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¿Sabes cuál es la Puerta de Zambranos o de San Bartolomé en Zamora?

Existen representaciones antiguas, al parecer idealizadas, que lo recogen mucho más alto y estilizado

Cuadro anónimo sobre la llegada de la Virgen de la Concha a Zamora que representa, idealizada, la Puerta de Doña Urraca.

Cuadro anónimo sobre la llegada de la Virgen de la Concha a Zamora que representa, idealizada, la Puerta de Doña Urraca. / LOZ

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M. L. / A. O.

Si te hablamos de la Puerta de Zambranos o del Arco de San Bartolomé, ¿sabrías de qué zona de Zamora te estamos hablando? Probablemente no, ya que lleva décadas llamándose de otra forma. Hablamos de la Puerta de doña Urraca, en plena actualidad tras la decisión municipal de restringir el tráfico rodado de forma definitiva.

¿Fue siempre tal y como lo ves ahora? Existen representaciones antiguas, al parecer idealizadas, que lo recogen mucho más alto y estilizado. Una de ellas puede contemplarse en el óleo "Traslado de la Virgen de la Concha a Zamora y su jura como patrona de la ciudad", datado en el siglo XVII-XVIII, que se conservaba en la iglesia de San Antolín hasta su traslado a San Vicente.

La representación de la Puerta de Zambranos sirve de enlace entre las dos escenas que representan, alegóricamente, la batalla contra los musulmanes a las puertas de la ciudad y la ayuda de los palentinos a los zamoranos. Ninguno de los hechos retratados, a juicio de los historiadores, tiene nada que ver con la realidad histórica.

Arco de Doña Urraca

Arco de Doña Urraca

Desde este punto arrancaría el segundo de los tres recintos amurallados con los que llegó a contar la ciudad. Dos fuertes cubos cobijan un arco de medio punto, que aún conserva la ranura del rastrillo en la parte interior, así como un cajeado a los lados que serviría para asegurar la puerta con una tranca. Hacia el exterior, aunque muy deteriorado, aún conserva un relieve que representa un busto femenino con una inscripción hoy ilegible. El Arco presta su majestuosidad al paso de procesiones señeras y de gran efecto estético como la Buena Muerte, la noche del lunes Santo, y también, en uno de sus itinerarios, pasa por aquí la procesión de Jesús Yacente, que culmina el Jueves Santo.

El Cristo de la Buena Muerte

El paso del Cristo de la Buena Muerte por esta parte del recorrido, ya de recogida hacia San Vicente, es uno de los momentos más bellos del desfile del Lunes Santo. Quien no haya tenido sitio en Santa Lucía puede encontrar aquí la oportunidad de escuchar cantar al coro de la Hermandad bien el Oh, Jerusalem de Miguel Manzano o alguna de las composiciones de Enrique Satué.

Historiadores como Cesáreo Fernández Duro señalaban como parte del palacio a la puerta de Zambranos, perteneciente, según el experto, a las obras de reconstrucción realizadas durante el reinado de Fernando I. En la contigua plaza de la Leña aún existe un escudo con un castillo y relieve. Tras pasar, mediante donación regia, como sostiene Florián Ferrero, a ser propiedad municipal fue transformado en cuartel. En el siglo XIX pasó a manos particulares y se destinó a posada, una actividad que mantuvo hasta los años 50. En 1998 el Ayuntamiento adquirió de nuevo el solar y levantó sobre él nuevas dependencias conservando los elementos originales tras un exhaustivo trabajo arqueológico.

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