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Divulgación

Las zamoranas de hace un siglo: de una neuropsiquiatría a mujeres anónimas que trabajaban en el campo y no eran contabilizadas

La divulgadora María Soledad Martín Turiño.

La divulgadora María Soledad Martín Turiño. / Alba Prieto

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

Zamora

Sus nombres no son conocidos y a veces ellas son meros números o ni tan siquiera figuran en los archivos de hace un siglo. A esas mujeres zamoranas que intentaban abrirse un camino y un futuro quiere darles visibilidad la divulgadora María Soledad Martín Turiño.

La experta, que ha dado a conocer la situación de la mujer en Zamora a lo largo del siglo XX en una charla desarrollada en la Biblioteca Pública de Zamora, en el primer tercio de la centuria pasada ha contabilizado en la Universidad de Salamanca 58 féminas matriculadas, principalmente en Filosofía y Letras; y en la primera década de siglo “únicamente tres en Filosofía y Letras y Químicas”.

“Hay muchas de ellas que solamente contabilizamos por número, pero que no tenemos datos, ni fechas de nacimiento, existe una falta de seguimiento de esas mujeres. Algunas sabemos que se inscribieron en la universidad, que obtuvieron el grado y el título, uno y otro con una diferencia a lo mejor de dos o tres meses. Hay algunas que llegaron a doctorarse, otras que pone que tienen estudios de doctorado pero no sabemos si lo concluyeron”, lamenta ante la falta de información con la que se ha encontrado en su deseo de dar visibilidad a las mujeres “que pertenecen al anonimato más completo”.

Maestras

La divulgadora señala la importancia de las maestras “pioneras en la igualdad” porque “fueron las primeras que se dedicaron a un trabajo remunerado fuera de su casa” y ahonda en las dificultades que tenían en la década de los 20, ya que en un contrato de 1923 figuraba numerosas prohibiciones como “no beber, no fumar, no andar con hombres o no teñirse el pelo”.

Un momento de la charla.

Un momento de la charla. / Alba Prieto

En su investigación, junto a decenas de mujeres anónimas, ha descubierto a Jesusa Pertejo, "hermana de una pintora que fue una especialista en neurociencia y en neuropsiquiatría a nivel nacional” y que se dedicó a la neuropsiquiatría infantil; o incluso a una enfermera en la Guerra de África "que era republicana".

Campo

En el medio rural la mujer “trabajaba igual que el hombre y, sin embargo, no aparecía ni en las estadísticas como población activa, ni absolutamente nada, o sea, estaba totalmente opacada". En el caso de las casadas “su trabajo era complementario al del marido” y la vida que ellas llevaban era “campo, casa e hijos” en unos tiempos donde no había los medios que hay actualmente. La cantidad de vástagos y la dureza de la vida condicionó, sin duda, la existencia de muchas y “lo aprovechó la Sección Femenina años más tarde, sobre todo, en el medio rural”, esgrime.

Tras la contienda civil, “la Sección Femenina lo que hizo es alejar a las mujeres de cualquier posibilidad de tener un mundo cultural, para reducirlas en su casa a la maternidad y a ser buena esposa”.

La divulgadora también aludió a que en los años 50 y 70, cuando se produce una emigración hacia zonas urbanas del norte de España, “ya hubo mujeres que accedieron a la universidad al ser un tiempo mucho más cercano al actual".

La ponente con anterioridad había realizado las charlas sobre "Zamora, tierra de nobles y señores", donde ofreció un recorrido por toda la provincia de los títulos nobiliarios que han existido y una segunda versó sobre el barro en la cultura tradicional zamorana.

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