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Empresa

Las elecciones de la Cámara de Comercio evidencian un cisma en el empresariado de Zamora: su origen y el panorama actual

Los críticos observan anomalías en el voto por correo que les han privado de la mayoría, ya que podrían haber logrado 10 de los 18 vocales

Votaciones en las elecciones de la Cámara de Comercio.

Votaciones en las elecciones de la Cámara de Comercio. / José Luis Fernández / LZA

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Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

Zamora

Las elecciones a la Cámara de Comercio de Zamora han vuelto a evidenciar un importante cisma en el empresariado zamorano, que no ha superado aún la crisis abierta tras el abandono por parte de esta entidad y de Ceoe Cepyme del proyecto Zamora 10, cuando se pasaron los entusiasmos iniciales con la propuesta para hacer que la sociedad civil tirara para adelante del progreso de Zamora y los objetivos perdieron la unanimidad necesaria para seguir adelante.

A parte del empresariado y los principales mentores de la idea, Caja Rural, no les sentó bien esta retirada y desde entonces las relaciones entre esta y las organizaciones empresariales CEOE y Cámara de Comercio se enturbiaron de forma importante.

Este trasfondo, unas heridas que no se han restañado a pesar de los años transcurridos, son el contexto que explica esta duplicidad de candidaturas para las elecciones en la Cámara.

Ni Oliveira ni Martín ganaron en sus secciones

Unas elecciones en los que ninguno de los dos teóricos candidatos a presidir la entidad con sede en la calle Pelayo, el actual presidente, Enrique Oliveira y el considerado líder de la oposición, Alfonso Martín, al frente de Zamora 10, han conseguido, curiosamente, ganar su sector y teóricamente están ambos fuera del Plenario.

Oliveira rehusaba este miércoles hacer declaraciones al respecto, a la espera de ver si puede entrar de alguna manera al plenario como dijo inicialmente o si no existe tal posibilidad.

Lo cierto es que la Junta Electoral de Zamora ha proclamado miembros electos del Pleno de la institución cameral a 11 candidaturas, a las que se suman las 7 candidaturas proclamadas electas el pasado 3 de junio en los grupos B y C y en el grupo A (grupo C categoría 2).

Dentro de los 10 días siguientes a las votaciones, se procederá por la Junta Electoral en acto público a verificar y proclamar el resultado final del escrutinio.

Será entonces cuando se aclare la situación y se vea si tiene recorrido el recurso anunciado por los críticos, que observaron cómo podrían haber sacado tres representantes más que obtuvieron más votos que los oficiales en las urnas presenciales, pero perdieron cuando se computó el voto por correo. Uno de estos vocales era precisamente el propio Alfonso Martín.

Los motivos del recurso es que difícilmente podía votar la gente por correo cuando era en la propia Cámara donde le decían en qué urna le correspondía votar. Teóricamente, había un enlace en la web en la que metiendo el NIF salía donde había que votar, en qué mesa de las ocho existentes, pero en la práctica este enlace no funcionaba.

Cuando los votantes llegaban a la Cámara tenían que pasar primero por una oficina, donde les indicaban en qué mesa tenían que votar y era entonces cuando pasaban al salón donde estaban las urnas para depositar el voto. Martín se pregunta cómo era posible que hubiera votantes que supieran dónde tenían que votar por correo y considera llamativo que todos estos sufragios fueran a parar a los candidatos oficialistas. “Creemos que habríamos sacado tres vocales más, con los que hubiéramos llegado a 10 con mayoría, por tanto en el pleno”, indica Martín. El recurso, sin embargo, está pendiente de las oportunas consultas legales para ver su viabilidad.

De hecho, los críticos habían presentado dos impugnaciones previas sobre el voto por correo ante la Junta, aunque no recibieron respuesta, ya que entre otras cosas, el censo electoral debería haber estado expuesto pero no lo estaba.

Otras fuentes consultadas por este diario dan entre pocas y ninguna posibilidad de prosperar a este recurso, porque el voto por correo era una opción a disposición de los votantes, no solo los de una candidatura.

Otra cosa es que una vez elegido el pleno, los miembros intenten llegar a algún tipo de acuerdo para que reine de nuevo la concordia en el mundo empresarial (institucional) zamorano y de hecho algunas voces indicaban movimientos en este sentido a las mismas puertas de la calle Pelayo una vez concluido el escrutinio.

Lo cierto que los intentos previos de lograr una candidatura de consenso fracasaron, por lo que fueron dos las opciones que llegaron a las urnas. Y ahora mismo, con sospechas de anomalías en el voto por correo del proceso, los ánimos no están precisamente muy proclives al consenso.

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