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Pepe y Dori se jubilan tras 43 años al frente del Bar Sayago en el barrio zamorano de Pinilla: "Dejamos toda una vida aquí"

El establecimiento hostelero del barrio de Pinilla baja la trapa este sábado tras casi medio siglo de exquisitas tapas y buenas amistades

Pepe y Dori del Bar Sayago.

Pepe y Dori del Bar Sayago. / Cedida

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En el garaje de una casa no solo comienzan su andadura musical muchos grupos de rock o se crean imperios como Apple por parte de un joven Steve Jobs. A principios de los años ochenta, Pepe y Dori también transformaron la cochera de la vivienda de un familiar en el trabajo de sus vidas. Él era yesista y ella trabajaba en alguna casa, pero tenía muy buena mano para la cocina. Su suegro Antonio lo tenía claro: "Tenéis que abrir un bar en la trasera de casa". Y dicho y hecho, el 20 de junio de 1983 abrieron las puertas del bar Sayago en el barrio de Pinilla. Este sábado, 43 años después, tras casi medio siglo detrás de la barra del bar, bajarán la trapa con la ilusión de disfrutar de la jubilación, la necesidad de descanso y la pena de dejar atrás no un negocio, sino toda una familia de clientes y amigos.

Los comienzos del bar Sayago

Partieron de cero, sin experiencia previa en la hostelería. "Mi suegro fue el impulsor. Él tenía un kiosco y un día me llamó y me preguntó que qué tal se me daba la cocina. Yo llevaba cocinando desde los 14 años y le dije que bien, por aquel entonces me comía el mundo y le dije que para adelante", recuerda Dori, quien para el vaporizador de la cafetera para poder hablar y escuchar mejor a todos los que durante estos días les desean salud para disfrutar del retiro.

Pepe y Dori en el bar Sayago hace años.

Pepe y Dori en el bar Sayago hace años. / Cedida

Entre besos y abrazos de despedida, Dori reconoce estar nerviosa y compungida por el comienzo de la nueva etapa desconocida. "No me lo creo, da mucha pena dejar toda una vida aquí. Abríamos a las seis de la mañana y antes se cerraba tardísimo, ha habido días de acostarnos a las cuatro de la mañana y a las seis volver a estar aquí", recuerda. "A casa solo íbamos a dormir". A lo largo de este medio siglo, un espacio detrás de la barra ha facilitado la conciliación familiar de este matrimonio hostelero: "Este cuarto nos ha dado la vida y aquí hemos mantenido a la familia unida, aquí hemos hecho reuniones, comidas... aquí se han criado mis hijas y mis nietos", explica.

A lo largo de los años, este ambiente familiar ha traspasado ese cuarto extendiéndose por todo el local. "Este bar no es un negocio, es un núcleo familiar en el que todos nos conocemos y tanto las buenas noticias como las penas son compartidas. Nuestros clientes no se toman un café y se van. Si un día no vienen, nos preocupamos e incluso nos llamamos por teléfono. Hay gente de cuarenta años que de pequeña venía con sus abuelos, es un bar por el que han pasado distintas generaciones y ha sido muy gratificante servirles", confiesa.

Bar Sayago.

Bar Sayago. / GM

Desde sus inicios, Pepe y Dori han repartido suerte gracias a la Administración de Loterías y Apuestas del Estado con grandes alegrías, tanto en pesetas como en euros. Y en el plano gastronómico, la freidora y la plancha han sido las reinas de la cocina. Las cachuelas, las exquisitas mollejas, los chipirones o los pinchos morunos han sido las especialidades de la casa durante décadas. Este sábado será el último día que sus clientes y amigos podrán degustarlas dejando el buen sabor de boca de toda una vida al servicio del barrio, que pierde uno de sus bares de referencia.

Mensaje de despedida: "Mil gracias"

"Hace 43 años iniciamos una aventura que nos ha llevado hasta aquí, no nos imaginábamos vivir tantas historias en nuestro recorrido. Aquí hemos visto crecer el barrio, crecer familias, conocer gente de fuera y de dentro del barrio que han contribuido a que hayamos podido hacer realidad nuestras ilusiones y cumplir nuestros sueños. A lo largo de todos estos años hemos hecho un montón de amigos, clientes que han hecho posible nuestra andadura, conocer historias que nos han ido uniendo a todos ellos.

Sin vosotros no hubiera sido posible estar al frente de nuestro negocio. Ahora ha llegado el momento de cambiar la cafetera y la plancha por el descanso. Queremos dar las gracias a todos los que nos habéis visitado y aguantado durante todos estos años. Mil gracias a todos los clientes del bar Sayago", expresan.

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