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Cante jondo

Antonio Carrión, guitarrista: "Las peñas son los pilares que sostienen al flamenco"

"La música avanza, pero nunca hay que olvidarse de los cantaores puros, que son las raíces"

El guitarrista Antonio Carrión.

El guitarrista Antonio Carrión. / Cedida

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Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

El guitarrista Antonio Carrión Jiménez ha actuado una treintena de veces en la provincia. El músico cumple 50 años de profesión y la efeméride la conmemoran desde Amigos del Cante de Zamora con un homenaje.

¿Cómo llega usted al mundo de la música?

Llego al mundo de la música con muy temprana edad, con 10 años. Mi padre me regala la primera guitarra. Desde pequeñito, cuando mi padre me llevaba a las ferias si a otros niños se les antojaba cualquier tipo de juguete, a mí siempre se me antojaba una guitarrita. Después en mi casa siempre se ha respirado un ambiente muy flamenco porque tanto mi padre como mi abuelo eran cantadores. En mi casa en la radio siempre se escuchaba flamenco. Esas cosas que se impregnan dentro del alma. Y a partir de 10 años con mi guitarra iba aprendiendo, escuchando mucha guitarra y algún profesor que otro me puso las notas, pero ya con once años empecé a ir acompañando a mi padre en los festivales y en recitales.

¿A quién escuchaba?

Escuchaba mucho a Melchor de Marchena porque en mi casa se escuchaba mucho a Antonio Mairena, a a la Niña de los Peines, a Tomás Pavón y entonces la guitarra que siempre he acompañado a estos artistas era la de Melchor de Marchena, aunque también algunas veces Niño Ricardo. Me gustaba también Diego del Gastón, por su forma, su toque anárquico y especial, pero, sobre todo, la guitarra de acompañamiento, que es lo que a mí me ha profundizado, ha sido la guitarra de Melchor de Marchena porque a mí me gusta tanto el cante como la guitarra.

El guitarrista Antonio Carrión.

El guitarrista Antonio Carrión. / Cedida

¿Por qué le ha marcado más Melchor de Marchena?

Porque encuentro en Melchor una forma distinta de acompañar a los cantadores, por su forma de acompañar, de recoger al cantaor, de finalizar justo a tiempo, de no molestar nunca al cantaor y metiendo las falsetas en momentos determinados.

Le definen como un puente intergeneracional en el ámbito de los guitarritas, ¿está de acuerdo?

Sí, porque las corrientes día a día van avanzando y la música ha avanzado más que antes. Existen una serie de elementos como picados, trémulos, un poco más perfeccionados que antiguamente, que nos los ha traído el maestro Paco de Lucía, que por supuesto cuando se acompaña también a gente más joven requiere de esos acordes más modernos, pero sin perder nunca la pureza.

Lleva 50 años de carrera, ¿ha cambiado mucho este arte?

El arte sigue siendo el mismo siempre, lo único que pasa es que se ha perdido para mí un poco la pureza. A través de los tiempos se ha ido olvidando un poco más los cantadores antiguos y beben de artistas más modernos. La música avanza, pero yo creo que no estaría bien que los cantadores olvidasen a esa generación de cantadores puros que son las reglas del canto, que son la raíces.

Para usted, ¿qué referencias son?

Juan Talega, Antonio Mairena, Tomás Pavón, la Niña de los Peines, Joaquín el de la Paula todos los cantadores de Jerez... hay un tesoro guardado que ese tesoro nunca se puede perder, con muchas corrientes innovadoras que salgan actualmente.

El guitarrista durante una actuación.

El guitarrista durante una actuación. / Cedida

Uno de los tesoros que tiene el flamenco son las peñas de las que usted es defensor y a las que apoya.

Sí, de hecho también soy presidente de una peña flamenca en Sevilla, de la Peña del Búcaro de San José de la Rinconada. Para mí las peñas son los pilares que sostienen al flamenco. Son donde el aficionado tiene un contacto cercano con el artista y donde se hacen también muchos tipos de cante que no se hacen, a lo mejor, en un teatro o en un festival. Hay cantes que se están perdiendo, como la bambera, como la petenera, como la mariana, el polo o la caña... que eso en festivales no se escucha porque si hay un festival con cuatro artistas todo el mundo suele hacer cantes que tengan más acogida en el público. Tocar esos palos para las peñas supone culturizar el flamenco porque no solamente existen cuatro palos. Las peñas suponen una forma de que el público asistente aprenda que esos palos que también existen y que desgraciadamente están en desuso.

El guitarrista de acompañamiento tiene que saber todos los palos, los que se usan actualmente y los que están un poco en desuso

Y para un artista tocar en una peña es todavía más exigencia...

Por supuesto. Por eso digo siempre que el guitarrista de acompañamiento tiene que saber todos los palos, los que se usan actualmente y los que están un poco en desuso. Todos forman el árbol genealógico del flamenco, todos los palos son importantes y sus variaciones.

¿Qué es lo más complejo de su oficio?

El guitarrista de acompañamiento al cante tiene que saber mucho de cante. Tiene que gustarle el cante también, porque cada cantaor que acompañamos es diferente y cada uno requiere unas cosas diferentes. Tienes que estar preparado para todo tipo de cante que te hagan y después, por ejemplo, también saber los aires flamencos, porque una bulería de Jerez no lleva el mismo aire que una bulería de Lebrija y eso que Jerez y Lebrija están pegados, pero en Jerez se acompaña de una forma a la bulería, en Lebrija de otra, en Utrera de otra... esos aires dependen del cantaor que esté cantando y del tipo de cante que esté ejecutando en ese momento. Tú tienes que conocer ese aire perfectamente para darle esa forma que te está pidiendo el cantaor.

José Meneses es con el cantaor que más tiempo he estado y con el que pegué el salto hacia arriba

De toda la gente a la que ha acompañado, ¿quién le ha marcado más?

José Meneses, con quien estuve 31 años con él, aunque me han marcado todos, como Chocolate, que también estuve muchísimos años con él, Chano Lobato, Diego Clavel o El Ebrijano. Todos me han aportado mucho en mi carrera, pero el con el que más tiempo he estado y con el que pegué el salto hacia arriba fue con José Meneses.

El sábado la peña Amigos del Cante le tributa un homenaje por sus 50 años de trayectoria.

Para mí todos los integrantes de la peña Amigos del Cante de Zamora son parte de mi familia. Son muchos años ya de convivencia y hemos echado muchos ratitos juntos. Nunca en la vida hubiera imaginado que me hubieran reconocido en tantos sitios por estos 50 años que he cumplido con el flamenco y nunca me hubiera esperado todo lo que me ha venido.

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