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Prevención

Incendios que escapan a la capacidad de extinción, los nuevos monstruos contra la naturaleza en Castilla y León

La comunidad encara una nueva campaña de verano marcada por la amenaza de grandes fuegos y con las catástrofes vividas en Zamora en el recuerdo

La Junta aprueba la estabilización del operativo de extinción, mientras CC OO cuestiona que "tenemos el peor operativo de toda España"

Imagen del municipio de Cubo de Benavente afectada por los incendios de 2025.

Imagen del municipio de Cubo de Benavente afectada por los incendios de 2025. / Jose Luis Fernández.

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Zamora

El dato es revelador. Del aproximadamente medio millón de hectáreas forestales de la provincia de Zamora, cien mil se han quemado en los últimos cuatro años. “Los grandes incendios se están apagando unos con otros”, reflexiona José Ramón Jiménez, ingeniero forestal de la Junta y responsable de Medio Ambiente de Comisiones Obreras.

Tras el desastre de la Sierra de la Culebra en 2022 -cuatro fallecidos, 34 pueblos afectados y 66.0000 hectáreas quemadas-, 2025 escribió otra página negra con 1.216 episodios en Castilla y León que afectaron a 143.880 hectáreas, 42.815 de ellas arboladas. De nuevo Zamora y León en el epicentro del desastre, con dos gigantescos fuegos -Molezuelas de la Carballeda y Porto de Sanabria- que volvieron a rozar las 60.000 hectáreas y se cobraron dos vidas.

La Junta de Castilla y León acaba de autorizar 15 millones de euros para el operativo de prevención y extinción de incendios durante 2026 y 2027 que se destinarán a retenes de maquinaria pesada y apoyo al personal de tierra a través de autobombas nodriza.

Las bodegas del Cubo de Benavente tras los incendios de 2025.

Las bodegas del Cubo de Benavente tras los incendios de 2025. / Jose Luis Fernández

La misma administración iniciaba 2026 con la estabilización del operativo, que en la práctica transforma 837 puestos de personal laboral fijo-discontinuo en laboral fijo, ampliando el periodo de prestación de servicios a todo el año y, según la Administración, “mejorando la planificación de las campañas y la profesionalización del sistema de lucha contra los incendios”.

La respuesta sindical no se hizo esperar. “Tenemos el peor operativo de toda España y sigue siendo el mismo, con una estructura organizativa de hace más de veinte años que básicamente no se ha modificado, a pesar de que era uno de los compromisos de la Junta tras los incendios de la Culebra” incide José Ramón Jiménez.

La situación no invita al optimismo ante la nueva amenaza de incendios vinculados al cambio climático que escapan a la capacidad de extinción, con un comportamiento explosivo y extremo, y que se propagan a gran velocidad en paisajes muy cargados de combustible.

Un nuevo escenario ante el que la Diputación de Zamora ha reaccionado creando zonas de defensa contra incendios, anillos de seguridad para proteger a las poblaciones de los incendios con intervenciones directas en una franja de hasta 100 metros alrededor de los núcleos urbanos, con el objetivo de proteger a la población y viviendas en zonas de máximo riesgo.

Las bodegas del Cubo de Benavente después de los incendios de 2025.

Las bodegas del Cubo de Benavente después de los incendios de 2025. / Jose Luis Fernández

Plan Anual

El proyecto de la Diputación se extiende por 181 municipios y 433 pedanías zamoranas en las que se actuará conforme a un sistema de prioridades, empezando por los municipios con mayor riesgo. Una estructura de trabajo que "viene para quedarse", ha explicado el presidente de la institución, Javier Faúndez, y que se centrará en la limpieza de los perímetros de poblaciones y actuaciones de desbroce sobre el interfaz urbano-forestal en los núcleos urbanos de la provincia de Zamora.

Como se constata en el Plan Anual de Prevención, Vigilancia y Extinción de Incendios Forestales para el año 2026, el éxodo rural “ha propiciado, tanto el incremento de la cantidad de combustibles forestales en nuestro territorio como su homogeneización”. Escenario alimentado, además, por un abandono de las tierras agrícolas menos productivas, incrementando la superficie forestal y la continuidad de la vegetación; “En Zamora hay zonas estructurales peligrosísimas con manchas que tienen continuidad de superficie de hasta diez mil hectáreas y no manera de pararlo” analiza el representante de CCOO. La situación demográfica, con numerosos núcleos de población pequeños y dispersos, el abandono paulatino del trabajo en el monte, por no existir relevo generacional, y el envejecimiento de la población, son circunstancias socioeconómicas que empeoran la situación.

Está ocurriendo en Castilla y León, y muy especialmente en Zamora, que ya sufrió los graves incendios en la Sierra de la Culebra en 2022 y el año pasado el de Molezuelas de la Carballeda, uno de los más graves desde que se tienen registros en España con 38.800 hectáreas calcinadas. Un monstruo con un “récord absoluto de 4.000 hectáreas a la hora" quemadas en los momentos de mayor intensidad y llamas de más de 15 metros de altura con una intensidad de 90.000 kilovatios de energía por metro de llama.

Amenazantes desastres a los que tienen que hacer frente los trabajadores del operativo contra los incendios forestales. El desafío no es baladí. Como ha llegado a reconocer el director general de Patrimonio Natural y Política Forestal, José Ángel Arranz, “al igual que humanamente no es posible detener un tsunami o una erupción volcánica, tampoco lo es detener ciertos incendios" que corresponden a una "nueva época" y que también se dan en Estados Unidos, Australia o Francia.

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