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Declaración desgarradora de la madre de Arancha Corcero, la joven comida por los perros en Roales: "Jacinto, está muerta"

Estremecedor relato de los padres de Arancha fallecida por al ataque de una jauría en el juicio contra el dueño de los animales

Juicio por la muerte de Arancha Corcero Girón por unos perros en Roales del Pan

Juicio por la muerte de Arancha Corcero Girón por unos perros en Roales del Pan / José Luis Fernández / LZA

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Zamora

María Pilar Girón y Jacinto Corcero, los padres de Arancha, la joven enfermera de 27 años que perdía la vida tras el ataque de una jauría de perros en un camino entre Roales y La Hiniesta protagonizaron los momentos más emotivos del juicio celebrado en la sala de lo Penal contra el propietario de los canes que acabaron con la vida de su hija. Una carnicería en toda regla que los padres de Arancha vivieron en primera persona y de la que fueron testigos de cargo. Un relato espeluznante sacado de una auténtica película de terror, pero que ocurrió en Zamora un 23 de octubre de 2023.

La primera en subir al estrado fue María Pilar Girón. Recibió una llamada de su hija, que había salido a caminar, para que la esperara en casa "porque se iba a dar la vuelta por los perros" a los que pudo ver que se dirigían hacia ella.

"Me ha vuelto a llamar y solo me decía, mamá, los perros, mamá, los perros", relataba María Pilar entre sollozos frente a la titular del juzgado de lo Penal. "Lo último que oí fue, ¿pero nadie me va a ayudar?. A partir de ahí solo oía ruidos" en el altavoz del móvil, mientras iba rápidamente "a coger el coche para ir a buscarla".

"Lo único que oía era, los perros, los perros, los perros. Arancha, por favor, pero dime algo", pero no dijo nada más. La madre sabía la zona donde estaba, porque solía ir a caminar por allí. "Llegue allí, con la idea de cogerla en el coche e irnos, pero no veía nada, solo los perros. Yo los oía por el altavoz y porque me estaban alrededor del coche. Yo no bajaba del vehículo porque no la veía, hasta que miré para la izquierda y es cuando he visto toda la ropa de ella, amontonada. Ese día llevaba un pantalón blanco y estaba lleno de sangre".

Es en ese momento cuando llama a su marido, Jacinto Corcero, "le dije, ven, porque me ha llamado Arancha que pasa esto pero no la veo. Pero he visto la ropa". Pensó que "alguien se la había llevado, porque no la vi. Pensé que igual en ganadero la tenía para allí metida. Y también pensé, como le haya hecho algo, lo mato".

"No puede ser Arancha"

Justo colgar la llamada de su marido ve a dos perros que estaban un poco más allá y "empezaron a ladrar en la cuneta. He bajado del coche porque al salir de casa no sé por qué me dio por coger un palo, porque estaba oyendo a los perros por el teléfono. Y cuando he ido donde estaban los perros, la he visto y no sabía que era ella. Esta no puede ser Arancha"

Ahí estaba, junto al cadáver de su hija "y en ese momento tenía que estar con ella, por un lado, y con el palo por otro porque los perros no se marchaban por nada del mundo. He vuelto a llamar a mi marido, y le he dicho: Jacinto, está muerta".

En ese momento Jacinto, de camino hacia el punto donde estaba su mujer, llamó al 112. "Ha llegado, los perros encima de la furgoneta. Ha tenido que coger un nivel para espantarlos, lo que tenía a mano". El matrimonio estaba pendiente de su hija y de los perros "que estuvieron allí hasta que vino la Guardia Civil y nos los han quitado de encima".

Cuando vino la Guardia Civil comentó que "vamos a ver cuáles son los perros que le han atacado", a lo que la madre respondió "está muy fácil, porque tienen el morro lleno de sangre". Los perros mostraron mucha agresividad, incluso cuando llegaba la Guardia Civil o el 112.

No ha recibido ni una disculpa del ganadero dueño de los perros. "No lo he vuelto a ver. Lo veo cobarde por su parte"

Tras perder a su única hija "le digo a mi marido. El presente me da igual, el futuro más igual todavía. Tengo presente porque voy a trabajar. Pero llego a casa es todo para atrás, desde que nació hasta que se murió. Mi cabeza solo funciona mirando para atrás".

"Esos perros estaban casi siempre solos. Cuando decías no voy a ir por este camino, voy a ir por el otro. Pero los perros, no sé si por el olfato o por qué, siempre estaban en el camino por donde ibas. Porque son caminos paralelos".

Todo lleno de sangre

Jacinto Corcero pudo declarar como testigo, a pesar de que la juez había rechazado inicialmente su comparecencia. Sin embargo, el abogado de la acusación solicitó su testimonio no como padre, sino porque fue la segunda persona que llegó al lugar de los hechos.

"Eran aproximadamente las seis de la tarde o un poquito antes. Me llama mi mujer y me dice que le ha llamado mi hija Arancha y que le ha dicho que le estaban atacando los perros y que ha ido a buscarla pero que no la encuentra. Tiene la ropa, ha encontrado la ropa, le ha encontrado los zapatos, todo lleno de sangre. Yo salgo disparo con la furgoneta".

Poco después le vuelve a llamar su mujer y me dice que la había encontrado y que estaba muerta. Yo casi pues, no sé qué decir, ni me lo creía. Es cuando he llamado al 112 y me he acercados hasta allí".

Al llegar, el comité de recepción, la jauría: "Me han salido los perros a la furgoneta, creo que he atropellado a uno. He cogido un nivel que tenía la furgoneta, un nivel metálico que es como una barra, y me he defendido de los perros porque atacaban, me estaban atacando a mí, igual".

"He ido con un nivel hasta donde estaba mi mujer, de espaldas a los perros imagínese el panorama. Y veo a mi hija desnuda, boca abajo, no tenía pelo, era la cabeza de una abuelita así roja...Mi mujer tenía una cacha que tenía que usar porque los perros nos acosaban todo el rato".

La presencia de los perros durante los paseos era muy frecuente. "A veces salía por otros caminos, pero le daba igual que fuera por ese camino porque el siguiente camino estaba a 500 metros y salían igual. O sea, quedaba igual por donde fueras".

Su estado anímico está muy afectado por la pérdida del ser querido. "Era la única hija que tenía"

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