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Atrapado en su propia plaza de aparcamiento en Zamora: "¡Cuánto sinvergüenza hay por el mundo!"

Así logró salir este coche del párking de La Marina después de que otro vehículo no dejara ni un centímetro de espacio tras estacionar al lado

Los dos vehículos: el rojo, aparcado inicialmente, y el BMW que estacionó después pegado.

Los dos vehículos: el rojo, aparcado inicialmente, y el BMW que estacionó después pegado. / Facebook grupos de Zamora

Aunque no seremos nosotros los que digamos aquello de que "una imagen vale más que mil palabras", este es uno de los casos que puede ser la excepción. La fotografía que ves en la que dos vehículos aparecen totalmente pegados en un aparcamiento lo dice todo. Sin embargo, ¿quieres saber cómo consiguió salir de ahí la conductora del vehículo rojo y cómo quedaron los coches tras la maniobra?

Todo ocurrió esta misma semana, cuando una ciudadana estacionó su Seat rojo en el aparcamiento subterráneo de La Marina. Sin embargo, lo que se encontró al llegar fue algo que pasa más a menudo de lo que crees: "Un BMW había aparcado totalmente pegado, alguien que no sabe aparcar o que no mira por nadie porque a ver cómo saco yo mi coche cuando yo aparqué perfectamente dentro de mis líneas y dejando sitio a los lados", se queja la ciudadana en las redes sociales: "Hay gente por el mundo que no tiene vergüenza", arremete.

¿Cómo logró sacarlo?

La escena hacía prácticamente imposible acceder al interior del vehículo rojo al estar literalmente encajado. "Tengo que dar las gracias a los trabajadores del parking de La Marina que me han ayudado en todo momento y me han sacado el coche de ahí sin rayármelo... trabajito le ha costado a los pobres", explica la propietaria del vehículo rojo. Lo lograron entrando por el pequeño margen que les quedaba por la puerta derecha: "Quitamos el freno de mano y empujando hacia delante y atrás durante mucho tiempo para poder separarlo poco a poco sin causar daños". Un milagro.

Situaciones como esta no son tan raras en parkings con plazas estrechas o cuando uno de los conductores apura demasiado el espacio al aparcar... o lo hace sin pensar en el otro.

El consejo generalizado de todos ha sido unánime: "Para la próxima, llama a la Policía Municipal", aunque hay quien opta por otras malas artes de dudosa legalidad: "Haberle dejado tu firma con la llave de recuerdo".

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