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ESPECIAL TERCERA EDAD

Atención personalizada, clave en las residencias de Villalcampo y Moraleja del Vino

Unidades de convivencia, proyectos respectando las historias de vida y cuidados sin sujeciones definen un modelo referente en la provincia en estas residencias

Imagen exterior donde los residentes disfrutan de la convivencia.

Imagen exterior donde los residentes disfrutan de la convivencia.

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La forma de entender el cuidado de las personas mayores ha cambiado de manera significativa en los últimos años, apostando por entornos más humanos, respetuosos y adaptados a cada historia de vida. En la provincia de Zamora, las residencias Virgen de la Encarnación, en Villalcampo, y Los Rosales, en Moraleja del Vino, se ha situado como referente en esta transformación, impulsando un modelo en el que se combinan a la perfección la innovación, la cercanía y la dignidad en la atención.

Estos centros formaron parte de una experiencia piloto, implantando ya en 2013 el nuevo modelo de atención "En mi casa" formado por unidades de convivencia. "Las Unidades de Convivencia son espacios en los que conviven entre 12 y 16 residentes con distintos grados de dependencia. Cada unidad dispone de: cocina, comedor, sala de estar….", explican responsables del grupo.

"Trabajamos para mantener y recuperar sus capacidades. Nos responsabilizamos de conocer lo mejor posible sus hábitos, gustos, aficiones, intereses o preocupaciones, con el fin de poder adecuar nuestro trabajo y las diferentes actividades a su "Proyectos de vida", añaden.

Explican también que con este modelo de atención "elaboramos una "Historia de vida" de cada residente, por medio de la cual fijamos nuestros objetivos con el residente e intentamos cumplir el deseo de mejorar su calidad de vida".

Una imagen del espacio exterior en la residencia y abajo una mujer haciendo punto. | Cedidas

Una mujer haciendo punto. / Cedida

Para que todo esto se lleve a cabo, a cada residente se le asigna una "persona de referencia" que es la interlocutora con el residente, la familia y la dirección. La implicación de las familias juega un papel muy importante en el desarrollo de este nuevo modelo de atención.

Este modelo se enmarca, además, en una filosofía de cuidado libre de sujeciones, en la que se busca garantizar la seguridad sin recurrir a medidas restrictivas. La formación específica de los profesionales y la adaptación del entorno permiten ofrecer alternativas que respetan la movilidad y la libertad de los residentes, mejorando de forma notable su bienestar diario.

Las experiencias desarrolladas en la residencia Los Rosales, en Moraleja del Vino, y en la residencia Virgen de la Encarnación, en Villalcampo, han demostrado la viabilidad de este enfoque. Este sistema supone un cambio profundo en la manera de entender la vida en residencia, apostando por entornos que reproducen la estructura de un hogar real. La convivencia en grupos reducidos permite una atención más cercana, donde los profesionales conocen en profundidad a cada residente y pueden adaptar los cuidados a su día a día.

La filosofía del modelo se basa en respetar ritmos, decisiones y preferencias individuales, fomentando la participación activa en tareas cotidianas y en la vida comunitaria. De este modo, se favorece no solo el bienestar físico, sino también el emocional y social.

Además, la colaboración con las familias es un elemento esencial, ya que permite la continuidad de la historia de vida.

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