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Entrevista | José Antonio Lucero Profesor y escritor

José Antonio Lucero, profesor y escritor: "Se termina la ESO sabiendo más de Napoleón que de Franco"

"Sin ser perfecta, la democracia tiene mecanismos para asegurar mejor la libertad y seguridad"

José Antonio Lucero

José Antonio Lucero / José Luis Fernández / LZA

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B. Blanco García

B. Blanco García

Zamora

Invitado a las jornadas «Otras formas de leer» que organizó esta semana la Dirección Provincial de Educación, José Antonio Lucero enseña Historia a sus alumnos desde una perspectiva lo más objetiva posible e intentando contagiar su pasión por esta materia, que también le ha inspirado para desarrollar su faceta de escritor.

La educación y la memoria histórica siempre están presentes en sus novelas. ¿Por qué le inspiran tanto estos temas?

Al ser licenciado en Historia y tener la experiencia de más de diez años como docente de Secundaria y Bachillerato, entiendo que la sociedad, en conjunto, tiene una necesidad de acercarse para conocer una etapa tan reciente de la manera más didáctica y divulgativa posible. Hay una necesidad real de nuevas miradas, rescatando memorias y nuevos contextos que nos den un mejor conocimiento de aquella época. Todo eso lo intento hacer a través de mis novelas y de canales de divulgación como el que tengo en YouTube.

¿Es la literatura una buena manera de atraer a los alumnos a la Historia?

Puede serlo. Yo siempre digo que lo importante para aprender Historia está en los libros y en lo que expliquen los profesionales, pero siempre puede haber vehículos que sirvan de puente, de enlace. Y la literatura sería uno de ellos. Es decir, una buena literatura que utilice fuentes históricas, lo más actualizadas posible. Como en el cine, la televisión, los videojuegos o Internet, que también pueden ser un buen medio para la sociedad en general. Por ejemplo, para los jóvenes es una buena forma de tener un primer acercamiento al conocimiento histórico, pero siempre teniendo en cuenta que ese conocimiento está en los libros de Historia.

Etnográfico Conferencia del escritor José Antonio Lucero con alumnos de ESO y Bachillerato

Etnográfico Conferencia del escritor José Antonio Lucero con alumnos de ESO y Bachillerato / José Luis Fernández / LZA

¿Su experiencia en el aula le inspira para nuevas historias de sus novelas?

En este caso, mi experiencia en el aula me ha ayudado a perfilar las dos últimas novelas que he escrito, "La maestra" y "El alumno". Son dos historias en las que el foco central es la experiencia docente en el aula y, sobre todo, el desarrollo histórico del último siglo en la docencia en España, que es muy turbulento, porque la Guerra Civil también supuso un terremoto en el mundo educativo, como en tantos otros. Yo llego a estas historias porque me apetecía mucho hablar de docencia, que también es mi profesión y que ha sido una parte de mi vida, en la que he volcado mucha pasión.

Sus dos pasiones

¿Existen paralelismos entre las dos profesiones que usted ejerce, la de escritor y la de profesor?

Hay paralelismos porque, al final, tanto el novelista como el profesor enseñan. Aunque el primer objetivo del docente no sea ese, sino que se centre más en entretener a alguien con una lectura amena. Pero, sobre todo los que nos dedicamos a escribir sobre Historia, también añadimos la intención de que el lector dialogue con su pasado a través de reflexiones y preguntas que se le suscitan, lo que termina siendo una enseñanza. Y es algo que también hace el profesor en su día a día. O sea, su objetivo no es solo enseñar, sino suscitar esa reflexión en el alumno. Por ahí van esos dos vasos comunicantes, en mi caso, por lo que, personalmente, la literatura y la docencia van de la mano.

Los docentes deben rivalizar en la vida de los alumnos con los discursos que les llegan por las redes

En el ámbito didáctico, ¿qué retos se le plantean en el aula a la hora de enseñar Historia?

Lo cierto es que enseñar historia siempre ha sido un reto, pero hoy en día puede que lo sea incluso más. La Historia siempre ha sido un caballo de batalla importante, pero en la actualidad se ha complicado.

¿En qué sentido?

Estamos viendo cómo la sociedad exige a los docentes que enseñen mucha Historia, observando, además, cómo incluso desde corrientes políticas demandan que los alumnos tengan determinado conocimiento de una etapa u otra. El gran reto que tenemos los profesores por delante tiene que ver con esa información que los estudiantes reciben sobre Historia no experta, a través de sus teléfonos móviles o canales de divulgación informales, con el riesgo que esto supone de bulos y desinformación. Ahí la figura del docente tiene que tener más peso, si cabe, como experto en la materia que enseña de una manera crítica, académica, con el conocimiento actualizado y riguroso. Y se debe hacer a una parte de la sociedad, los jóvenes, que necesita esta figura más que nunca.

Despertar la curiosidad

¿Motivar a los alumnos es todo un reto en la actualidad, sea la asignatura que sea?

Personalmente, considero que, más que enseñar determinada materia, lo que hay que hacer es despertarles la curiosidad. Cuando se consigue, nunca van a dejar de lado ese interés, siempre va a acompañarlos. Para mí, eso es más importante incluso que el hecho de todo lo que yo le pueda enseñar, que también tiene su importancia, lógicamente. Pero si no logro contagiar mi pasión propia por la Historia con los alumnos, cuando ellos aprendan algo para un examen o una evaluación, inmediatamente después se les va a olvidar y lo van a abandonar. Por eso es tan importante despertar esa llama en ellos.

José Antonio Lucero

José Antonio Lucero / José Luis Fernández / LZA

¿Por qué sigue siendo tan complicado hablar, en el caso de la Historia de España, de la época de la Guerra Civil y el Franquismo, y no se suele legar a esta parte en el aula?

Los docentes estamos haciendo un gran esfuerzo en ese sentido para que el siglo XX se estudie bien, porque es muy necesario. Los alumnos salen de 4º de la ESO sabiendo más sobre Napoleón que sobre Francisco Franco. Sigue siendo muy importante que le dediquemos más tiempo a ese siglo porque, paradójicamente, es algo que está muy cerca en el tiempo, pero que tiene muchos vacíos.

¿También para la sociedad en general?

Por ejemplo, la generación de mis padres no conoce su propio presente, porque está muy influenciada por el interés que el régimen franquista tenía en contar su propio relato. Hoy en día, tenemos que hacer un esfuerzo por desmontar ese relato franquista y acercarnos a la Historia de la manera más objetiva posible, teniendo en cuenta que nunca es objetiva del todo, porque siempre hay determinados partidismos que están en juego.

Crear un relato histórico fidedigno

¿Qué opina de aquellos que todavía están interesados en que no se conozca bien esa época en España?

Creo que la sociedad tiene que ser consciente de que la Historia es algo académico, ajeno a intereses políticos o, al menos, así debería ser. Los que nos estamos dedicando a la divulgación y al mundo de la academia entendemos que, cuando se habla de crear un relato histórico fidedigno, se tiene que hablar de rescatar memorias, de rescatar puntos de vista que no hayan sido contados y, precisamente por eso, en las últimas décadas vienen haciéndose procesos de búsqueda de esos relatos, por ejemplo, historias de mujeres, las grandes olvidadas. Esto es un proceso que, lamentablemente, parece que entra en contradicción con ciertas personas que tienen intereses políticos determinados. Pero la sociedad en conjunto tiene que saber que todo este proceso que España debería estar haciendo se ha conseguido en otros países democráticos y desarrollados, como Alemania con el régimen nazi. Ha hecho ese propio diálogo con su propia Historia y nuestro país también debería seguir haciéndolo.

Hay jóvenes que ven con mayor simpatía una solución autoritaria

¿Ayudaría a los jóvenes ese nuevo conocimiento para que dejaran de subir en las encuestas sobre el auge hacia la extrema derecha?

Más que el auge a la extrema derecha, que también puede ser, esas encuestas hablan de que parece que hay jóvenes que ven con mayor simpatía una solución autoritaria. De lo que nos está hablando esta corriente es que ha habido un debilitamiento tal vez de la enseñanza de los valores democráticos. Y esos valores tienen que ser trasversales en todo el sistema educativo, estar dentro del esfuerzo didáctico diario docente. Una juventud educada en valores democráticos es una juventud que entiende que puede haber distintas opiniones políticas, que pueden ser incluso extremas, aunque los extremos, lógicamente, está muy mal vistos. Pero todo tiene que pasar por entender que la democracia es más deseable, sin ser un régimen perfecto, porque ninguno lo es. Pero este tiene mecanismos para asegurar mejor la libertad y la seguridad de todo el mundo.

¿Cuáles son los baches actuales para lograr que entiendan esto?

Los docentes y la sociedad formada y crítica tienen que rivalizar en la vida de los jóvenes con los discursos que les llegan a través de las redes sociales, que no están controlados, de gente que no está formada, con intereses partidistas.

De El Quijote a las raíces cuadradas

Volviendo a las aulas, ¿las nuevas generaciones necesitan nuevas maneras de aprendizaje? ¿Ya no es efectiva la forma de aprender tradicional?

A mí no me gusta hablar de aprendizaje tradicional. Precisamente, en mis novelas vemos cómo, por ejemplo, a principios del siglo XX había ya corrientes pedagógicas como la Institución Libre de Enseñanza, que hablaba en términos que seguimos utilizando hoy en día. Creo que es importante que actualicemos la manera de enseñar, entendiendo que hay un conocimiento que tiene que seguir impartiéndose, desde El Quijote hasta las raíces cuadradas. Pero tanto la sociedad como la juventud son distintas, así que se requiere una adaptación.

Un relato histórico fidedigno tiene que rescatar puntos de vista que nunca hayan sido contados

¿Eso requiere también una formación especial del profesorado?

Para mí, la educación no tiene que ver con métodos, herramientas o sistemas. Tal vez nos hemos equivocado en la última década al intentar muchas herramientas y técnicas a los profesores, pero mi experiencia, y esto lo hablo desde una perspectiva personal, lo que realmente funciona es lo que conecta con la emoción de los estudiantes. Y esa emoción se puede encontrar de una manera tradicional o no tradicional.

En su caso, también hace uso de las nuevas tecnologías, con el éxito de su canal "La cuna de Halicarnaso", ¿cómo comenzó con esa aventura?

De la casualidad, porque intentaba enseñar a mis alumnos de una manera diferente. Empecé a hacer vídeos para que estudiaran en casa de una manera un poco más personalizada y motivante. Comencé a darme cuenta de que mucha gente visitaba ese canal y de que tenía la oportunidad para mostrar todo lo que yo sabía a la sociedad en conjunto.

José Antonio Lucero, con sus dos últimos libros.

José Antonio Lucero, con sus dos últimos libros. / JOSE LUIS FERNANDEZ

¿Qué evolución ha tenido?

Hay sido una progresión paulatina. Al principio, de manera muy amateur, sin pretensiones, pero, a medida que me di cuenta del interés de la gente, lo fui profesionalizando con mi propia experiencia como "youtuber", no solo en el plano técnico, sino también adaptándome a la manera de enseñar en las redes sociales.

Uso adecuado de Internet

Se demoniza mucho Internet, pero, ¿puede llegar a ser una herramienta útil para el profesor?

Por supuesto. De hecho, el mejor que puede crear ese material es el propio docente, puesto que está formado, tiene capacidad crítica y puede dar con la tecla para saber qué es lo más importante.

La generación de mi padre estaba influenciada por el interés del régimen en contar su versión

¿Y cómo utilizar la inteligencia artificial, que ha llegado para quedarse?

Lo primero es entender que es tecnología que va desarrollándose. Cuando las calculadoras surgieron y entraron en el sistema educativo, muchos docentes se echaron las manos a la cabeza, porque el alumno ya no iba a hacer las cuentas. Si todos tenemos que convivir con nuestro entorno tecnológico, la IA también estará ahí, así que lo importante será darles a los alumnos herramientas y que también los docentes se formen sobre esto.

Con todo este futuro inmediato, ¿cómo describiría al profesor que estará en el aula?

Tendrá que seguir siendo un profesor capaz de ponerse delante de los alumnos, de tener una narrativa atrayente, de secuestrar su atención de la mejor manera posible y ser capaz de conectar. Y ese docente es el mismo mañana que hace un siglo.

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