Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Entrevista | Miriam Díaz Aroca Actriz

Miriam Díaz Aroca: "Sostenerte en esta bendita profesión es todo un privilegio"

"Nunca perdemos nada de lo que somos, sino que avanzamos, crecemos y aprendemos"

Miriam Díaz Aroca (derecha), en la obra "La casa del mar"

Miriam Díaz Aroca (derecha), en la obra "La casa del mar" / Cedida

B. Blanco García

B. Blanco García

Llega este domingo (19.00 horas) al Teatro Ramos Carrión para representar, junto a Zoe Munera, la obra «La casa de mar», donde encarga a una reciente viuda que se replantea toda su vida. Enamorada de su profesión, Miriam Díaz Aroca asegura que, pese a su extenso currículo, sigue aprendiendo cada día.

¿Cómo describiría a Aurora, la protagonista de "La casa del mar"?

Como muchos seres humanos, dependiente de complacer a los demás y necesitada de una experiencia extrema para poder reaccionar para encontrarse a ella misma. En ese sentido, es una obra muy terapéutica, muy sanadora. Creo que hay muchas Auroras y Auroros en el mundo entero, que nos han educado para complacer a los demás, para llenar la vida de los otros a costa de vaciarnos nosotros, sin darnos cuenta. Y en momentos extremos en la vida, en el caso de Aurora con la pérdida de su esposo y compañero de vida, se da cuenta de que no sabe ni quién es.

¿Es una situación más habitual de lo que parece en un principio?

Creo que se da en el 99% de los humanos, que venimos con una educación un poco alterada y distorsionada con respecto a lo que es el amor, reclamándose fuera y olvidando que uno mismo puede generar todo eso.

Miriam Díaz Aroca

Miriam Díaz Aroca / Cedida

¿Encuentra en la otra protagonista, Laia, interpretada por Zoe Munera, un salvavidas?

Después de tocar los abismos del dolor y de los infiernos que muchas veces nos creamos nosotros, consigue darse cuenta de todo y, gracias al personaje que hace mi querida compañera, renace, entiende, reconoce y empieza a cambiar su vida de una forma drástica. Cuando uno no cambia de una forma voluntaria y nos acostumbramos a lo malo, muchas veces la vida te regala un bofetón y te das cuenta de que tu camino tiene que ir por otro lado. En este caso, se trata de la adicción que produce la dependencia emocional y se cuenta en términos hermosos en una obra pletórica, llena de alegría, verdad y momentos emocionantes que al final son una lección de vida.

Una historia de dos

¿Se lleva bien el peso de una obra de estas características entre solo dos actrices?

De maravilla. Está construida de una forma preciosa, con muchísima sensibilidad, una escenografía muy funcional, al servicio del texto, con una historia muy sorprendente, que es lo que más nos gusta. Cuando crees que saber por dónde va a ir, te sacude y te sorprende, lo mismo te arranca una lágrima que un aplauso y muchas ganas de vivir.

¿El público puede salir replanteándose su vida después de ver la función?

Cada uno se llevará a su casa lo que realmente le impacte. Muchos tomarán nota y les hará suficiente mella para provocar un cambio. A otros les encantará, pero continuarán con la rutina de su vida porque atreverse a enfrentarse con la verdad que esconden las sombras es de una gran valentía y no todo el mundo se atreve a ello. Es mucho más cómodo seguir viviendo con lo malo conocido que apostar por lo bueno por conocer. Y mi personaje sí se atreve.

Enamorada del teatro

Profesionalmente, ¿qué le aporta pisar las tablas de un teatro?

Es lo más auténtico para una actriz. Las tablas, la escena, el calor, la conexión directa con el público, con su sentir y su latido. No tiene ningún parangón con otro medio, siendo igualmente fascinantes.

¿Siente uno más responsabilidad cuando se enfrenta a textos clásicos, como ha hecho en anteriores ocasiones?

La responsabilidad es la misma siempre que te subes a un escenario. Asumes una responsabilidad para defender unos sentimientos y la historia de tu personaje. Da igual que sea clásico o moderno. Ahora bien, el verso, por ejemplo, tiene una técnica que hay que aprender, es mucho más complejo, con otro ritmo y melodía. Hay textos, como este de "La casa del mar", que te permiten ser más flexible y aportar más desde tu creatividad. Y otros son más herméticos, teniéndote de circunscribir a la palabra exacta.

Miriam Díaz Aroca.

Miriam Díaz Aroca. / Cedida

Sus inicios fueron en la televisión. ¿Le gusta regresar de vez en cuando a este medio?

La verdad es que en este momento de mi vida, que considero auténtico, de muchísima transparencia en todo lo que hago, solamente me apunto a aquello que me hace feliz, me da igual el medio. Considero que el pasado te aporta mucho siempre que te nutra pero yo me apunto siempre a proyectos que me hagan feliz.

Toda una privilegiada

¿Ese puede ser su secreto para no haber parado de trabajar?

Soy muy consciente de mi gran fortuna. Si hago un repaso de mi carrera pienso que he hecho cosas maravillosas y que tengo mucha suerte, que la he aprovechado y potenciado con mis ganas y mi ilusión. Pero sí, la verdad es que sostenerte en esta bendita profesión es todo un privilegio, aunque creo que ahora, en estos tiempos de hermosa inestabilidad e incertidumbre, todos estamos en la misma situación, pero es cierto que en esta profesión venimos ya entrenados.

Ha hecho televisión y cine con los grandes, desde Chicho Ibáñez Serrador hasta Fernando Trueba. ¿Le queda algún sueño profesional por cumplir?

He aprendido que mi mejor sueño soy yo misma, por lo que mantengo la curiosidad de seguir aprendiendo, ilusionándome, creciendo con proyectos hermosos y ahí estoy cada día.

A pesar de su amplio currículo, ¿siente todavía que le queda algo que aprender de esta profesión?

La vida entera. Porque, además, es mi mejor escenario.

¿Y qué queda de aquella joven presentadora en patines del programa "Cajón desastre", que aportó tanta frescura a la televisión de finales de los 80?

Creo que nunca perdemos nada de lo que somos, sino que avanzamos, crecemos y aprendemos. Toda esa experiencia sigue estando ahí, pero tienes otras necesidades, otros anhelos, otra forma de vivir y pensar la vida, pero todo sigue estando ahí.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents