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Acto

Zamora regresa al S.XIII con el Rosario de la Aurora

Esta tradición invita a la participación ciudadana en Zamora el próximo 30 de mayo

Zamoranos convocados a la tradicional cita del Rosario de la Aurora el 30 de mayo.

Zamoranos convocados a la tradicional cita del Rosario de la Aurora el 30 de mayo. / Pexels

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A. Bonel García

Zamora

La comisión del Rosario de la Aurora invita a todos los zamoranos a participar el próximo 30 de mayo en una convocatoria que tendrá lugar a las 6.30 horas en la Plaza Mayor. Tras esta concentración, los asistentes podrán acudir a una eucaristía que se celebrará a las 7.30 horas en la iglesia de María Auxiliadora.

Origen

El Rosario de la Aurora es una tradición profundamente vinculada a la devoción mariana y al rezo del rosario, una oración cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Según la tradición, la Virgen se apareció a santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de Predicadores, con un rosario en la mano. En aquella aparición, le habría enseñado a rezarlo y le habría pedido que extendiera esta práctica por todo el mundo.

Desde entonces, el rosario fue ganando presencia de manera progresiva entre comunidades religiosas, hermandades marianas y autoridades eclesiásticas. Sin embargo, no fue hasta el siglo XVII cuando esta oración alcanzó una gran popularidad entre el pueblo. En esa época comenzó a rezarse en grupo por las calles, especialmente durante el mes de mayo, dando lugar a una de las manifestaciones más arraigadas de la religiosidad popular: el Rosario de la Aurora.

Esta práctica consistía en salir al amanecer para rezar el rosario, en muchas ocasiones acompañados de faroles, música e imágenes de la Virgen. Su expansión se atribuye en buena medida al impulso del clero sevillano, desde donde la devoción se extendió primero por Andalucía y, posteriormente, por el resto de España. Figuras como fray Pedro de Santa María y Ulloa, conocido como el “apóstol del rosario”, contribuyeron decisivamente a su difusión. En este contexto surgieron también numerosas cofradías marianas, dedicadas a promover el rezo del rosario entre sus miembros.

Durante el siglo XVIII, el Rosario de la Aurora vivió una etapa de gran auge. En algunas ciudades llegaron a coincidir varios rosarios en una misma calle, unos organizados oficialmente y otros de forma espontánea. Esta proliferación obligó a las autoridades eclesiásticas a intervenir y a pedir que se limitaran aquellos rezos que no estuvieran promovidos por congregaciones marianas o que se celebraran fuera de determinadas fechas del calendario litúrgico.

El crecimiento de esta práctica, especialmente cuando se desarrollaba de noche o al amanecer, también provocó algunos conflictos y desórdenes públicos. De ahí procede la expresión popular “acabar como el Rosario de la Aurora”, que la Real Academia Española define como desbandarse de manera tumultuosa los asistentes a una reunión por falta de acuerdo.

Aunque no existe certeza absoluta sobre el hecho concreto que dio origen a esta frase, sí parece claro que el rezo del rosario en plena calle, a horas tempranas y en voz alta, pudo generar enfrentamientos. Estos conflictos pudieron producirse con grupos de jóvenes, con vecinos molestos por el paso de la comitiva o incluso con otras cofradías que coincidían en el mismo recorrido rezando a la misma hora.

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