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Movilidad

La ordenanza de la zona de bajas emisiones de Zamora, al Pleno municipal de abril

El Consejo de Cuentas señala a la urbe y a Palencia como únicas capitales de Castilla y León donde no se ha puesto en marcha esta obligación legal

Una de las calles de la zona de bajas emisiones de Zamora.

Una de las calles de la zona de bajas emisiones de Zamora. / Archivo

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Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

El Ayuntamiento llevará al Pleno del mes de abril la ordenanza reguladora de la zona de bajas emisiones, en un dictamen que contemplará tanto las alegaciones presentadas como la opinión del resto de los grupos municipales. Así lo aseguró a este diario Pablo Novo, el concejal responsable de este asunto junto con David Gago, de acuerdo a sus respectivas competencias en obras y movilidad.

Así respondía el edil alas críticas del Consejo de Cuentas de Castilla y León que hacía público el resultado de un informe sobre la implantación de las zonas de bajas emisiones en las diferentes capitales de provincia de la comunidad, ya que se trata de una figura de implantación obligatoria en todas las ciudades mayores de 50.000 habitantes.

El Pleno del Consejo de Cuentas ha aprobado este miércoles el informe de fiscalización sobre el establecimiento de Zona de Bajas Emisiones (ZBE) en los municipios de la Castilla y León, elaborado en coordinación con el Tribunal de Cuentas (TC).

Esta fiscalización tiene conexión con otra aprobada en 2024, también en colaboración con el TC, relativa al análisis de las medidas de ahorro energético adoptadas por determinados municipios de Castilla y León.

Todos menos dos

El Consejo de Cuentas ha comprobado que todos los ayuntamientos mayores de 50.000 habitantes (Ávila, Burgos, León, Ponferrada, Palencia, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora) han previsto el establecimiento de las zonas de bajas emisiones y, salvo en el caso del de Zamora, donde la tramitación se ha retrasado acusadamente y del Ayuntamiento de Palencia, que no ha culminado el proceso, las han establecido, al aprobar definitivamente y entrar en vigor las ordenanzas reguladoras.

En ningún caso el establecimiento de las Zonas se ha producido antes de 2023, en contra de lo previsto en el artículo 14.3 de la Ley 7/2021, de cambio climático y transición energética.

El Ayuntamiento de Palencia realizó la tramitación del proyecto de Zona de Bajas Emisiones y de la ordenanza correspondiente, aprobando esta inicialmente, pero no ha llegado a producirse la aprobación definitiva por el Pleno. El Ayuntamiento de Zamora no ha llegado a aprobar inicialmente la ordenanza, que se encuentra en fase de redacción.

Novo justificaba el retraso de Zamora en esta tramitación, en el hecho de que la ordenanza de la zona de bajas emisiones "nunca ha sido una prioridad y como equipo de Gobierno hemos prestado atención a necesidades más imperiosas". Se trata, recordó de "una imposición" que requiere una importante dedicación de tiempo y trabajo, que no se pueden distraer de la atención de otras cuestiones más importantes para la ciudad.

Recuerda Novo que en su día se mantuvieron reuniones con varios sectores, entre ellos la CEOE y la intención es cumplir con la obligación legal, pero con una fórmula que no se espera que implique, en ningún caso mayores restricciones de tráfico que las actuales.

La idea, explicó Novo es colocar sensores medidores de partículas en la zona de bajas emisiones, básicamente toda la zona de calles remodeladas en plataforma única del entorno del Mercado de Abastos, con el fin de tener controlado el nivel de contaminación y poder saber si el algún momento se superan los parámetros.

Ahora mismo se considera prácticamente imposible que en esa zona se superen los niveles de contaminación, entre otras cosas porque con la remodelación llevada a cabo en estas calles el tráfico ha disminuido notablemente y prácticamente se circunscribe a residentes en la zona y vehículos profesionales (como los de reparto).

Se van a instalar también cámaras para el improbable caso de que se superen los límites de contaminación, en cuyo caso sí que habría que adoptar normas restrictivas del tráfico. Pero la idea es que cuando se apruebe la ordenanza la realidad del tránsito en la zona de bajas emisiones va a variar muy poco con respecto a la actual.

Y tampoco se prevé que las sanciones aumenten por la zona de bajas emisiones.

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