Entrevista | Helena Gandía Psicóloga
Helena Gandía, psicóloga: "El autismo no es algo que haya que aceptar, es una realidad de la sociedad"
"El autismo no se identifica solo en la infancia, muchas personas llegan a la adolescencia o a la edad adulta sin haber sido diagnosticadas"

La psicóloga, durante una de sus conferencias. | CEDIDA
Zamora TEA, en colaboración con el Ayuntamiento de Zamora, organiza para este miércoles unos talleres dirigidos a sanitarios y profesores con el objetivo de ofrecer herramientas prácticas para estos profesionales a la hora de tratar con personas con trastorno del espectro autista. La encargada de impartir esa formación es la psicóloga Helena Gandía, directora técnica de la Federación Española de Autismo Fespau.
¿Cuáles son las señales que hay que tener en cuenta para sospechar que un menor puede tener trastorno del espectro autista?
Más que fijarnos en conductas aisladas, es importante observar cómo la persona se comunica, se relaciona y percibe el entorno. Algunas señales tempranas pueden ser, por ejemplo, que le cueste responder a su nombre, que utilice poco el contacto visual, que no señale para compartir intereses o comparta pocos intereses. También pueden aparecer intereses muy intensos, necesidad de rutinas o una respuesta distinta a los estímulos sensoriales. Sin embargo, es importante destacar que el autismo no se identifica solo en la infancia. Muchas personas llegan a la adolescencia o a la edad adulta sin haber sido identificadas, y en estos casos pueden aparecer otras señales, como la sensación de no encajar socialmente, dificultades para entender normas sociales implícitas, sobrecarga en entornos sociales o la necesidad de desarrollar estrategias de adaptación a lo largo de su vida, generando mucho malestar.

Helena Gandía. / Cedida
¿Cuáles son las principales preocupaciones o miedos de las familias?
Sabemos por la investigación que madres y padres de personas autistas presentan, en general, mayores niveles de estrés, ansiedad o depresión. Pero lo más importante es entender qué factores están influyendo para poner en marcha los apoyos específicos. Hoy sabemos que el bienestar de las familias no depende únicamente de cuánto conocen sobre el autismo o de qué estrategias específicas tienen para promover el desarrollo de sus hijos e hijas, sino de cómo gestionan emocionalmente las situaciones que viven. Cuando las familias pueden desarrollar estrategias de regulación emocional y conectar con lo que da sentido a su experiencia, su salud mental mejora significativamente. Más que centrarnos solo en dar información, es fundamental ofrecer apoyos que acompañen también en la gestión emocional y en el bienestar de las familias.
Madres y padres de personas autistas presentan, en general, mayores niveles de estrés, ansiedad o depresión
¿Qué herramientas se les pueden ofrecer?
No hay una única herramienta que funcione para todas las familias y en todos los momentos vitales. Pero sí sabemos que hay algunos elementos clave que marcan la diferencia. Por un lado, contar con información clara y accesible sobre cómo apoyar de manera específica a su familiar. Pero también deben disponer de herramientas para la gestión emocional: aprender a relacionarse de forma más amable con uno mismo, poder sostener y regular las emociones difíciles que aparecen en el día a día y encontrar un sentido a lo que se está viviendo puede marcar una gran diferencia en su bienestar y en el de su hijo. También son clave los apoyos formales y sociales: el acceso a servicios, a profesionales especializados y a redes de apoyo con otras familias. Además, no podemos olvidar que muchas familias se enfrentan también a desafíos de carácter socioeconómico, por lo que garantizar recursos accesibles y equitativos es fundamental.

Helena Gandía, en una charla. / Cedida
Terapias de tercera generación
Es experta en programas de terapias de tercera generación psicológica, ¿en qué consisten?
Las terapias de tercera generación son enfoques psicológicos que no se centran tanto en "eliminar" los pensamientos o emociones difíciles, sino en cambiar la relación que tenemos con ellos. Cuando tratamos de evitar a toda costa emociones, pensamientos o sensaciones desagradables, muchas veces ocurre lo contrario: vuelven con más fuerza. Dentro de este enfoque, existen diferentes propuestas, como la terapia de aceptación y compromiso o las intervenciones basadas en mindfulness. Otro concepto clave es la autocompasión, que tiene que ver con cómo nos tratamos cuando las cosas no van bien. En lugar de exigirnos más o criticarnos, implica poder hablarnos de una manera más amable y comprensiva. En la práctica, esto se traduce en nuevas formas de relación con uno mismo y con el malestar que favorecen la reducción de la sobrecarga emocional y afrontar el día a día con mayor equilibrio y sentido.
Cuando las familias pueden desarrollar estrategias de regulación emocional y conectar con lo que da sentido a su experiencia, su salud mental mejora significativamente
¿Qué compartirá en las charlas de Zamora?
Organizadas por Zamora TEA y apoyadas por el Ayuntamiento, el objetivo principal es acercar herramientas prácticas que ayuden a mejorar el apoyo a las personas autistas en contextos reales, especialmente en el ámbito educativo y sanitario. El objetivo es ayudar a ver, comprender y acompañar a la persona con autismo desde una mirada amable. Además, la formación tiene un enfoque muy práctico y experiencial, de manera que no se trata solo de transmitir contenidos, sino de que los y las profesionales puedan llevarse herramientas útiles que puedan ayudarles en su día a día en los apoyos que prestan.
¿Todavía es imprescindible educar a la sociedad para aceptar el TEA y saber cómo tratar a estas personas?
Más que hablar de "aceptar", creo que el reto está en aprender a ver mejor. El autismo no es algo que haya que aceptar o no, es una realidad que forma parte de nuestra sociedad. La cuestión es si somos capaces de comprender mejor a las personas, en su singularidad, en su forma de comunicarse, de sentir y de estar en el mundo. Todavía necesitamos avanzar en esa mirada. Muchas veces no es falta de intención, sino de comprensión: de saber qué necesita la otra persona, cómo acompañarla o cómo ajustar los entornos para que realmente sean accesibles. Esto va más allá del autismo. Tiene que ver con desarrollar miradas más amables, más flexibles y más respetuosas hacia las demás personas. Y esto no es solo positivo para las personas autistas. Es algo que mejora la vida de todas las personas, porque todos, en algún momento, necesitamos ser comprendidos, respetados y acompañados desde lo que somos.
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