Política
Cuatro décadas remando a contracorriente: la historia de Izquierda Unida en Zamora
Izquierda Unida Zamora celebra 40 años de trayectoria reivindicando una forma personal de hacer política que pasó de ser minoritaria a convertirse en una de las principales referencias institucionales de la ciudad

Guarido y otros miembros de IU se bañan en el Duero para protestar por las obras en las márgenes del río, 1999. / Archivo
Hay fotografías que cuentan más que cualquier discurso. Rostros jóvenes que hoy peinan canas, pancartas que se han descolorido con el paso del tiempo, protestas que cambiaron el curso de la ciudad, campañas electorales cuando se soñaba con tener representación y plenos municipales en los que unas pocas voces intentaban hacerse escuchar. Imágenes que forman parte de una exposición organizada con motivo del 40 aniversario de Izquierda Unida Zamora.
Cuatro décadas que no son solo un reflejo de la historia de una organización política, sino también de la de una ciudad que ha cambiado profundamente durante estos años. Y es que, cuando Izquierda Unida nació, Zamora era muy distinta. "Una ciudad mucho más antigua, mucho más conservadora, y en la que nosotros como grupo de Izquierda Unida intentábamos hacer todo lo que podíamos para empujar económicamente y socialmente esta sociedad y creo que, en parte, lo hemos conseguido", valora Francisco Guarido, alcalde de la capital.

Francisco Guarido, Julio Anguita y Gabriel Guijosa, en 1994 | ARCHIVO
Mirando hacia atrás, el regidor encuentra un momento clave en la trayectoria de la organización: la toma del Cuartel Viriato. Corría 1990 cuando la polémica sobre el futuro de aquellos terrenos movilizó a buena parte de la sociedad zamorana. Mientras algunas administraciones apostaban por desarrollar suelo residencial, Izquierda Unida defendía la creación de un campus universitario.
La intervención del entonces concejal Gabriel Guijosa, al descubrir que las cesiones de los terrenos estaban condicionadas al uso militar, terminó convirtiéndose en el detonante de una movilización que marcaría un antes y un después para la organización. "Se vio la utilidad de Izquierda Unida", resume Guarido. No solo por el resultado final, sino porque aquella batalla permitió que muchos ciudadanos identificaran a la formación como una herramienta capaz de influir en el rumbo de la ciudad.

Guarido en la histórica toma del Cuartel Viriato. / Archivo
Durante buena parte de su historia, Izquierda Unida ocupó los bancos de la oposición. Fueron años de fiscalización de la gestión municipal, denuncias públicas y trabajo institucional en una posición minoritaria. Guarido llegó al Ayuntamiento en 1999 y recuerda aquella etapa como un periodo intenso "en el que se hizo una labor de oposición muy buena", en parte, "porque daban muchos motivos para hacerla", anota.

Protesta de Izquierda Unida para evitar el cierre del pasaje de Caja Duero en el año 1998. / Archivo
Trabajo "eficaz y útil para la sociedad", que contribuyó a trasladar a la ciudadanía cuestiones que, de otro modo, habrían permanecido dentro de los despachos. Aquella labor terminó traduciéndose en un crecimiento constante. Mientras la organización sufría retrocesos en muchos lugares de España, en Zamora sucedía justo lo contrario. Elección tras elección aumentó su representación hasta alcanzar una mayoría absoluta que pocos habrían imaginado años atrás.

Guarido, tras tomar posesión como alcalde en su primer mandato.
"Jamás pensé que nosotros íbamos a gobernar en el Ayuntamiento de Zamora", confiesa Laura Rivera, portavoz de Izquierda Unida en la Diputación de Zamora y concejala en el consistorio de la capital. De hecho, recuerda que dentro de la militancia existía una especie de broma recurrente sobre que si Izquierda Unida conseguía algún día la Alcaldía de Zamora sería porque antes se habría producido una revolución en el mundo.
"Llegamos y no ha habido revolución, ni siquiera en la propia ciudad. Ha sido algo tranquilo y eso también ha sido un punto por el cual la gente ha confiado en nosotros, porque yo creo que esa impresión que se tenía de que si llegaba Izquierda Unida iba a ser el caos, pues no ha sido así. Ha habido una política razonable", declara Rivera al analizar estos años de gobierno municipal.

Paco Molina, Laura Rivera y Francisco Guarido durante una rueda de prensa. / Archivo
Rivera se incorporó a la organización dos años después de su fundación. ¿Su motivación? La misma que sigue teniendo hoy: que las instituciones pueden servir para mejorar la vida de las personas. "Las cosas se van cambiando con el día a día. El poder institucional permite cambiar las cosas y eso se ha notado también en Zamora, no solamente cuando hemos gobernado, sino también desde la oposición, porque desde la oposición también se trabaja, se denuncia y se cambian las cosas", asiente.
Por este motivo, observa con preocupación la desafección política, que percibe entre muchos jóvenes, motivada, a su juicio, por los casos de corrupción que han contribuido a deteriorar la imagen de la política, a pesar de ser una actividad "muy digna" y "necesaria para cambiar las cosas". No obstante, mira al futuro desde su esencia de "optimista histórica". "Institucionalmente, las cosas no van bien, incluso sociológicamente no van bien para la mayoría porque se está apostando por opciones de derecha y ultraderecha que no defienden a la gente que vive de su trabajo que son la mayoría de las personas", comenta. Sin embargo, confía en la capacidad de reacción para poder seguir defendiendo "lo que es necesario para la sociedad".

Campaña electora de IU en la Plaza Mayor.
Una historia de un partido que ambos definen como "colectiva", aunque el nombre de Francisco Guarido se haya convertido con los años en una referencia inseparable de Izquierda Unida Zamora. "Yo a lo mejor he tenido una representación debido a la situación de que hemos gobernado la única capital de provincia, a lo mejor una situación estelar, pero en el fondo yo ni soy así, ni creo que las cosas deban de ser así, sino que el grupo es el que dirige y yo estoy contentísimo de los 14 concejales que hemos tenido en un momento determinado, los 10 que somos ahora y los 8 que empezamos", expresa Guarido.

Guarido observa las fotografías de la exposición en la IX Fiesta de IU Zamora en La Josa / Victor Garrido / LZA
Rechazo a cualquier interpretación personalista de esta historia que cumple cuatro décadas y que habría sido imposible sostener únicamente sobre una sola persona. Por ello, al recordar estas cuatro décadas, insiste en que ningún proyecto político se sostiene sobre una sola persona. "¿Quién soy yo? Se preguntaba el poeta León Felipe, pues yo digo lo mismo, ¿quién soy yo? Pues yo no soy nadie, sin un grupo que te ampara, que te apoya, que te ayuda, porque esos son los partidos políticos", asevera el regidor.
A pesar de que el aniversario de la formación política invita a mirar al pasado, Guarido también aprovecha para reflexionar sobre el futuro. Perspectiva en la que, al igual que Rivera, impera el optimismo. "Creo que la ciudad va a evolucionar de una manera positiva, si estamos nosotros en el gobierno seguramente mejor, pero en cualquier caso va a ser positivo porque se están poniendo ahora las bases de unos enormes servicios públicos y estamos ahí todas las administraciones", comenta.
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