado de Alcañices.

En la actualidad quedan en pie cuatro cubos de la antigua muralla y un paraje que aún conserva el nombre de Quinta de los Templarios con una fuente como testimonio de su pasado. También existió una ermita templaria, ya desaparecida.

ARGUJILLO: Fue aldea templaria a partir de 1211, en tiempos del rey Alfonso IX, perteneciendo a la encomienda de Zamora. En esta localidad tuvo lugar un pleito por supuestos agravios de los caballeros del Temple hacia el obispo de Zamora, don Suero, célebre por el conflicto con las monjas del Convento de las Dueñas que también desafiaron su autoridad.

BENAVENTE: Hay constancia de la existencia de iglesias y varias explotaciones agrarias administradas por la Orden. El rey Fernando II de León concedió al Temple la iglesia de San Juan del Mercado, donde se conserva una escultura de la virgen con la cruz patada o paté, la cruz templaria. En el año 1211, el rey Alfonso IX restituyó a la Orden unas salinas en este entorno.

CARBAJALES DE ALBA: Constituía encomienda con Alba de Aliste. Fernando III entregó esta población a la Orden, que tuvo aquí la segunda concentración más alta de caballeros templarios en la península.

PAJARES DE LA LAMPREANA: Pertenecía a la encomienda templaria de Ceínos y sus habitantes eran vasallos del cabildo de León, por lo que hubo un pleito en el siglo XIII para dirimir a cuál de las dos instituciones debían pagar diezmos, resolviéndose que pagaran la mitad del impuesto a cada uno.

En esta población aún se conserva la ermita de la Virgen del Templo en cuyo interior se conserva una talla románica de dicha virgen.

RETUERTA: Es un despoblado situado en el término de Fuentes de Ropel cuya iglesia de san Facundo fue compartida por el Temple.

TÁBARA: La Crónica de veinte reyes señala que la reina doña Sancha donó la villa de Tábara al Temple en fecha anterior a 1155, convirtiéndose en la primera encomienda templaria en territorio de Zamora.

TORO: Los templarios disponían en esta localidad del convento de San Salvador de los Caballeros, cuya iglesia aún se conserva convertida en museo de escultura religiosa y en la que existe una placa de piedra que representa a una cruz templaria atravesada por flechas, si bien este símbolo fue tallado en el siglo XVII. La Orden dispuso de otra iglesia en Toro, la de Santa María de la Nueva o del Templo, ya desaparecida.

TORREGAMONES: Tiene una ermita consagrada a la Virgen del Templo y en el escudo del pueblo han incluido el símbolo de la cruz templaria.

VALDEHUNCO: Es un despoblado perteneciente a Villanueva del Campo. Durante la procesión que se celebra el segundo domingo de Pascua de Pentecostés se reza un responso en recuerdo de los templarios que vivieron en un convento situado en ese paraje.

VILLALPANDO: Fue entregada a los templarios por Fernando II en 1170, convirtiéndose en una encomienda de gran relevancia. Disponía de castillo, fortín y la iglesia de San Salvador de los Caballeros, que actualmente es un museo de arte sacro.

El ayuntamiento está en el antiguo edificio de la iglesia de Santa María del Templo, que es considerada obra templaria, si bien la que se conserva actualmente es posterior, edificada en el siglo XV.

Se cree que otras construcciones de Villalpando también pudieron estar bajo la administración del Temple. En las inmediaciones de la localidad se halla la laguna de la Comendadora cuyo nombre evoca un pasado templario.

VILLÁRDIGA: En esta encomienda el Temple poseía dos iglesias, la de Santa María de la Asunción y la iglesia del Templo, así como las cuatro salinas que están situadas en la zona, entre ellas las de Lampreana.

ZAMORA: En esta encomienda templaria los caballeros construyeron la iglesia del Santo Sepulcro y la de Santa María de Horta.

El cabildo zamorano realizó una donación al Temple, en 1181, de otras dos iglesias, actualmente desaparecidas.

Algunos historiadores consideran que también pertenecieron a la Orden la iglesia de Santa María Magdalena y el monasterio de San Miguel de Templarios, actualmente también desaparecido.

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