Entrevista | José María Mezquita Pintor
José María Mezquita, pintor zamorano, expone en Madrid: «Al recorrer un espacio decido pintar aquello que me emociona»
El cautivador encanto de lo cotidiano, los interiores de espacios inesperados como un garaje, un corral o una fábrica de harinas deslumbran en Coslada (Madrid) en la primera de las dos exposiciones sobre la obra reciente del artista zamorano, Premio Castilla y León de las Artes en 2006 y uno de los principales exponentes de la pintura realista en nuestro país

José María Mezquita, tras él la "Mujer de Coslada" de Antonio López / Fernando Palazuelo
Cristina Manías Fraile
Cientos de personas, muchos de ellos zamoranos afincados en Madrid, se dieron cita el viernes 10 de abril en la sala de exposiciones del Centro Cultural Margarita Nelken de Coslada para acoger y acompañar al insigne pintor zamorano José María Mezquita. En la presentación oficial del acto, el reconocido crítico de arte Juan Manuel Bonet alabó la obra de Mezquita y la cuidada selección realizada para esta exposición, calificándolo como uno de los principales artistas españoles contemporáneos. Tras unas palabras del alcalde de Coslada y de la presidenta de la Casa Regional de Castilla y León de Coslada, los asistentes pudimos ser testigos del emotivo reencuentro de dos amigos, de dos magníficos exponentes de la maestría alcanzada por la pintura realista española en nuestros días: José María Mezquita y Antonio López, que se fundieron en un fuerte abrazo.

Numerosos madrileños y cosladeños están acudiendo a la exposición para admirar las obras de Mezquita. / Cristina Manías Fraile
Después vino la marea de gente, de admiradores que querían saludar a Mezquita, felicitarlo, charlar un poco con él o incluso hacerse un selfie con el artista zamorano.
Según iban visitando la exposición, Antonio López explicaba detalles de las obras de Mezquita al alcalde de Coslada: la maestría en la captación de la luz y en el uso del color, la precisión del dibujo, los detalles colocados estratégicamente en cada obra para dotarlas de vida y, sobre todo, alabó el rigor en el tratamiento de la realidad en la obra de Mezquita. Se emocionaba describiendo los cuadros del que fue uno de sus alumnos predilectos en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

El reconocido pintor Antonio López, Ángel Viveros, alcalde de Coslada y José María Mezquita / Cristina Manías Fraile
Acudieron a la cita varios artistas de reconocido prestigio en el mundo del arte, aparte de los ya comentados Antonio López y Juan Manuel Bonet: José María González Cuasante, Premio Castilla y León de las Artes en 2007; el innovador artista experimental Eduardo Alonso, que fue alumno de Mezquita; Jorge Abbad, uno de los pintores figurativos y realistas más reconocidos; así como el conocido pintor y grabador Julián Cascón, de Coslada. Todos quisieron acompañarle en la inauguración de la exposición, que gozó de una gran afluencia. Coslada y Madrid se volcaron con el pintor zamorano.

Varios artistas y críticos de arte acompañaron al pintor zamorano. De izquierda a derecha, Juan Manuel Bonet, José María Mezquita y Eduardo Alonso. / Fernando Palazuelo
Esta exposición, que estará abierta al público hasta el 14 de mayo, será seguida de otra segunda que completará la visión de la obra artística de Mezquita, en esta ocasión en el Centro Cultural Antonio López, también de Coslada, hasta el día 26 de junio.
José María Mezquita, ya de regreso en su querida Zamora tras la vorágine de estos días, nos ha respondido con la humildad y amabilidad que le caracterizan a unas preguntas sobre las dos exposiciones madrileñas y nos ha desvelado los secretos de su proceso creativo:
¿Cómo planteó la temática de estas dos exposiciones?
Tiene que ver con parte de mi última obra, los interiores de la casa de Palomares y de la casa de los abuelos, obras que muestran el mundo rural y la arquitectura popular. Así como pinturas realizadas en las fábricas de harinas de Colino y de Carbajo en Zamora, en Cerecinos de Campos y en Almeida.
A la otra exposición va obra nueva para completar la visión de mi trabajo: el mundo vegetal, árboles, raíces… Y también obras del mundo de las fábricas. Voy sacando obras inéditas de la temática de las fábricas y algunas cosas más que pertenecen a mi colección. Para ambas exposiciones he hecho una selección de lo mejor de mi trabajo.
¿Cómo vivió la jornada previa y el montaje de la exposición?
Me encargué de colocar los cuadros por temas y en el orden más adecuado para que el público pueda entender la obra y su contexto, porque cuando me enseñaron esas casas, me encontré con una época congelada en el tiempo. Cuando los habitantes las abandonaron, dejaron allí lo que no necesitaban, lo que era obsoleto, así que lo que quedó allí es un reflejo congelado de una forma de vida, de una época, los años 50, que además era un reflejo de cómo se vivió durante cientos de años, una forma de vida muy espartana.
¿Qué materiales y técnicas ha utilizado en las obras expuestas en Coslada?
En esta primera exposición predomina casi exclusivamente la acuarela y la tinta: blanco y negro, y color a partir de la acuarela. En la otra habrá fundamentalmente óleos y acuarelas, aunque también algo de dibujo.
En esta exposición hay algunos cuadros que realmente muestran un control excepcional de la luz y del color con las acuarelas. ¿Es su técnica favorita?
Trabajo con distintos materiales en función de los temas. Por ejemplo, cuando pinto árboles y raíces suelo utilizar óleo. Pero la acuarela también la utilizo a menudo. Elijo la técnica que se presta mejor a lo que deseo pintar en cada momento. La ventaja de la acuarela es que se trabaja con agilidad y el tiempo de ejecución es muy corto, lo que te permite pintar el momento, plasmar la luz que hay en un momento dado y se consigue una gran expresividad. Los óleos se trabajan de manera más lenta y los resultados son también en consonancia, ganan en calidad, llevando a una cumbre de expresividad.
¿Cómo es su proceso creativo?
Sigo un protocolo, voy construyendo desde el punto de vista del dibujo, de los elementos fundamentales y voy aplicando el color poco a poco. En el caso de la acuarela, el último día es cuando pinto el cuadro, es cuando llega el momento de añadir el color. Ese día mi preocupación es si funcionará la magia. Preparo los colores en pocillos y tengo que trabajar con rapidez aplicándolos con brochas para que se fundan las capas y no queden con recortes. Intento siempre que no intervenga el azar, que lo que va a suceder en el cuadro sea lo que yo he previsto en cuanto a la potencia de las luces, los tonos y resto de elementos. Que todo lo que aparezca en el cuadro es lo que yo he sentido, lo que he ordenado en mi mente y que debe aparecer así en la obra. Lo que haces en arte no se puede medir y todo depende del acierto y de tu intención en el manejo de todos estos elementos para realizar la obra.
Llama la atención el intimismo, el hecho de que encuentre un espacio artístico en un lugar aparentemente anodino como un garaje, un almacén, un desván, una fábrica... ¿Cómo descubre estos lugares?
Una vivienda siempre da una idea de un mundo personal que es el reflejo de la vida que han llevado las personas que han estado allí y han creado ese mundo. La casa de Palomares surgió a raíz de entablar amistad con Constantino, uno de los trabajadores de la fábrica de Colino que estuve pintando. Él me habló de la antigua casa de su familia y cuando la vi me quedé fascinado. Estuve más de un año pintando sus interiores. La casa de los abuelos era una vivienda de San Juan del Rebollar que me ofrecieron para utilizar como garaje. Pero cuando vi la casa y observé aquel espectáculo dije que aquello no era para meter el coche allí, sino para pintarlo. Y estuve un año o dos acudiendo allí para pintar los espacios, para reflejar la vida que tuvo lugar bajo aquellas paredes. Estamos hablando de la arquitectura alistana de siglos atrás, espacios que reflejan dónde dejaban la ropa, dónde se lavaban, la vida que se hacía…
Sus obras se caracterizan por reflejar la realidad. De hecho, estás considerado como uno de los mayores exponentes de la pintura realista española contemporánea. ¿Cómo elige el motivo a pintar?
Cuando en mi recorrido por un espacio surge algo que me emociona, decido que eso es lo que tengo que pintar. Y, a partir de ahí, empleo la técnica que mejor se adecúa a la temática. Yo siempre mido mucho, me gustar tomar las medidas de la realidad y utilizo para ello una simple regla de tres para pasar de la realidad a la escala del cuadro. Aparte del pincel y del lápiz, utilizo una plomada y un cartabón para recoger las líneas horizontales y verticales. Voy trabajando el dibujo hasta que está lo suficientemente elaborado para llegar al momento del color, que es cuando te la juegas. Si la brocha lleva más líquido de la cuenta, te dará un color más oscuro, siempre tienes que hacer lo justo. Y es necesario que, a la hora de colocar las cosas en el cuadro, todo esté en su sitio y en la misma posición que está en la realidad, sin manipulación. Intento que en mi cuadro exista el mismo orden que se da en la naturaleza.
¿Hay algún cuadro en la exposición que considere su favorito?
Sí, hay algunos cuadros por los que tengo una especial predilección y de los que no me gustaría separarme. No por el hecho de que sean mejores, porque hay otros cuadros que tienen una calidad similar, pero hay alguno que es representativo de toda la obra que he realizado en un lugar determinado. Son piezas fundamentales para entender el trabajo que he realizado en cada escenario. También en algunos casos se trata de obras que presentaron una especial dificultad, que casi me parece un milagro el resultado y no me siento capaz de repetirlo.
Aparte de preparar la segunda exposición en Coslada, la que comenzará en mayo, ¿qué otros proyectos tiene en marcha?
Próximamente participaré en una exposición colectiva en Almería y también en unos meses volveré a impartir formación en los Talleres de Pintura del Canal de Castilla junto con Antonio López y Jorge Abbab. El año pasado tuvieron lugar en Paredes de Nava (Palencia) y en 2024 en Medina de Rioseco (Valladolid).
Me despido de José María Mezquita deseándole suerte en sus futuros proyectos y con las palabras que le dedica Juan Manuel Bonet en la exposición de Coslada: «Excelso en los paisajes de su provincia natal, Mezquita lo es también en sus vistas de la propia ciudad de Zamora, de su misterioso y a trozos salvaje parque de Valorio, y de los alrededores de la estación de ferrocarril. Cronista de la vida provinciana, ha realizado incursiones felices en el interior de comercios antañones de su ciudad, de fábricas de harina, de casas de su familia del lado de Aliste».
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