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El zamorano Joaquín Díaz, académico de honor de San Fernando

La directiva de la Real Academia acuerda por unanimidad la distinción a propuesta de la sección de Música

Joaquín Díaz

Joaquín Díaz / Emilio Fraile (Archivo)

Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

La Junta Directiva de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y a propuesta de la Sección de Música, ha acordado por unanimidad nombrar Académico de Honor al zamorano Joaquín Díaz, etnógrafo, músico, investigador y académico numerario de la Real Academia de la Purísima de Valladolid que celebra este importante reconocimiento para uno de sus miembros.

Díaz añade este título a la larga lista de reconocimientos, entre los que figuran varios honoris causa, el Premio a toda una vida otorgado por la AIE (Artistas, Intérpretes y Ejecutantes de España) y también reconocimientos en su tierra, como el recital "Zamora canta a Joaquín Díaz" que organizara en 2017 LA OPINIÓN-EL CORREO DE Zamora, con participación de un amplio elenco de artistas sobre todo de la música tradicional.

Joaquín Díaz González nació en Zamora el 14 de mayo de 1947. Músico y folclorista, es presidente titular honorífico de la Cátedra de Estudios sobre la Tradición en la Universidad de Valladolid.

Ha dedicado su vida a trabajos de interpretación, investigación y divulgación de la cultura tradicional y folclore, que dio a conocer con la publicación de libros y grabación de discos cuyos temas versan sobre romances, canciones, dichos populares, cuentos legendarios y leyendas de difusión oral. Fue el creador del Centro Etnográfico de Urueña, proyecto que culminó en junio de 1994 con la Fundación Joaquín Díaz.

Biografía y trayectoria profesional

Aunque nacido en Zamora, desde pequeño vivió en Valladolid, donde fue a vivir con su familia. Pero fue en Sanabria tuvo ocasión de conectar con María Barrio, una mujer del pueblo que tenía en su haber un gran repertorio de canciones populares que despertaron en Joaquín Díaz un gran interés.

Formó varios grupos de folk y dedicó sus esfuerzos al estudio y expansión de la cultura tradicional dando recitales y conferencias en algunas universidades de España, de América y de Europa, así como en teatros, ateneos y otras salas.

A mediados de los años 70 Díaz toma la decisión de abandonar sus actuaciones en el mundo del espectáculo y dedicar sus esfuerzos a la investigación, estudio y difusión de la cultura tradicional.

Recorrió numerosos pueblos de Castilla y León y, en contacto con sus habitantes —especialmente personas mayores— recogió, registró y recopiló todo un legado inexplorado e ignoto sobre la tradición y cultura populares. De este modo tuvo en su haber tanto las particularidades de las fiestas, danzas, ceremonias como refranes, romances, narraciones y canciones, incluso demostraciones artesanales.

Y junto con Luis Díaz Viana y José Delfín del Val publicó dos libros con toda esta recopilación. El romancero tradicional es una de sus grandes aportaciones.

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