ELECCIONES CASTILLA Y LEÓN
Encuesta de Gesop para LA OPINIÓN: Los ciudadanos urgen a los partidos respuestas firmes ante la despoblación
La marcha de jóvenes se erige como principal rompecabezas de los zamoranos, por delante de la situación sanitaria o el empleo n Los vecinos reconocen ser "más bien pesimistas" ante el futuro

Un vecino de Corrales del Vino pasea por el municipio junto a su perro. / Jose Luis Fernández
Cuando los jóvenes se ven obligados a marchar, cuando los censos menguan y con ellos los servicios públicos, cuando la falta de relevo generacional fulmina el poco trabajo que queda en el medio rural, cuando cierra el bar del pueblo con historias de toda una vida dentro o cuando se cuentan más perros que niños por las calles, cuando todo eso ocurre, los problemas de un territorio se fusionan en uno solo que lleva la vitola de despoblación. Castilla y León adolece de todo esto. Y las circunstancias se agravan en las regiones periféricas como Zamora. La encuesta de Gesop para LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA revela que no hay cuestión más importante para el futuro de esta tierra que el reto demográfico en todas sus vertientes. Es lo que más preocupa al 32% de los castellanos y leoneses, aunque el porcentaje se agranda cuando quien responde vive en esta porción del oeste. Uno de cada dos zamoranos reconoce que este es el asunto de mayor calado al que se enfrenta la provincia. Y su resolución es lo que está en juego en las elecciones autonómicas del próximo 15 de marzo.
Los vecinos de Castilla y León saben qué funciona y qué no dentro de las nueve provincias. La comunidad autónoma más grande de Europa tiene la necesidad de volver a ser repoblada tras una oleada de fugas de talento sin precedentes en los últimos años. Valladolid y Burgos resultan insuficientes como territorios locomotora y los incrementos de vecinos en Segovia y Ávila son engañosos teniendo en cuenta su condición de ciudades dormitorio de la centrifugadora que es Madrid. Por esta razón, los vecinos creen que el primero de los problemas que merece respuesta urgente es el reto demográfico, una cuestión capital alrededor de la cual orbitan como satélites otras preocupaciones como el estado de la sanidad, la falta de empleo, la crisis de la vivienda o la pérdida de comunicaciones.
Al separar la paja del grano, el primero de los rompecabezas para los castellanos y leoneses es el empleo. No es ningún secreto la preocupación de las familias por el futuro de sus hijos, a menudo obligados a salir de sus casas sin billete de vuelta ante la imposibilidad de encontrar trabajo. El problema antes tenía que ver con lo cualificado, aunque ese asunto se ha democratizado bastante hasta complicar la vida en todos los sectores por igual. Los buenos datos del paro en los últimos tiempos no han sido óbice para que el 15% de los vecinos de la comunidad autónoma describan este asunto como el segundo mayor de los problemas de la región, porcentaje que disminuye hasta el 13% cuando se pregunta a los zamoranos.
Las prolongadas listas de espera, los consultorios abiertos sin médicos, la dificultad para cubrir las plazas vacantes, las interminables demoras de las ambulancias… Todo ello contribuye a situar la sanidad como el tercero de los problemas que más preocupa a los castellanos y leoneses. Una realidad que merece profundo análisis y remedios de calado ante el cada vez mayor envejecimiento de la población, que trae consigo de manera inevitable una mayor presión asistencial.
Los zamoranos han relevado la cuestión sanitaria hasta el cuarto lugar, porque resulta de mayor importancia para ellos resolver antes la desigualdad territorial. Esta provincia, situada en el oeste del oeste, rayando con Portugal, con ausencia de músculo industrial más allá de la agroalimentaria y con graves problemas de dispersión, ruralidad y despoblación, considera además que está siendo perjudicada por repartos desiguales de los recursos desde la comunidad autónoma. El botón que sirve como ejemplo flagrante es la denuncia de que Valladolid recibe de manera habitual más dinero de los fondos europeos Interreg destinados a la cooperación con el país luso a pesar de no tener frontera directa. Aquello ocurrió en el último marco financiero plurianual plenamente concluso entre 2014 y 2020, de manera que esta tierra está vigilante para ver si la misma situación se producirá en el presente periodo que arrancó en 2021 y finalizará el próximo año 2027.
En una tierra de pasado eminentemente agroganadero, resulta natural que la ciudadanía se preocupe por el presente y el futuro del sector primario. La agricultura se sitúa en el quinto lugar de los mayores problemas que enfrenta esta tierra para los zamoranos. Un brete ramificado, como las encinas de las Majadas, en subcuestiones como la falta de relevo generacional, la baja productividad del cereal, la ausencia de regadíos, la ruptura de la cadena alimentaria o la llegada de las renovables a las tierras de labor como una suerte de Atila millenial. Una enumeración de sogas al cuello que amenazan con terminar con el campo tal y como se conoce hasta ahora si no se aplican las políticas adecuadas en materia de protección, regulación y eficiencia.
La vivienda, la situación política, la presión fiscal o la economía resultan problemas menores tanto para los castellanos y leoneses como para los zamoranos. Como tampoco preocupa en absoluto la inmigración, a menudo cacareada en los foros parlamentarios y sin impacto real entre la ciudadanía: tan solo un 2% de los participantes dice estar alterado por la llegada de extranjeros, ya sea ordenada o desordenada.
Con todo este panorama, la realidad para los vecinos de esta comunidad autónoma es que el futuro se presenta preocupante. A la pregunta "¿Se siente usted más bien optimista o más bien pesimista de cara al futuro de Castilla y León?", un 52% de los contactados en esta encuesta de Gesop para LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA ha reconocido estar en el lado menos dulce de la balanza, mientras que el 36% afronta lo venidero con esperanza. Guarismos de similar calado para los participantes de la provincia de Zamora.
La gestión del Ejecutivo roza el aprobado
El Gobierno dirigido por Alfonso Fernández Mañueco entre los años 2022 y 2026 se queda a las puertas del aprobado. Los ciudadanos otorgan una nota de 4,9 puntos a la gestión realizada durante los últimos cuatro años tanto en coalición con Vox como en minoría, de acuerdo con los datos aportados por la encuesta de Gesop para LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA. Son los votantes de esos dos partidos los que aprueban de manera holgada al aspirante a la reelección (6,6 los populares y 5,4 los de ultraderecha), mientras que quienes reconocen simpatizar con el PSOE apenas le dan una nota de 3,8 puntos.
Los ciclos vitales opuestos son quienes aprueban la gestión del Gobierno de la Junta de Castilla y León. Así, los jóvenes de 18 a 29 años le otorgan un 5,3 de nota, mientras que los mayores de 65 le aprueban con un 5,2. Por razón de sexo, las mujeres creen que este último gobierno autonómico se merece un aprobado justo, mientras que los hombres otorgan 4,7 puntos al trabajo realizado por el equipo de Alfonso Fernández Mañueco durante los últimos cuatro años a los mandos del Ejecutivo. n
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