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Demografía

Zamora, única ciudad que permite empadronamientos "ficticios" de inmigrantes

La provincia pierde un tercio de los niños y casi la mitad de los adultos en este siglo

En el centro, Enrique Cabero, presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León.

En el centro, Enrique Cabero, presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León. / Efe| Miriam Chacón ICAL / Agencia ICAL

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Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

Zamora

Zamora es el único municipio de Castilla y León que permite el "empadronamiento ficticio" de los inmigrantes, al posibilitar que se censen en viviendas colectivas, como pensiones, domicilios de Intras, Cáritas o Proyecto Hombre, por ejemplo. Así lo explica el último informe del Consejo Económico y Social sobre "La situación de la población inmigrante en Castilla y León", que concluye en el "imprescindible papel" que están jugando los extranjeros en el mantenimiento de la población y creación de riqueza incluso en provincias como Zamora, la que menos porcentaje de población foránea acoge en sus fronteras, tan solo un 9%.

Este tipo de empadronamiento está admitido por una resolución nacional, aunque casi ningún municipio, excepto el zamorano, lo aplica, cuando sería muy conveniente. "En un complejo escenario inmobiliario para la población en general, la población migrante sufre una agravante tanto en la búsqueda de vivienda, como en el tipo de vivienda al que finalmente acceden. La rele­vancia de esto, más allá de conculcar el derecho a una vivienda digna recogido en la Constitución Española, es que, sin un documento acreditativo de vivir en régimen de arren­damiento, la población migrante no podrá realizar válidamente el empadro­namiento. Teniendo en cuenta esta situación, ciudades como Zamora han admitido el empadronamiento en viviendas colectivas, siendo únicamente necesario para acreditar que se vive en estas viviendas un sello del colectivo al que pertenezca (por ejemplo, pensiones, domicilios de Intras, Cáritas, Proyecto Hombre...)".

Cuadro

Evolución de la población en Castilla y León / CESCyl

El estudio empieza con la descripción del panorama demográfico, desastroso en general para Castilla y León en lo que va de siglo y catastrófico en el caso de Zamora. Y no solo es que baje la población de 202.353 habitantes en 2011 a 165.832 en 2024 (36.521 personas menos), es que Zamora ha perdido un tercio de los niños y cerca de la mitad (cuatro de cada seis) de los jóvenes y adultos jóvenes.

"A la escala provincial esta evolución reciente muestra algunas diferencias que debemos reseñar y que van de la disminución en un 33% de la pobla­ción infantil en Zamora a un crecimiento de la misma en 4,1% en Valladolid y un promedio de -11% en Castilla y León. En la población adulta-joven el promedio de pér­dida de -27%, con Zamora de nuevo en el valor más negativo. Pero donde el promedio es más alto es en el grupo de 25 a 39 años (-35%), con Zamora de nuevo con el valor más negativo. En los grupos siguientes el promedio es positivo: aumenta la proporción de población madura".

El informe hace "hincapié en el hecho de que el promedio que corresponde al grupo de población de la juventud adulta (25-39 años), ofrece el dato más negativo en la evolución entre 2001 y 2024 (-35%). Esta condición se traduce en el debilitamiento de la estructura en el sentido demográfico, social, eco­nómico y territorial, puesto que está formado por población que ha termi­nado su formación y está en condiciones de incorporarse al mercado laboral y de formar una familia". Aunque esto no lo dice el informe, de él se deduce la importancia de medidas como las del tren laboral, que permiten que siga viviendo en Zamora este tipo de población en condiciones de formar una familia.

Si consideramos el índice de envejecimiento, Zamora encabeza este indi­cador, con 363 ancianos por cada 100 jóvenes, muy por encima de la media de Castilla y León y a gran distancia de las demás provincias. Destaca el aumento de 108 puntos porcentuales en Zamora entre 2001 y 2024, mientras que la provincia de Palencia parece conocer un cierto “rejuvenecimiento” con el descenso de 7,5 puntos porcentuales entre las mismas fechas.

Llegada de inmigrantes

La venida de inmigrantes a Castilla y León arranca, como en el resto de España, prácticamente con el cambio de siglo. De forma lenta pero constante el acceso de personas nacidas en el extranjero comienza a generar una corriente que va a constituir la razón fundamental del crecimiento de la población regional, en los momentos (y provincias) en que este se ha producido.

El carácter prosigue el CES, fundamentalmente económico de la inmigración justifica que sus ritmos se adecuen a los ciclos expansivos o regresivos de la economía. Así, la curva del saldo migratorio exterior manifiesta un claro crecimiento desde sus inicios en el cambio de siglo hasta el máximo en 2007. La irrupción de la gran recesión empieza a manifestarse en una reducción notable de los saldos exteriores desde 2008 a 2011, que se torna incluso negativo entre 2012 y 2015. La recuperación económica posterior provoca ya desde 2016 un nuevo crecimiento de las llegadas con saldos crecientes hasta la actuali­dad".

La recesión de la población general se repite en seis de las nueve provincias. "Únicamente Segovia, Valladolid y Burgos tienen saldos y tasas positivas, aunque alejadas, en el mejor de los casos, del valor medio nacional y con vaivenes a lo largo del periodo. Por el contrario, Zamora, Palencia y León arrojan saldos y tasas muy negativas, que en el caso de la primera superan el 18%".

Zamora ha perdido un tercio de la infancia y casi la mitad de los adultos jóvenes

Zamora ha perdido un tercio de la infancia y casi la mitad de los adultos jóvenes / CESCyl

Este declive "no ha podido ser compensado por la llegada de inmigrantes. En lo que va de siglo los habitantes de nacionalidad extranjera registrados en Castilla y León han pasado de ser 10.110 en el año 2001 a 184.135 en 2024. A ellos habría que sumar aquellos venidos de fuera que han obtenido la nacionalización".

En el caso de Castilla y León, las diferencias intrarregionales de población extranjera son significa­tivas con provincias como Soria y Segovia donde se alcanzan valores simila­res a la media nacional, frente a Palencia y las situadas en el oeste (Zamora, Salamanca y León) con los mínimos valores de población no nacional, por debajo del 11%, incluso del 9% en el caso de Zamora.

Esta cuantía, además de sus características de sexo y edad, determina su incidencia en la población residente en Castilla y León, cuyo escaso creci­miento, como en el conjunto de España, está vinculado en exclusiva a los aportes de población inmigrante a lo largo del siglo XXI.

Colombianos, los nuevos rumanos

Si la llegada de población nacida en el extranjero no ha sido homogénea a lo largo del tiempo, tampoco lo son sus características relativas al origen estructura por sexo y edad.

En 2024, los colectivos mayoritarios de residentes nacidos fuera de España son los originarios de Colombia, seguidos de marroquíes, rumanos, venezo­lanos y búlgaros.

En el inicio de la llegada de inmigrantes extranjeros a Castilla y León destacaban, aunque todos con cuantías muy reducidas, los búlgaros y portugueses, así como colombianos y, a cierta distancia, marroquíes y rumanos. Predominaban, por tanto, los orígenes europeos algunos de larga tradición en el territorio castellano y leonés, por su cercanía, como los portugueses, y otros como rumanos y búl­garos que encontraron en la emigración hacia países de la Unión Europea una solución a la crítica situación de sus economías tras la caída de los regí­menes comunistas y a la espera de su integración efectiva. Tres gru­pos nacionales que, junto con la incorporación de los oriundos de Marruecos, constituyeron el grupo fundamental de nuevos residentes en Castilla y León hasta la Gran Recesión

El panorama cambió significativamente a partir del 2014 cuando se produjo un descenso elocuente de los dos grupos mayoritarios hasta entonces ,rumanos y búlgaros, por efecto de la situación de crisis que afectó a la eco­nomía nacional y por la eliminación de trabas burocráticas para trabajar en otros países de la UE que se les habían impuesto desde su integración más adelante.

La recuperación tras la gran recesión supuso un nuevo incremento de las llegadas de población no nacional, pero con una composición claramente diferente. Al peso fundamental que alcanzaban los nativos de Marruecos se une el protagonismo absoluto de los oriundos de países de América Latina, a la cabeza los colombianos, seguidos de venezolanos, peruanos, domini­canos o ecuatorianos. De nuevo, cambios normativos pueden ayudar a explicar las modificaciones en la composición de orígenes, pues la llegada de colombianos y peruanos se ve facilitada desde 2015 por el acuerdo de estos países con la Unión Europea (UE) para circular sin visado por el espacio Schengen.

Desde 2022, tras el inicio de la guerra de Ucrania en todo el país, y por supuesto en Castilla y León, asistimos a la recepción de colectivos de refugiados de este origen, minoritarios cuantitativamente, pero de gran significado cualitativo, ya que, en algunos casos, han confor­mado grupos numerosos en espacios rurales.

No todos estos grupos de nuevos residentes presentan las mismas caracte­rísticas en cuanto a la distribución espacial, lo que repercute, sin duda, en su impacto en los territorios y determina, en algunos casos, la mayor o menor facilidad de arraigo. Esta es la razón por la que resulta nece­sario un análisis más pormenorizado de su ubicación a escala local y según tipologías espaciales.

En las capitales de provincia

Son las capitales de provincia y especialmente Valladolid, Burgos, Salamanca y León, las que se sitúan a la cabeza del número de residentes no nacidos en España, en todos los casos por encima de 14.000 personas, concentrando el 63% de los residentes en núcleos urbanos no nacidos en España. Sin embargo, si valoramos el papel que estos residentes tienen en el conjunto de la población total de la ciudad, el ránking cambia, situándose a la cabeza la ciudad de Soria, donde estos suponen casi el 20% de la población total empadronada, seguida de Segovia (18,2%) y Aranda de Duero (17,7%).

Es expresivo el escaso papel que la población residente nacida fuera de España tiene en los municipios periurbanos, con un peso sobre la población residente normalmente por debajo de la media regional, salvo en algún caso del periurbano de Segovia: La Lastrilla con un 14,9% y San Cristóbal de Sego­via con un 10,63%.

Sin embargo, a partir de esta primera y determinante característica, resulta llamativa la dispersión de los puntos de acogida. En 2024 son 2.061 los municipios de Castilla y León que tienen registrado algún residente nacido fuera de España, lo que supone el 92% del total de municipios regio­nales. La distribución espacial pone de manifiesto diferencias muy revela­doras no solo a escala provincial, como ya se ha indicado, sino también a escala local. Hay una clara diferencia entre el oeste y el este, así como entre el norte y el sur de la comunidad.

En el caso de la población nacida en el exterior la variación entre 2019 y 2024 presenta características espaciales muy diferentes. Si bien los saldos negativos aparecen de forma dispersa por todo el espacio de Castilla y León, se aprecian claras concentraciones de saldos positivos en espacios con fuerte presencia de la inmigración extranjera como las áreas del sur de Ávila y Segovia o espacios dinámicos como la Ribera del Duero, pero destaca de forma significativa el incremento que se aprecia en el oeste de la comunidad, sobre todo en Zamora, provincia que había per­manecido muy al margen de este proceso hasta estas fechas recientes y que presenta variaciones muy considerables aunque con cuantías absolu­tas reducidas.

Aunque el peso de la población de origen extranjero no alcanza en Castilla y León el mismo porcentaje que en el conjunto de España, es indudable que tiene un papel crucial en la situación poblacional y de sostenibilidad social y económica de la región, tanto en lo que tiene que ver con la simple cuantía de la población y su dinámica positiva en los momentos que así ha sido, como, de forma especial, en el mantenimiento de la población en espacios de baja densidad demográfica y situación crítica derivada del envejeci­miento de la población nacional.

Todas las provincias han experimentado un fuerte crecimiento en la proporción de inmigrantes en la población en edad de tra­bajar desde enero de 2021. Las provincias del este de la comunidad, que eran con diferencia las que contaban con mayor proporción de inmigrantes, han crecido unos seis puntos porcentuales, implicando aumentos superiores al 1% de la población anual. Las tres provincias más grandes del oeste y centro, Valladolid, León y Salamanca, experimentan cambios análo­gos desde en torno al 11% hasta cifras en torno al 15-16%. Zamora y Palen­cia, partían desde cifras menores, con mayor crecimiento en Palencia que supera a León. Ávila, por su parte, tiene cifras intermedias entre las del este y las del oeste, más cercanas a estas últimas.

Empleo

En Zamora, las tasas de actividad en hombres son muy similares entre españoles y extranjeros, mientas que entre las mujeres es mayor la de las extranjeras.

Entre los municipios grandes las tasas de paro entre nacidos en el extranjero más altas se dan en municipios del oeste de la comunidad: Zamora, Ponferrada, Salamanca y León. Esto puede explicar el diferencial que encontramos oeste-este en cuanto a la pro­porción de inmigrantes. Al contrario, las menores tasas de paro se dan en el este, Aranda de Duero, Miranda de Ebro, Soria y Burgos. La tasa de paro entre los inmigrantes alcanza en Zamora el 19% y en Fuentesaúco el 26%

En Palencia y Zamora, que par­tían de pequeñas poblaciones de inmigrantes, las llegadas han transfor­mado el empleo, que sube 30 puntos porcentuales. En Valladolid también aumenta mucho la tasa de empleo en torno a 20 puntos. En torno a 10 pun­tos crece en León y Burgos, Salamanca y Segovia un poco menos. En las que apenas sube la tasa de empleo femenina o incluso baja es en las provincias de Ávila y Soria. De este modo, Ávila es la que presenta los menores niveles de empleo femenino entre las nacidas en el extranjero, con gran diferencia, por debajo del 40%. El resto de las provincias están por encima de 56%,donde se colocan León y Soria. Por encima de 60% se encuentran las demás, con el máximo en Zamora, cerca del 70%.

Proyecto piloto Reto Zamora

El informe del CES destaca entre el desa­rrollo de actuaciones de acogida de personas inmigrantes, ejemplos de buenas prácticas, como el Proyecto Piloto Reto Zamora, desarrollado en 2023, cuyo objetivo es facilitar el arraigo en la provincia de Zamora a familias de descendientes de emigrantes zamora­nos residentes en Cuba, Argentina y México, que consiguió la domiciliación en Zamora de 16 personas seleccionadas y sus familias (14 residentes en la República de Cuba y 2 residentes en la República Argentina). A todos ellos se les facilitó un contrato de trabajo dentro del proyecto “Atención en Red” y apoyo en su arraigo, cubriendo sus gastos de traslado desde el país de su residencia y los costes, durante tres meses, de una solución habitacional en un municipio de la provincia de Zamora.

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