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Infraestructuras turísticas

El Museo de Semana Santa de Zamora coge forma a un año de la terminación de las obras

Los trabajos dejan ver ya parte de la estructura de hormigón que configura el espacio expositivo de los pasos

Ya puedes atisbar cómo será el futuro Museo de Semana Santa de Zamora: así avanzan las obras

Carlos Gil Andrés

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Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

Zamora

En diciembre apenas había llegado a la cota cero, y ahora solo unos meses después, la estructura ya se levanta majestuosa al lado de Santa María la Nueva. Es el nuevo Museo de la Semana Santa de Zamora, que crece con las paredes de hormigón que van a conformar su alma interna, grandes compartimentos en los que vivirán los pasos de Semana Santa durante todo el año, menos el día en que salgan en procesión.

Han sido muchos años de mucho trabajo, dolores de cabeza, sinsabores e incluso más de una crisis en el seno de la Junta de Cofradías. Pero el avance de los trabajos y ver ya obra palpable crecer del suelo hace que la esperanza esté más viva que nunca en que Zamora pueda recuperar más pronto que tarde el epicentro de las procesiones de la Pasión.

Obras museo de Zamora

Obras museo de Zamora / José Luis Fernández / LZA

La fecha de terminación de las obras es mayo de 2027, es decir, justo dentro de un año, aunque la Semana Santa del estreno será la de 2028. Y eso porque aunque se dieran mucha prisa las empresas por concluir el recinto, luego hay que llevar a cabo el proyecto museográfico y equipar como Dios manda las instalaciones, además de dotar al centro del personal necesario e incluso estudiar la fórmula de gestión, ya que por mucho que la Junta pro Semana Santa sea la propietaria de la obra a nadie se le escapa que al órgano cofradiero le queda grande la gestión de un inmueble cuyo coste saltará de los diez millones de euros.

Un largo proceso

La gestación del Museo no ha sido fácil. Todo partió de la constatación de que el Museo de Semana Santa había cumplido con creces el objetivo para el que había nacido, que incluso desempeñaba un importante papel para la custodia de los pasos y era el punto de referencia para el recorrido de numerosas procesiones. Pero se estaba quedando pequeño y quizá un tanto anticuado.

Obras museo de Zamora

La estructura del Museo crece a ojos vista. / José Luis Fernández / LZA

Al menos eso es lo que pensaron los dirigentes semanasanteros, que siempre contaron con el apoyo cerrado de las instituciones para llevar adelante una gran obra de construcción de uno nuevo. El debate sobre la ubicación se prolongó durante años y se plantearon alternativas que fueron desde el Colegio San Vicente Paúl, al convento de las Concepcionistas, pasando por el parque de San Martín e incluso el solar del colegio Gonzalo de Berceo una vez derribado el inmueble educativo.

Ninguna opción cumplía las expectativas y la decisión fue, al final, levantar el Museo donde ya estaba el actual, derribando lo que había. La decisión se encontró con muchas dificultades desde el inicio, desde el momento en que era necesario hacerse con algunos solares para completar el espacio preciso para desarrollar la obra.

Y a nadie se le escapaba que era una opción no exenta de riesgo, como el tiempo se encargaría de demostrar. Junta pro Semana Santa, presidida por Isabel García Prieto, Junta, Diputación y Ayuntamiento trabajaron mucho y bien en el concurso de ideas para elegir los arquitectos y el proyecto más adecuados, se fueron dando los pasos necesarios para habilitar las partidas, con el liderazgo técnico de la Junta y aportaciones imprescindibles por parte del resto de administraciones, sobre todo las facilidades urbanísticas del Ayuntamiento para permitir sobrepasar la altura máxima del plan especial del Casco Histórico.

Obras museo de Zamora

Vista desde la entrada principal, junto a Santa María La Nueva. / José Luis Fernández / LZA

Toda está ya a punto de caramelo, a punto de firmarse convenios y echar a andar. Y llegó la pandemia. La situación de emergencia hizo que se paralizase en mundo y dentro de él el proyecto del Museo de la Pasión. Parecía que todo se iría al traste de nuevo, aunque por fortuna el Museo antiguo aún estaba intacto, con lo que la Semana Santa podía respirar tranquila: Nadie quiso ni pensar lo que hubiera ocurrido con el Museo derribado y una crisis de tal envergadura aunque con el rabillo del ojo se recordaba lo que pasó con el fallido Palacio de Congresos de la Universidad Laboral y la crisis del ladrillo de 2008.

Pero pasada la crisis, cuando todo el mundo pensaba en una profunda depresión económica hasta lograr remedar las hondas heridas de la pandemia, llegó una etapa justo contraria: la de la expansión propiciada por los fondos Next Generation para revitalizar la economía.

El dinero volvió a fluir en las arcas públicas y como todo estaba ya preparado tardó relativamente poco tiempo el proceso de adjudicación de la obra del Museo de Semana Santa a una empresa. El derribo se hizo, pero las dificultades sobrevenidas, como la aparición de una atarjea histórica, el derribo demasiado cerca de un inmueble habitado y la subida de precios de las materias primas hicieron que la empresa pidiera más dinero, dos millones más, que la Administración no veía justificados.

Obras museo de Zamora

Los muros del Museo de hormigón visto. / José Luis Fernández / LZA

Hubo que rescindir el contrato para poder seguir la obra con otra empresa. La Junta optó, con el respaldo del resto de las partes, por resolver el contrato de forma amistosa para no eternizarse con contenciosos y recursos judiciales, y aun así se tardó un año, bien a gusto, en resolver el entuerto. Lo malo es que esta vez la Semana Santa se había quedado sin red: sin Museo y con los pasos en iglesias y paneras se tuvo que recurrir a una carpa para sacar las procesiones a la calle.

Las tensiones en la Semana Santa alcanzaron su grado máximo hasta el punto que la Junta pro acabó sustituida por una gestora. Poco a poco se fue resolviendo la situación de la obra del Museo. Ya había nueva empresa, aunque se vieran pocos avances: hubo que meter mucho martillo neumático para sacar las toneladas de piedra que apareció en el subsuelo. Por fortuna ni atarjea y restos arqueológicos, que los hubo (aparecieron tumbas, como estaba previsto) demoraron en demasía el proyecto y según avanzaban las obras iba volviendo la calma al seno de la Junta de Cofradías.

Y ahora llega lo bonito. Ver elevarse en el cielo, frente a Santa María La Nueva, los muros de hormigón que son a la vez la estructura y el acabado del nuevo museo. Un edificio de 5.371 metros cuadrados que tendrá como cara de presentación una fachada de piedra de Zamora. Tan de Zamora como que se ha aprovechado la piedra extraída del propio solar para que forme parte del nuevo edificio.

Acopio de materiales en la avenida de la Feria, accesibles con la grúa de la obra del Museo

Acopio de materiales en la avenida de la Feria, accesibles con la grúa de la obra del Museo / J.N.

Está acumulada, como otros materiales de construcción, en un solar de la avenida de la Feria bajo la Muralla, al que es capaz de acceder desde el mismo solar del nuevo Museo, una grúa de obra estratégicamente situada para trabajar extra e intramuros.

Cualquiera que vaya por el solar podrá apreciar, pues, los muros interiores de lo que será el nuevo Museo. Así, tal cual.

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