La emotiva carta de Fernando Martínez-Maíllo a Dionisio García Carnero en el aniversario de su fallecimiento: "A mi mentor, a mi amigo, a mi confidente Dionisio"
OPINIÓN | Dio mucho al partido, dio mucho a las ideas y al proyecto del Partido Popular, a Zamora, a Benavente y a su querido Friera de Valverde. Gran parlamentario, gran orador y conversador, defensor de la democracia, de los derechos humanos

Dionisio García Carnero abraza a Fernando Martínez Maíllo tras el XIII Congreso del Partido Popular de Zamora en 2017.
He pensado muchas veces en escribir este artículo desde el día que recibí la llamada donde me comunicaban la sorpresiva y dolorosa pérdida de Dionisio. He dibujado en mi mente lo que quería escribir, incluso he realizado bocetos mentales de la misma, pero cuando me ponía a escribir no me salían las palabras adecuadas. Hoy, cuando se cumple un año de su fallecimiento, he decidido escribir sin importar si son o no las palabras adecuadas, dejo que el corazón hable.
Conocía a Dionisio cuando era presidente del Partido Popular en 1999. Él no me conocía de nada. Solo hablamos una vez, escasamente treinta segundos en una noche electoral. Yo era solo un voluntarioso afiliado de Nuevas Generaciones, que entré en las listas municipales del ayuntamiento de Zamora por dicha cuota, nada más.
Me sorprendió que me llamara cuando llevaba menos de un año de concejal de deportes, ofreciéndome ir de "tres" en las listas al Congreso de los Diputados. Los dos primeros eran mis también amigos, hoy tampoco entre nosotros, Pepe Folgado y Luis Ortiz. La salida de Folgado al gobierno me llevó a ser Diputado en la segunda legislatura de Aznar en el año 2000.
Me cambió la vida, Dionisio me dio una oportunidad increíble. Con poco más de 30 años ahí estaba yo, en la última fila del hemiciclo, sin intervenir casi nada, pero se había cumplido mi sueño desde joven sin saber a penas por qué, solo sabía por quién había sido. Conocí a mucha gente, entre ellos a uno de mis mejores amigos Juanma Moreno, cuando teníamos la misma edad e ilusión. ¡Qué alegría verle donde está ahora! No sé por qué lo hizo, ni tampoco por qué me eligió, pero en tiempos en los que no se agradece casi nada, y menos en política, yo siempre se lo agradecí en vida y también ahora, siempre.
Dos años más tarde, me citó en la cafetería de los nuevos ministerios donde trabajaba, y tomando un café, me pidió que fuera candidato a la presidencia de la diputación de Zamora, entregándome con ello una posible dirección del partido en una conversación que hoy recuerdo confusa por lo abrumado que estaba. De la sorpresa, se me cayó la taza al suelo, ensuciando de café sus pantalones. No entendía nada. Me quedé perplejo. Comenzó en mi vida una aventura todavía más apasionante que la anterior, y todo porque Dionisio me dio otra oportunidad.
Cuando asumí la Presidencia del partido, en un complejo congreso, a la salida, me dijo solamente una cosa: "no te llamaré nunca para decirte lo que tienes que hacer o no hacer, pero si me necesitas para algo aquí estaré". Confirmo que cumplió su compromiso, jamás me llamó, jamás me indico lo que debía hacer, pero también confirmo que, en alguna ocasión, sí le llamé para pedirle consejo. Era un señor en lo personal y en lo político.
Cuando me llamó el presidente Rajoy para ser vicesecretario de organización y luego coordinador general del Partido Popular en 2015, si alguien se alegró fue él, solo había que verle el orgullo que me demostró en todas sus cariñosas palabras y fuertes abrazos. Cuando tuve problemas, también estuvo ahí, apoyándome.
El partido no fue muy justo con él. En el año 2019 sin una llamada, sin un gesto, la entonces dirección del partido se equivocó gravemente con él. Nunca rechistó públicamente. Nunca se quejó. Muchos lo hicimos por él, José María Barrios y el presidente Mañueco son testigos de ello.
Dio mucho al partido, dio mucho a las ideas y al proyecto del Partido Popular, a Zamora, a Benavente y a su querido Friera de Valverde. Gran parlamentario, gran orador y conversador, defensor de la democracia, de los derechos humanos. Su lucha por la libertad en Venezuela ha sido reconocida por la propia María Corina Machado. Todavía recuerdo sus palabras, muchos años antes de que fuera famosa, cuando me dijo "fíjate en esta mujer Fernando, es muy valiente, es el futuro de Venezuela". No se equivocó. La causa de la democracia en aquel país le debe mucho.
Además de ser mi amigo, mi mentor, mi confidente, mi asesor en momentos complejos, además hizo de "celestino" conmigo. Fue quién me presentó a Nere, mi mujer, fue padrino de mi boda, y gran amigo de mis suegros. Cuántas conversaciones de altura presencié entre mi suegro Carlos y Dionisio. Habrá que verlos ahora al otro lado, en la otra dimensión.
Como cualquier lector puede entender, mi vida no se entendería sin la generosidad de un hombre que apostó por mí cuando era un joven abogado con muchos ideales y sueños, pero con ninguna experiencia en la vida y menos en la política.
Marta puedes sentirte bien orgullosa de tu padre. Su misión en este mundo, con la que todos venimos, la cumplió ampliamente. Defendió sus ideas con pasión y lealtad. Una mente privilegiada, con un alma llena de sabiduría. Su legado continúa en el presente, y su recuerdo también.
Gracias, amigo Dionisio por todo. De corazón. muchas gracias.
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