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Rubén Amón, periodista y escritor: "Abusamos mucho del adjetivo histórico, pero Morante lo es"

El autor de "Morante, punto y aparte" afirma en una entrevista con motivo de su participación en el Club LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA que la polarización, la intransigencia de los partidos y no llegar a consensos definen la política actual

Rubén Amón, segundo por la derecha, en el Club de LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA. | JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

Rubén Amón, segundo por la derecha, en el Club de LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA. | JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ

¿Lo de Morante de la Puebla es casi una religión del toreo?

Yo creo que es una religión laica y sana que requiere una mirada apasionada. Morante es un transgresor y una subversión. Tiene gracia que se le catalogue como el torero de Vox cuando en realidad todo lo que hace es pura vanguardia. Por eso conmueve y engendra el interés que engendra. Ha revolucionado las plazas y ha atraído nuevos aficionados por su toreo. La mayor novedad de su trayectoria, y Morante tiene 28 años de alternativa y 46 de edad, ha sido haberse convertido en un fenómeno de masas juvenil. Creo que es haber transformado la reacción de los jóvenes hacia la prohibición y el acoso que está sufriendo la tauromaquia, en una devoción puramente estética y artística. O sea, los aficionados nuevos han empezado a ir como si fuera un acto de rebelión, pero se han encontrado con la revelación de Morante en el ruedo y ahí han sentido lo que no imaginaban que pudieran sentir.

¿Está a la altura de los grandes de la historia del toreo?

Yo creo que es el mejor toreo que he visto. Esa opinión la comparten muchos matadores veteranos retirados y viene a acreditar, no una exageración, sino ese híbrido perfecto entre el toreo de arte y de valor, entre el poderoso, el técnico, el inspirado y el genial. Y todas esas cualidades lo convierten en un toreo que nunca se había visto antes.

¿Cómo afecta a Morante la politización de los toros?

Morante es el estandarte de un acoso político. Otra cosa es que el interés que a mí me despierta no tiene nada que ver con el tema político. Siempre digo que a mí no me interesan nada las ideas políticas de Morante y mucho sus ideas estéticas. Las que han conmovido la temporada taurina son sus ideas estéticas, plásticas, creativas, su exuberancia y su posición casi radical. Está arriesgando más que nunca por cada municipio que pisa y eso ha provocado una gran tormenta de aficionados.

¿Cuánto tiempo ha tardado en documentarse y por qué se decidió a escribir "Morante, punto y aparte"?

Necesitaba contar lo que estaba viendo, un torero excepcional con un impacto social que no habíamos visto en décadas. Desde esa perspectiva había que contar lo que estaba pasando. Creo que abusamos muchos del adjetivo histórico y cuando tiene sentido utilizarlo conviene hacerlo. Lo digo porque somos testigos de una época excepcional y ese es el motivo fundamental del libro. La razón última de escribirlo fue cuando el toro le hirió a mediados de agosto y ya con la tragedia dando vueltas tomamos conciencia. El libro está escrito en muy poco tiempo, yo creo que en dos meses, pero no porque sea un libro apresurado.

Como periodista ha cultivado todos los palos, ¿en qué registro y medio se siente más a gusto?

Creo que la profesión nos ofrece la posibilidad de ser vegetarianos, carnívoros o, si quieres, omnívoros. Yo soy un periodista omnívoro, como de todo y bebo de todo. Para mí la prensa escrita es la más solemne, la comparo con la categoría sólida. La prensa radiofónica es la líquida y la prensa televisión es la gaseosa y en esas tres condiciones de la materia yo me desenvuelvo con versatilidad. Creo que esta profesión se nos ofrece en toda su versatilidad y eso me parece interesante.

¿Cómo ve la situación política en España?

Creo que lo que más define la política contemporánea es la polarización, el grado de intransigencia de los partidos en concurso y la imposibilidad de encontrar caminos de consenso. Lo preocupante de ese escenario es que se traslada de forma muy árida a la propia sociedad. Creo que la tragedia de la política nacional es que el Partido Socialista y el Partido Popular se parecen muchísimo, sus puntos de consenso son muchos más que sus diferencias, pero, en cambio, el muro que los divide cada vez es más alto.

¿Ve entonces más puntos en común entre PP y PSOE que entre PSOE y Sumar y del PP con Vox?

Desde luego es así si nos atenemos, primero a sus programas electorales, a sus coincidencias conceptuales y luego al espacio comunitario, que es un espacio de garantías y de soberanía que condiciona las políticas de los gobiernos nacionales. El PP y el PSOE votan muchísimas cosas juntos en el Parlamento Europeo y no las votan en el Parlamento Nacional y esa es una prueba de que el discurso sectario prevalece sobre la obligación de consenso, que es lo que reclaman los ciudadanos. Está claro que los ciudadanos son moderados y los partidos que los representan no, ni el Partido Socialista ni el Partido Popular.

Igual que Sánchez se entregó a Podemos y Sumar sabemos que Feijóo se va a entregar a Abascal y esa va a ser una desgracia como lo fue la otra

¿Cómo se puede dar la vuelta a la tortilla y practicar esa moderación?

No hay ninguna posibilidad. Aquí funciona el mecanismo trágico del péndulo y hemos pasado del extremo del Partido Socialista y Podemos al otro lado del péndulo. Es desconcertante que una sociedad apueste mucho por la extrema izquierda para luego apostar mucho por la extrema derecha y esos movimientos, esas oscilaciones, desquician la política nacional y desbaratan toda posibilidad de consenso. Igual que Sánchez se entregó a Podemos y a Sumar, sabemos que Feijóo se va a entregar a Abascal y esa va a ser una desgracia como lo fue la otra.

¿Qué proyectos profesionales tiene ahora en cartera Rubén Amón?

Te voy a dar una exclusiva. Mi proyecto más inmediato es la jubilación. Espero poder retirarme lo antes posible. Todavía no estoy en condiciones, pero es mi expectativa, no es una broma. Espero complicarme cada vez menos la vida e ir retirándome.

¿No le queda el gusanillo de seguir en los medios?

Se me da bien escribir, hablar y la televisión, pero prefiero no escribir, no salir en televisión y no hablar en la radio. Mi estado natural son las vacaciones, mi día favorito de la semana es el sábado y cuanto más que acerque a esa visión de vida más dichoso voy a ser.

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