Escuela de aprendizaje en la forja de un cantaor único
Juanito Valderrama, historia viva y arte lúcido de flamenco y canción española (parte II)
Escuelas de aprendizaje en la forja de un cantaor único

Juanito Valderrama. / Cedida
Sus comienzos profesionales ocurren en 1931, con apenas quince años de edad, y como él mismo dice "La Niña de La Puebla fue mi madrina, la que me sacó ya como artista de Torredelcampo. La Niña era ciega, Se quedó ciega con un colirio en mal estado que le echaron cuando era chica y le quemó los ojos, se los secó…ella no se quitaba nunca las gafas, y si se daba uno cuenta de su ceguera era por aquella milonga que cantaba: El sol me niega la luz/ la luna sus resplandores,/ por el aroma conozco/ la existencia de las flores…; Dolores era muy bonita… …inteligentísima… era una cantaora de cuerpo entero. Conocía todos los cantes y cantaba con una personalidad muy suya…Pero no se puede juzgar a La Niña de La Puebla sólo por Los campanilleros. Hay que juzgarla por como cantaba por malagueñas, por seguiriyas y por soleá".
Debutó con la compañía de Dolores Jiménez, Niña de La Puebla, en Tomelloso, "El padre -que era el representante artístico de La Niña- me quiso bautizar en los carteles como El Niño de La Perla Fina… Porque decía que mi apellido, Valderrama, olía a farmacia y no a flamenco".

Juanito Valderrama con su mujer Dolores Abril. / FRL
Para Valderrama, no hay duda de que ese fue su baño de fuego como profesional, en una prolongadísima gira recorriendo toda España por vez primera. No sería la última. De hecho, estando de gira con ella se produce el intento de golpe de estado que desembocaría en la Guerra Civil. Los pilla en zona republicana con la mili de por medio, por lo que ingresa como voluntario en 1938 en el batallón Fermín Salvoechea de la CNT y en la Caja de Reclutas de Jaén. Durante la guerra actúa junto con otros compañeros en frentes y hospitales a través de la asociación Retaguardia de Artistas.
Con la Niña de La Puebla, a la que siempre reconoció como que lo que era: una colosal artista flamenca, fue con la que forjo, inicialmente, sus sólidas bases de su cante por derecho. Lo unió siempre una profunda amistad, compartida con su marido Luquitas de Marchena y con la hija de ambos Adelfa Soto -fallecida el pasado año-. A todos ellos los consideraba parte de su familia.
Recién finalizada la guerra, se incorpora a la compañía de Pepe Marchena, sin darle a nuestro protagonista el espacio escénico que merecía, ni el dinero pactado. Los celos profesionales estaban por medio. Se vuelve a Madrid, y ya de la mano de Ramón Montoya vuelve a Villa Rosa: su gran escuela de aprendizaje, junto con La Niña de La Puebla y la Casa de Los Pavón.

Pepe Marchena, Manolo Caracol y Juanito Valderrama. / FRL
Villa Rosa, que según sus palabras "…era el mejor colmado flamenco que había en Madrid…esperando que te llamaran para las fiestas que los señoritos y la gente de dinero organizaba en los cuartos" -Muchos de ellos de la alta nobleza y del mundo de la cultura-. De esto vivió bien porque se estableció como cantaor fijo, pero sobre todo por lo que supuso de ilustración para alguien como él, ávido de saber, superior de inteligencia y pletórico de facultades. Allí aprendió de Jacinto Almadén, Juanito Mojama, José Cepero, Luis el de las Marianas, Pepe el de La Matrona, Juanito Varea, Bernardo de Los Lobitos o Manolo Pavón, entre otras primeras figuras, pero sobre todo se respiraba la escuela que había dejado Antonio Chacón. “Allí hice mi primer Bachillerato en Cante, por derecho, bajo la guitarra y la orientación de Ramón Montoya, …lo escuché todo y lo aprendí todo, … en un constante aprendizaje y en un continuo beber de las mejores fuentes, teniendo muy claras las bases y los cimientos…".

Antonio Mairena, Naranjito y Juanito Valderrama. / FRL
También por esa época, en la primavera de 1940, su incipiente pero firme éxito discográfico, lo llevarán a Sevilla, donde completará su ciclo formativo como primerísima figura de la larga historia del cante jondo.
Estando en Villa Rosa recibió un telegrama de Pepe Pinto: "Te ofrezco 50 por ciento mitad pérdidas y ganancias, gran espectáculo juntos". Ante esta oportunidad "…fui a la pensión, cogí la maleta de cartón y me planté en Sevilla…Cuando llegué a la estación , en mi vagón de tercera …me estaba esperando un coche de caballos nada menos que con la Niña de Los Peines, Tomás Pavón y Pepe Pinto (Pastora Pavón -Niña de Los Peines- era hermana de Arturo y Tomás y esposa de Pepe Pinto)…Me encontré con el empapelamiento de toda Sevilla con unos carteles que ponían: El aristócrata andaluz. Juanito Valderrama, creador de una manera nueva de cantar”. La acogida por parte de La Casa de Los Pavón fue tal que lo alojaron con ellos durante ocho fecundos meses, tratándolo como uno más de la familia, en la calle Calatrava, número 20 de La Alameda de Hércules, el epicentro del cante sevillano. Como diría Manuel Vallejo “…era una fábrica de cante…desde por la mañana allí no se hablaba de otra cosa ni se hacía otra cosa que cantar…".

Joan Manuel Serrat y Juanito Valderrama. / FRL
Tanto Pastora como su hermano Tomás le transmitieron todos sus conocimientos, incluso de Pepe Pinto aprendió los recitados entre cante y cante, como también lo hizo de su saber estar, o el manejo de la compañía en sus giras por España. A La Casa de Los Pavón hay que añadir el ambiente de la calle. "…allí escuche cantar a María La Moreno…La Moreno era la que mejor cantaba por soleá de toda La Alameda y de toda España…también por allí estaba La Pompi y su hermano El Gloria, o Caracol" El ambiente en La Alameda era frenético y cargado de arte flamenco con aquellos establecimientos emblemáticos: Los Majarones, Siete Puertas, Las Maravillas, Europa, La Sacristía…
Lo aprendido en la casa de Los Pavón, unido a lo adquiridos con La Niña de La Puebla, en Villa Rosa y su admiración por Pepe Marchena, explicarían su sólida y extensa formación como, posiblemente, el cantaor más completo de la historia del flamenco.
Compañías, cante con orquesta, canción española y cine
El motivo fundamental de estos dos artículos sobre Juanito Valderrama es poner el acento sobre su colosal categoría como cantaor flamenco, en parte desconocida y denostada por una buena parte de "la pseudo flamencología oficial" -no hay que olvidar que en La Segunda Edad de Oro del flamenco, caracterizada principalmente por los festivales y las grabaciones discográficas masivas, particularmente las cuidadas antologías, el de Torredelcampo fue sistemáticamente ignorado en todos los festivales: su pecado, además de la envidia profesional, fue la deriva hacia la canción española. Deriva que, como él siempre reconoció y mantuvo a lo largo de toda su vida, fue por necesidad y no por gusto "El flamenco era de minorías y la canción llegaba a todos los rincones…pero yo siempre he sido, y seré, flamenco por encima de todo, y es con lo que verdaderamente he disfrutado y disfruto".

Con La Niña de Los Peines y Pepe Pinto / FRL
En 1942 es contratado por Pastora Imperio y debuta en Sevilla, cantan junto a él Pepe Pinto, Manolo Caracol y El Sevillano, con las guitarras de Ramón Montoya y Víctor Rojas, al año siguiente lo hace con la de Concha Piquer, de la que también aprendió el manejo de las compañías, su perfeccionismo metódico y el contacto con los grandes compositores de la época, como Quintero, León y Quiroga u otros muchos, incluido el unionense y represaliado Ramón Perelló (Mi jaca, La bien pagá, Morena clara, La niña de tus ojos, etc). Hasta formar su propia compañía y realizar sus composiciones de tanto éxito y prevalencia temporal. Así su presencia en las compañías de Pastora Imperio y Concha Piquer, unido a los consejos proporcionados por el guitarrista y a migo personal Niño Ricardo, fueron determinantes para que se decidiera darle un giro a su carrera: "El flamenco es lo que me gusta y me llena, pero es de minorías y la canción española llega a todas partes". Por eso se decide a cantar con orquesta y a componer sus propios temas. De esta forma compone y graba sus grandes éxitos: El emigrante (Composición iniciada en Ponferrada sobre una melodía de Niño Ricardo, escrita en el reverso de la factura del hotel, y acabada en Larache "…acordándome de lo que nos acababa de pasar en Tánger con los exiliados españoles que estaban allí…llorando cuando me escuchaban, y todos, con lágrimas: -¡Viva España!)", Su primera comunión, Pena mora, El inclusero, Plaza de las flores, Los cuatro puntales, Cristo de los faroles, Peleas en broma (Con el amor de su vida y segunda esposa, Dolores Abril), Ramito de mejorana, Flamencos en el cielo, El rey de la carretera, y otras muchas.
Entre los años 50 a 70, participa en varias películas como protagonista. Conviene destacar que, siendo su fama tan abrumadora y tan segura de éxito en taquilla, los presupuestos con las que se filmaron fueron bajos, de lo que él siempre se quejó, por lo que el resultado no fue el deseado. Protagonizó las siguientes: El Rey de la carretera (1954), El emigrante (1959), Gitana (1965), De barro y oro (1966), La niña del patio (1967) y El Padre Coplillas (1970).
Su participación en espectáculos itinerantes con compañías de variedades, han sido más de cincuenta, desde 1939 con Bronce y sol, hasta que, en 1985, con Casta y solera cerrara el ciclo. Algunas de las más significativas han sido: En Sevilla somos así, Las niñas del jazminero, De Paris a Cádiz, Romancero, Pena y oro, Mi vida es el cante, Romance de Andalucía, Ases y estrellas, La rosa y el cante, Retablo flamenco, El Café del Burrero, Coplas y toros, Cante grande, Fantasía flamenca, Los grandes del cante, Primer festival de ópera flamenca, Cantares, Casta y solera, etc.
Relevancia en el nacimiento del Festival internacional Cante de las Minas
Aspecto no demasiado conocido por el mundo del flamenco es su protagonismo, aunque indirecto, en la génesis del Festival Internacional del Cante de Las Mina "…porque ese Festival existe porque fui yo el que lo inició y el que conseguí que se hiciera, que lo animó luego Antonio Piñana…aquella vez que me pedían El emigrante y les dije que se estaban olvidando de los cantes de su tierra". Así fue. A mediados de junio de 1961, Valderrama junto con su esposa Dolores, actúan en La Unión ante un público masivo, en la terraza del Cine Moderno de la calle Mayor, en un momento de la actuación, propone cantar por cartagenera, la concurrencia lo desaprueba y Juanito se lo reprocha por su ignorancia y desprecio hacia los cantes de la tierra. En ese concierto se encontraban dos concejales del ayuntamiento, Asensio Sáez y Pedro Pedreño, llevándose un buen sofoco ante la impertinencia del público y la respuesta del de Torredelcampo. Al terminar, se dirigieron a casa del alcalde Esteban Bernal. De esa reunión de urgencia por el "tenemos que hacer algo", nació el glorioso y más importante concurso del mundo: El Festival Cante de Las Minas. Fue organizado con urgencia ese mismo año y celebrado en octubre, durante las fiestas patronales, La Virgen del Rosario, en la Terraza del Cine Argüelles.
Discografía flamenca
Las primeras grabaciones resultaron de lo más curioso, año 1934 en Madrid, con la discográfica Columbia. "De los diez aficionados que fuimos a aquella grabación…el único que llegaría a figura fui yo". Grabó la granaína A aquel que inventó el querer y los fandangos Clavel de rojos colores y Fue tu carita una rosa. Según el ofrecimiento de la casa, con el fin de descubrir nuevas figuras, se les pagaría el viaje y cincuenta pesetas, pero a Valderrama el asesor artístico "un hombre mayor pariente de Manolo Caracol que estaba a años luz de las nuevas corrientes y de lo que yo hacía, me dijo: -Tú a tú casa, tu no sirves…Me echaron a la calle y no me pagaron el viaje. Lloré como jeremías…". Posteriormente, cuando alcanzó la fama, la compañía lanzo la grabación con notable éxito.

Cartel de Mairena, Valderrama y Naranjito. / FRL
Volvería a grabar antes de la guerra con la compañía Parlophon, multinacional ubicada en Barcelona, por mediación de Sabicas "…Y como me quería mucho… y era el que hacía y deshacía… ¿Tú tienes algo que se puedas grabar? -Sí, yo tengo unas bulerías, María Macarena- Así que grabó dos discos más de pizarra con cuatro cantes, por los que le pagaron cincuenta pesetas de la época. "Los discos se vendieron muy bien y se propagaron por la radio, así que le propusieron grabar de nuevo al año siguiente, también con la guitarra de Sabicas, tres discos más -seis cantes- con fandangos personales, bulerías, zambra y guajira, también muy difundidos por las emisoras…aunque luego me lo estropeó todo la guerra".

Juanito Valderrama, historia viva y arte lúcido de flamenco y canción española (parte II) / FRL
Eso sólo fue el principio. Su obra discográfica -hablo sólo de la flamenca, no de la canción española-, desperdigada, y mucha de ella sin digitalizar (Primeras grabaciones en discos de pizarra y el resto en vinilos) pide a gritos una implicación de las instituciones para recopilar, agrupar por épocas, digitalizar y publicar como obra completa, al igual que se ha hecho con otros artistas. No podemos olvidar que lo grabado por Valderrama es un trabajo extenso, elaborado hasta los más mínimos detalles, de un conocimiento amplísimo y de una profundidad extrema. Necesario como referencia modélica y esencial para las nuevas generaciones.

Cartel de homenaje a Juanito Valderrama en Las Ventas en 1994. / FRL
Asimismo, de las muchas grabaciones únicamente de estilos flamencos, como las referidas al comienzo de este apartado, Valderrama graba dos antologías para mayor gloria de lo jondo: La primera con 24 cantes en 1961, lo hace con la discográfica RCA, titulada Retablo Flamenco y la segunda con 50 en 1968 con la casa Belter, titulada Una historia del cante flamenco. Esta última, la considero, y así lo he manifestado siempre que he tenido ocasión, la mejor, más cuidada y completa de cuantas antologías individuales se hayan publicado. Una joya imprescindible para iniciarse los neófitos y disfrutar, y mucho, cualquier aficionado con la sensibilidad suficiente. Sobre la gestación de esta magna obra, adjunto documento del mecanografiado original hecho por él en 1963, cuando se encuentra centrado en su antología y se lo envía a su amigo Pencho Cros, de La Unión, ganador de tres-

Portada del libro de La Unión / FRL
Lámparas Mineras. Este valioso original es propiedad de su hijo José Cros, quien lo ha facilitado completo, como primicia informativa, para esta publicación en La Opinión -El Correo de Zamora.
Epílogo
Aún teniendo en cuenta el vacío que el mundo del flamenco le ha hecho en determinados momentos, hay que resaltar el multitudinario homenaje que se le tributa en la plaza de Las Venta de Madrid, el 24 de junio de 1994 (Se adjunta cartel) y en La Unión, con libro incluido, en agosto de 2000 (Del que también se acompaña portada). Además, en este homenaje se grabó un disco en directo, titulado Don Juan, "…a mis 84 años uno de los mejores discos que he hecho en mi vida, porque es un disco-escuela". Efectivamente, una auténtica y variada antología modélica sobre el cante minero levantino.

Biografía delegada de Antonio Burgos. / FRL
Como colofón de estos dos artículos sobre el genio de Torredelcampo, nada mejor que la autorizada aseveración del ilustre flamencólogo José Blas Vega, con el que estoy completamente de acuerdo "…Sabe cantar por derecho, con un profundo conocimiento de escuelas y estilos, fruto de una larga experiencia y de una constante y desmedida afición…es una auténtica realidad que ha quedado reflejada en una amplísima y dispersa discografía. Y el que quiera escuchar que escuche".
Bibliografía seleccionada
Blas Vega, José. La Canción Española. (De La Caramba a Isabel Pantoja). Metáfora. Madrid, 1996.
Burgos, Antonio. Juan Valderrama. Mi España querida. La Esfera de los Libros. Madrid, 2002.
Cobo, Eugenio. Pepe Marchena y Juanito Valderrama. Dos figuras de la ópera flamenca. Almuzara. Córdoba, 2007.
López Morel, M.A. y Pérez de Perceval, M.A. La Unión. Historia y vida de una ciudad minera. Almuzara. Murcia, 2010
Murciano, Antonio. Mi vida y el cante. Memorias flamencas de Juanito Valderrama. Diputación Provincial de Jaén. Jaén, 1994.
VV. AA. A Juan Valderrama. Textos en homenaje a D. Juan Valderrama Blanca. Editado por el Festival Nacional del Cante de Las Minas. Ayuntamiento de La Unión. Coordinación, revista El Olivo. La Unión, 2000.
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