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Álvaro Gacho, un zamorano investigador de primer nivel en el estudio del hígado

El químico zamorano acaba de publicar un artículo en una revista de alto impacto internacional sobre la presencia de ácidos biliares en los pacientes

Álvaro Gacho, químico zamorano que trabaja en el grupo que ha descubierto un nuevo mecanismo de comunicación del intestino y el hígado.

Álvaro Gacho, químico zamorano que trabaja en el grupo que ha descubierto un nuevo mecanismo de comunicación del intestino y el hígado. / Cedida

Carlos Gil Andrés

Carlos Gil Andrés

Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (Ibsal), y la Universidad de Salamanca, en el que ha tenido papel protagonista un investigador zamorano, Álvaro Gacho, ha descubierto un nuevo mecanismo de comunicación entre el intestino y el hígado: ciertas moléculas producidas por la microbiota intestinal no solo actúan localmente en el intestino, sino que pueden recorrer todo el circuito enterohepático y aparecer en la bilis humana.

El hallazgo, publicado en la revista científica de alto impacto Hepatology, demuestra por primera vez que los llamados ácidos biliares microbianos amidados (Mabas), moléculas generadas cuando bacterias intestinales modifican los ácidos biliares, están presentes en la bilis de pacientes con enfermedades del hígado, el páncreas y las vías biliares.

Gacho (en segunda fila, primero por la izquierda), posa con los miembros del grupo Hevepharm. | CEDIDA

Gacho (en segunda fila, primero por la izquierda), posa con los miembros del grupo Hevepharm. | CEDIDA

Un descubrimiento que cambia la visión clásica de los ácidos biliares. Los ácidos biliares son sustancias producidas por el hígado que actúan como "detergentes naturales", imprescindibles para digerir las grasas y absorber vitaminas. Hasta hace pocos años se pensaba que su composición estaba estrictamente controlada por el propio organismo.

Sin embargo, estudios recientes habían identificado en animales pequeñas cantidades de ácidos biliares modificados por bacterias intestinales. Tras analizar más de 200 muestras de bilis humana procedentes de pacientes con distintas patologías, los resultados mostraron que aproximadamente la mitad de los pacientes estudiados presentaban Mabas en la bilis, aunque en concentraciones un millón de veces menores que las de los ácidos biliares normales. Estas moléculas no aparecían en personas sanas y su presencia era más frecuente en situaciones en las que el flujo de bilis hacia el intestino está alterado.

Encontrarlas en la bilis humana fue clave, porque demuestra que estas moléculas bacterianas no son una curiosidad local del intestino, sino que se comportan como auténticos ácidos biliares y recorren todo el sistema.

Álvaro Gacho es "el químico del grupo" Hevepharm (Hepatología Experimental y Vectorización de Fármacos) "y la línea en la que yo llevo trabajando ya varios años es el tema de ácidos biliares. Entonces nos dedicamos desde la detección de estos metabolitos extraños en determinadas patologías, diagnóstico de enfermedades raras y también intentando sintetizar sondas o fármacos nuevos para el tratamiento de patologías hepáticas, colangiocarcinoma y hepatocarcinoma".

Químico

Álvaro Gacho pertenece al departamento de Química Orgánica de la Facultad de Ciencias químicas, cuyo investigador principal es José Juan García Marín, líder del grupo Hevepharm, que a su vez pertenece al Centro Nacional de Investigación Biomédica en Red para el Estudio de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (Ciberehd) del Instituto de Salud Carlos III. "Estamos asociados al Centro de Investigación Biomédica de Salamanca (Ibsal) y desarrollamos nuestra labor investigadora en la Universidad de Salamanca".

"Yo empecé haciendo síntesis de unas sondas para detectar enfermedades hepáticas por infrarrojo. Son unos compuestos que los administras y puedes ver cómo funciona el hígado con radiación infrarroja y por otro lado para el diseño de moléculas para el tratamiento de hepatocarcinoma" explica el investigador.

"Terminé la tesis en 2021, las moléculas que sacamos las patentamos. Sacamos dos patentes. Y posteriormente marché al extranjero durante un año, a Italia, a hacer lo que se denomina química computacional, que es usar programas software ya avanzados de ordenador para intentar dilucidar lo que ocurre químicamente".

En 2023 "me volví a incorporar aquí a la Universidad de Salamanca a través de lo que se denomina un contrato Ciber, como una asociación de grupos de investigación a nivel nacional y actualmente me encuentro en el departamento de Química Orgánica y trabajando en este grupo".

Químico de formación, Álvaro Gacho siempre se ha dedicado a aspectos de fisiopatología y farmacología "y trabajo más una química más médica". n

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