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Entrevista | Manuel Rodríguez Martín Profesor de la Escuela Politécnica

Manuel Rodríguez Martín, profesor de la Escuela Politécnica de Zamora: "Los objetivos a corto plazo complican la planificación"

"Muchas de las enseñanzas que nos trasmiten estas culturas orientales también están en nuestros autores clásicos"

Manuel Rodríguez Martín, a las puertas de la Escuela Politécnica, donde imparte clase. | CEDIDA

Manuel Rodríguez Martín, a las puertas de la Escuela Politécnica, donde imparte clase. | CEDIDA

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B. Blanco García

B. Blanco García

Zamora

Conoció la tradición japonesa de la mejora continua durante su formación universitaria y ahora lo traslada a sus alumnos de la Politécnica. Todo lo aprendido lo ha reunido en su libro «Productividad sin prisas. El arte japonés de la mejora y la serenidad», editado por La Esfera de los Libros.

¿Cómo surge este libro, que no tiene que ver con su faceta como profesor de Ingeniería en la Escuela Politécnica de Zamora?

Parece que no, pero en realidad sí, porque soy docente en el área de Procesos de Fabricación e imparto asignaturas relacionadas con la gestión industrial y la gestión de calidad. Ambas materias plantean una serie de metodologías industriales que se fragmentan en Japón, que están presentes en las empresas más grandes e importantes del mundo y que provienen de un enfoque japonés, con una raíz muy importante en su cultura y filosofía que, de alguna forma, se pueden entreconectar entre ellas para aplicarlas a la vida personal. Siempre me había planteado hacer algo que se saliera un poco de las paredes de las aulas universitarias y que cualquiera pudiera aplicar a su día a día.

¿Cuándo conoce, personalmente, estas metodologías?

Las comencé a estudiar durante la carrera de Ingeniería Industrial. Después, cuando conseguí acceder a la plaza de profesor en la USAL, mi docencia estaba vinculada a la gestión de calidad y seguridad industrial, así que reabrí estos enfoques desde el punto de vista pedagógico. También es cierto que los he utilizado en el ámbito investigador.

Este libro puede ayudar a todas aquellas personas que quieran mejorar su productividad y que se sientan desbordadas por el trabajo, pensando que no les da tiempo a nada, que no rinden como deberían

¿Qué le conquistó de esta forma de trabajar, tan alejada de la occidental?

Sobre todo, que focalizan a largo plazo y, en vez del cambio brusco en el corto plazo, apuestan por la mejora continua. Nosotros nos basamos más en las prisas, en la actividad excesiva, en llenar el tiempo con tareas, más que asignar tiempo a las tareas. Y ellos, al final, se convierten en más productivos porque se han liberado de muchos factores que estresan todo el sistema. También es una enseñanza a nivel personal, porque esa liberación logra que se produzca mejor y de una manera más consciente, focalizándonos en lo importante.

Manuel Rodríguez, con su libro.

Manuel Rodríguez, con su libro. / Cedida

¿Qué están haciendo mal las empresas en la actualidad?

Muchas veces, se priorizan enfoques de productividad muy agresivos, con indicadores de rendimiento de los trabajadores muy intensos, sin tener objetivos a largo plazo, sino a corto, que es lo que se suele mirar más en la actualidad dentro de la cultura empresarial. Así, se vuelve complicado planificar.

Aprendizaje propio

¿Qué ha aprendido escribiendo este libro?

Que muchas de las enseñanzas que nos trasmiten estas culturas orientales también están en nuestros autores clásicos. Por ejemplo, Marco Aurelio hablaba ya de la importancia del descanso, de evitar el estrés y de no luchar más batallas de las necesarias. Lo que ocurre es que el ritmo frenético que llevamos nos ha hecho olvidar todo esto.

¿A quién puede ayudar ?

A todas aquellas personas que quieran mejorar su productividad y que se sientan desbordadas por el trabajo, pensando que no les da tiempo a nada, que no rinden como deberían. El libro no ofrece soluciones mágicas, por supuesto, pero sí que aporta un enfoque distinto, que ofrezca la alternativa de que existen otras maneras de hacer las cosas y que se pueden aplicar.

¿Por dónde se puede empezar?

Quizá por hacer una autorreflexión y analizar cómo estamos planteando nuestra productividad, no solo laboral, sino también personal. Y comenzar a poner en marcha unos objetivos claros, para saber hacía dónde se quiere avanzar, con pequeñas mejoras continuas. A largo plazo, comprobará que el cambio es mucho más grande que si se hubiera planteado uno más brusco.

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