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Análisis

La falta de mano de obra amenaza el crecimiento económico de Zamora

Los expertos alertan de que la despoblación, "principal debilidad regional, junto al atraso tecnológico", pone en riesgo el desarrollo del territorio

Trabajadores en una cinta de selección de uvas en una bodega de la provincia.

Trabajadores en una cinta de selección de uvas en una bodega de la provincia. / C. T. (ARCHIVO)

La falta de mano de obra, la despoblación y la incertidumbre económica internacional se perfilan como algunos de los principales retos para el desarrollo económico de la provincia de Zamora en los próximos años. Así se desprende del Observatorio Económico del cuarto trimestre de 2025 elaborado por el Servicio de Estudios Económicos de Castilla y León (Ecova Estudios), dependiente del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora.

"La despoblación, que es la mayor debilidad regional, unida a la dependencia de un mercado exterior muy reducido con mercados infravalorados y atraso tecnológico, desestabilizan el crecimiento económico regional", indica Juan Carlos de Margarida, director del servicio. Por ello, el principal desafío para la economía regional será garantizar suficiente mano de obra y recursos financieros para mantener la actividad económica y la calidad de vida.

Problema que en Zamora adquiere una dimensión especialmente significativa en un contexto en el que la provincia continúa perdiendo población y cuenta con una de las estructuras demográficas más envejecidas del país. Actualmente, cerca de un tercio de sus habitantes supera los 64 años, mientras que los jóvenes representan una proporción cada vez menor del total de la población. Esta situación repercute directamente en el mercado laboral.

En Zamora, la población activa ronda las 75.500 personas y ha experimentado una caída cercana al 5% en el último año, lo que limita la capacidad de crecimiento económico y dificulta la cobertura de puestos de trabajo en determinados sectores.

El empleo provincial también refleja esta fragilidad estructural. El número de ocupados se sitúa en torno a las 67.300 personas, con descensos especialmente acusados en sectores tradicionales como la agricultura y la industria. Otro rasgo característico de la economía zamorana es el elevado peso del trabajo autónomo y la composición del tejido empresarial con 10.440 empresas activas, siendo la inmensa mayoría, el 96,6%, microempresas.

Ante estas realidades, los economistas plantean que se tenga más en cuenta "el desarrollo de sectores más allá de los tradicionales, como el de los servicios digitales y la consultoría, proclives a diversificar la economía y a hacerla más resistente a los impactos externos del comercio internacional". Recomendación que requiere de "más dinero para invertir en empresas e infraestructuras".

"Nos encontramos en un momento decisivo, marcado por la necesidad de adaptación constante al entorno tecnológico y medioambiental, lo que exige una gestión más eficiente y nuevas fuentes de financiación", expone de Margarida. Asimismo, urge la necesidad de "aprovechar recursos, atraer talento y crear un entorno atractivo para empresas y familias".

"Un compromiso público-privado con reformas estructurales y visión de futuro serán clave para asegurar el progreso y la estabilidad de la región en los próximos años", concluye.

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