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Los secretos sobre el Lago de Sanabria que no conocías: el espejo natural de Zamora

El lugar de las mis caras: según la hora del día y de la luz parece diferente hasta el punto de que quien lo visita varias veces nunca lo ve igual

Veraneantes en las playas del Lago de Sanabria.

Veraneantes en las playas del Lago de Sanabria. / Araeli Saavedra

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El Lago de Sanabria en Zamora es uno de esos lugares de obligada visita, al menos, una vez en la vida. Aunque seas de otros puntos de España conocer este lago te seducirá hasta un punto que no puedes ni llegar a imaginar. Aparentemente tranquilo, el lago zamorano por excelencia esconde más historia de la que se ve desde la orilla. Sus aguas, sus montañas y sus pueblos aledaños guardan curiosidades, leyendas y secretos que explican por qué este rincón de Zamora sigue fascinando a quienes lo visitan.

Fascina a quien lo conoce. Su alto valor ecológico es indiscutible, como lo es también su biodiversidad, su riqueza en flora fauna y, por descontado, su vertiente turística.

Son muchos los datos que todo el mundo conoce sobre el Lago de Sanabria, el más grande de origen glaciar de España en cuanto a superficie y volumen: tiene una extensión de 318 hectáreas, 1590 metros de anchura y y una profundidad máxima de 53 metros, aunque en algunos puntos supera los 50 metros.

Una de sus grandes singularidades es que se trata del mayor lago de origen glaciar de la Península Ibérica. No nació como un embalse ni como una simple acumulación de agua, sino por la fuerza de antiguos glaciares que moldearon el paisaje hace miles de años. El hielo excavó la gran cubeta que hoy ocupa el lago y dejó a su alrededor valles, rocas y montañas con una huella geológica muy especial.

Visto desde la orilla parece inmenso, pero desde los miradores se entiende mejor su verdadera escala: una gran lámina de agua encajada entre montañas.

Secretos bajo el agua

Otro de sus secretos está bajo el agua. El Lago de Sanabria recibe y devuelve buena parte de su caudal a través del río Tera, que es el principal curso de entrada y salida. Esa relación con el río forma parte de su identidad natural y también de la memoria más dolorosa de la comarca, marcada por la tragedia de Ribadelago en 1959, cuando la rotura de la presa de Vega de Tera arrasó el pueblo antiguo.

El lago también tiene su leyenda. La más conocida habla de Valverde de Lucerna, una ciudad desaparecida bajo las aguas como castigo por la falta de hospitalidad de sus vecinos. Según la tradición, en la noche de San Juan todavía pueden escucharse las campanas de la antigua iglesia sumergida. Es solo una leyenda, pero ha dado al lago un aire misterioso que acompaña a generaciones de sanabreses y visitantes.

Hay otro detalle que lo hace especial: no es solo un lugar para bañarse en verano. El entorno del lago forma parte del Parque Natural Lago de Sanabria y sierras Segundera y de Porto, un espacio de gran riqueza ecológica donde confluyen influencias atlánticas y mediterráneas. Esa mezcla favorece una notable diversidad de hábitats, flora y fauna.

Sus aguas tienen fama de frías incluso en pleno verano aunque hay algo muy cierto: el calentamiento global sube grados de año en año a pesar de su origen glaciar, su altitud y el entorno montañoso que hacen que el baño en Sanabria tenga el punto refrescante que muchos buscan precisamente cuando aprieta el calor. Eso sí, ya no es lo que era. Entrar en el lago ha dejado de impresionar por aquello de "parece que te corta en dos".

El Lago de las mil caras

Otro de sus encantos está en que cambia mucho según la hora del día. Por la mañana puede parecer limpio y luminoso; al atardecer, más oscuro y profundo; y cuando el cielo se cubre, adquiere un tono casi misterioso. Quien lo visita varias veces descubre que nunca se ve exactamente igual.

Operación limpieza en el Lago de Sanabria: los buzos se sumergen bajo las aguas para eliminar residuos

A. S.

Además, el Lago de Sanabria no se entiende sin sus pueblos. Ribadelago, San Martín de Castañeda, Galende o Puebla de Sanabria forman parte de esa geografía emocional que rodea al lago. Son lugares de piedra, montaña y memoria, perfectos para comprender que Sanabria no es solo paisaje: también es cultura, habla, tradición y vida rural.

Uno de los mejores secretos para disfrutarlo es alejarse un poco de las zonas más concurridas. Las playas del lago son muy conocidas en verano, pero basta con subir hacia la Laguna de Peces, acercarse a los miradores o tomar alguna ruta por la sierra para descubrir otra Sanabria más silenciosa, más verde y más salvaje.

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