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Historia

El ajo vuelve a adornar los balcones zamoranos: ¿Conoces la historia detrás de la tradicional Feria del Ajo?

La tradicional Feria del Ajo de Zamora, un símbolo de San Pedro, surgió como una respuesta al calendario agrícola y la recolección de la cosecha

Feria del ajo 2025.

Feria del ajo 2025. / José Luis Fernández

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A.B.G.

Zamora

Las ferias y fiestas de San Pedro ya han comenzado en Zamora, y uno de sus capítulos más reconocibles está a la vuelta de la esquina. Los días 27 y 28 de este mismo mes, Las Tres Cruces volverán a oler a campo, cosecha y tradición con la Feria del Ajo. Pero, ¿cómo surgió esta cita anual?

No es un simple mercado festivo

Para entender los orígenes de este evento es importante tener en cuenta que lo que ahora es un mercado festivo, en sus inicios no era simplemente eso, sino una respuesta anual al calendario agrícola de la provincia zamorana.

Orígenes

Los anales de la historia de esta feria están ligados a un momento muy concreto del año: el final de junio, época en la que se recogía la cosecha de ajos en distintas zonas de la provincia zamorana. La feria surgió, precisamente, porque los agricultores necesitaban un espacio donde presentar y vender la producción de la temporada. Por lo que, antes de convertirse en uno de los símbolos de las fiestas, fue un punto de encuentro entre el campo y la ciudad.

Referencias a la feria

La existencia de esta feria aparece ya mencionada por Pascual Madoz (político español vinculado al Partido Progresista) en 1830, en su "Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España". Aquellas ferias, celebradas a finales de junio, se desarrollaban en diferentes regiones y respondían a la misma lógica: aprovechar el momento de la cosecha para llevar el ajo al mercado.

El impulso decisivo llegó en 1889, cuando el por aquel entonces alcalde de Zamora, Germán Mateos, reunió en una sola feria las distintas citas que tradicionalmente se celebraban en diferentes épocas del año. Desde entonces, la feria fue tomando forma dentro de la vida urbana zamorana. Pasó por varios puntos del casco antiguo, como la Cuesta de San Cipriano y la plaza de Viriato, antes de trasladarse en la primera década del siglo XX a la plaza del Cuartel Viejo.

En los años cincuenta encontró el lugar que marcaría buena parte de su historia reciente: la avenida de las Tres Cruces. Allí, durante décadas, los puestos de agricultores han llenado la calle con ajos vendidos a granel o trenzados en ristras, una imagen que resume como pocas la mezcla de utilidad, oficio y belleza popular.

Concursos, rifas y competiciones

La feria suele reunir varios centenares de puestos y mueve cantidades que rondan entre medio millón y un millón de kilos de ajos. Además de la venta, mantiene concursos que premian la ristra de mayor peso, la cabeza de ajo más grande y el mayor número de ristras, reforzando ese carácter competitivo y artesanal que acompaña a la tradición.

Con el tiempo, la Feria del Ajo se convirtió, junto a la Feria de la Cerámica, en una de las grandes referencias de San Pedro, pero el ajo sigue siendo el protagonista más antiguo de esta historia.

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