Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Empresas

Zamora afianza su liderazgo agroalimentario pese a la inflación y la incertidumbre internacional

Los economistas destacan la resiliencia del sector ante la adversidad, que puede convertirse en una oportunidad si se apuesta por la diferenciación competitiva y la diversificación de mercados

El director de Ecova Estudios, Juan Carlos de Margarida.

El director de Ecova Estudios, Juan Carlos de Margarida. / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Zamora

El sector agroalimentario de Zamora vuelve a demostrar su capacidad de resistencia y crecimiento en uno de los escenarios internacionales más complejos de los últimos años. Así se desprende del Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León referente al pasado ejercicio, elaborado por el Servicio de Estudios Económicos de Castilla y León (Ecova Estudios). Informe en el que la provincia aparece como uno de los importantes pilares agroganaderos de la comunidad gracias a su potencia productiva, su liderazgo en sectores estratégicos y su creciente capacidad exportadora.

Los datos del informe indican que Zamora cuenta con el 67,3% de la superficie provincial dedicada a tierras de cultivo o superficie forestal, mientras que los prados y pastos representan otro 22,5%, configurando una provincia claramente vinculada al medio rural y a la producción agroganadera. En cuanto a la campaña agrícola de 2025, el estudio destaca la producción de cereal alcanzó las 878.616 toneladas, un 27% más que el año anterior, con mejoras notables de productividad. También crecieron de forma muy significativa las leguminosas de grano, las hortalizas y los cultivos forrajeros.

En ganadería, Zamora mantiene también un papel protagonista dentro de Castilla y León. La provincia continúa liderando en cabaña ovina, con 427.693 animales, lo que representa casi una cuarta parte del total regional. También ocupa posiciones destacadas en porcino, bovino y caprino, reforzando su condición de referente ganadero.

Uno de los indicadores más positivos del informe es el crecimiento de la renta agraria zamorana, que alcanzó los 386,7 millones de euros, un 14% más que el año anterior. Este incremento se apoyó especialmente en la fortaleza de la producción animal y en el comportamiento positivo de buena parte de las actividades agrarias.

Motor económico y laboral

El tejido agroalimentario continúa además siendo uno de los grandes motores económicos y laborales de la provincia. Zamora cerró 2025 con más de 10.200 trabajadores afiliados en actividades alimentarias y cerca de 1.100 centros de cotización vinculados al sector. Especial relevancia tienen las grandes industrias agroalimentarias zamoranas, entre las que destacan Quesos El Pastor-Hijos de Salvador, Freigel Foodsolutions y Consorcio de Promoción del Ovino, empresas que concentran una parte muy importante de la facturación y del empleo agroalimentario provincial. La primera de ellas, con 174 millones y 380 trabajadores, concentra el 20,2% de las ventas y el 29,1% del empleo de las diez mayores empresas agroalimentarias zamoranas. Entre las tres han vendido 350 millones, es decir, el 3,3% de lo facturado por las cien compañías del sector más grandes de la región y el 52,6% de las diez agroalimentarias más importantes de la provincia. A su vez, tienen 665 contratados, el 50,9% de los que trabajan en las diez más relevantes de Zamora.

Las relaciones comerciales exteriores de Zamora llevadas a término con productos alimentarios se pueden resumir al concluir el pasado año en 251,6 millones exportados y 89,6 importados, después de que las ventas hayan subido un 1,3% y las compras un 16,2%. Esta evolución se refleja en un empeoramiento del saldo exterior que pasa de un superávit de 171,2 millones a 162 millones. Comercio internacional en el que operan 272 empresas exportadoras y con el 85,5% de las ventas zamoranas concentradas en leche, productos lácteos, huevos; carne y despojos comestibles; animales vivos; y azúcares y artículos de confitería.

Explotación zamorana de vacas lecheras.

Explotación zamorana de vacas lecheras. / Jorge Hernández

Estudio en el que se constata como "la guerra comercial, la inflación y la incertidumbre internacional están tensionando el sector", tal y como aprecia el director de Ecova Estudios, Juan Carlos de Margarida. Escenario en el que la "fragmentación comercial y el proteccionismo aceleran la necesidad de innovación y diversificación de mercados que, junto a la pérdida de productividad, el aumento de costes y la caída de demanda europea, amenazan la competitividad empresarial", analiza.

No obstante, en este escenario apuesta por "convertir la incertidumbre global en una oportunidad histórica" centrándose en las fortalezas del sector. Entre ellas, destaca la resiliencia ante la adversidad y la diferenciación competitiva gracias a marcas, denominaciones de origen y productos agroalimentarios reconocidos. "La sostenibilidad ambiental y económica, así como la innovación tecnológica, permiten nuevas oportunidades de crecimiento e inversión para transformar la cadena agroalimentaria regional", valora de Margarida, quien hace especial hincapié en el mercado exterior, "decisivo" para el crecimiento del sector en los próximos años, por lo que "la clave pasa por diversificar exportaciones y abrirse a nuevos destinos para reducir los riesgos internacionales".

Amenaza de inflación global

Perspectivas en las que el experto reconoce que el contexto internacional no ayuda. "Las guerras, la inflación, el aumento de costes energéticos o el cambio climático generan incertidumbre y afectan directamente a agricultores, ganaderos e industrias. Cuando aumentan los costes de producción, acaba repercutiendo también en el consumidor", lamenta.

"Si el sector agroalimentario funciona bien, se genera riqueza, empleo y oportunidades en el medio rural. Eso significa más actividad económica, más empresas y más jóvenes trabajando. Pero si el sector pierde competitividad, las consecuencias pueden ser muy importantes: menos producción, menos empleo y más despoblación", desarrolla. En este punto, subraya la amenaza de una nueva ola de inflación global por la guerra del estrecho de Ormuz. "El aumento del coste del petróleo encarece energía, transporte, fertilizantes y producción agroalimentaria", indica.

La gran emergencia silenciosa del campo

Las variables analizadas en el Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León corroboran también las debilidades que afronta el sector como son el envejecimiento del capital humano y la falta de relevo generacional, que se ha convertido en la "gran emergencia silenciosa del campo", lo que "obliga a incorporar jóvenes preparados, ya que el futuro del sector agroalimentario no depende únicamente de la calidad de los productos, sino también de la capacidad para atraer talento y modernizar la gestión empresarial", resalta el economista.

El tamaño de las empresas, de las que depende su capacidad de transformación e inversión, así como la necesidad de una mayor coordinación institucional "que convierta las ayudas públicas en herramientas reales de crecimiento empresarial y no sólo de supervivencia", son otras de las debilidades que subrayan desde el estudio.

Desafíos ante los que de Margarida manda un mensaje optimista para un territorio que "no puede conformarse con ser una potencia agrícola" sino que "debe aspirar a ser una referencia mundial en innovación agroalimentaria".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents