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Javier Martín Denís, conservador: "El Museo de América tiene una magnífica serie de enconchados"

"El centro renovará su exposición permanente para ser una punta de lanza de la sociedad"

El zamorano Javier Martín en el salón de Plenos de la Diputación

El zamorano Javier Martín en el salón de Plenos de la Diputación / JOSE LUIS FERNANDEZ

Natalia Sánchez

Natalia Sánchez

El zamorano Javier Martín Denís es conservador responsable de la exposición permanente y exposiciones temporales del Museo de América, institución y colección que dio a conocer el vienes en la sesión de apertura del año que promueve el Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, desarrollada en el salón de Plenos de la Diputación.

¿Cómo nace El Museo de América?

Hay que distinguir entre institución y colección. Las colecciones americanas en general en España, evidentemente, empiezan a llegar con los primeros envíos después de la conquista. Lo que pasa es que en el siglo XVIII hay un incendio del Alcázar de Madrid y prácticamente todo se quema. Por otra parte, se reparten los regalos reales para otras cortes europeas y no se conserva nada. Lo que son las colecciones actuales del Museo de América nacen, sobre todo, a partir de las expediciones científicas de los siglos XVII, XVIII y XIX. Todo eso acaba en el Museo Arqueológico Nacional y la sección IV del Museo Arqueológico Nacional en 1941 pasa a formar el Museo de América. El decreto de creación del Museo de América es en 1941 y ahí es cuando nace el museo como tal.

¿De qué manera se han expuesto hasta el momento? Porque son materiales muy diversos

Efectivamente, en el Museo de América la colección se divide en tres: una parte de arte, las Bellas Artes; otra parte arqueológica y otra más etnológica. Y la manera de exponer, por un lado museográficamente ha evolucionado la museografía y la ciencia de la museografía, pero del otro lado también el discurso ha ido cambiando desde un discurso decimonónico y claramente en alusión al Imperio Español a lo que es actualmente, que es un discurso antropológico pero que no está exento de una carga ideológica porque tanto ruido hacen los altavoces como los grandes silencios.

El conservador del Museo de América, Javier Martín.

El conservador del Museo de América, Javier Martín. / JOSE LUIS FERNANDEZ

¿Cuáles son los grandes silencios del museo?

Todo se ha explicado desde una perspectiva occidental y nunca se ha contado con las comunidades originarias que a día de hoy muchas de ellas siguen existiendo. Hablamos de los mayas como si fuese una cultura extinta, pero realmente a día de hoy hay mayas. Hay mayas, hay yanomamis... hay un montón de culturas que siempre han sido silenciadas.

¿De alguna manera se les está intentando dar voz?

Desde el museo, en la permanente actual, no tienen voz, pero sí que a través de diversas actividades que se han venido haciendo en los últimos años se ha contado con artistas en exposiciones temporales en las que participan creando y aportando tanto con conferencias como con talleres. Estamos solventando esos silencios.

Renovación

La museografía cambia. ¿Cómo se plasma en el centro?

La exposición permanente actual tiene ya más de 30 años y la sociedad española y la sociedad mundial han cambiado muchísimo en estos últimos 30 años. Hace unos meses se presentó la selección de piezas y el nuevo discurso. Ahora estamos terminando los pliegos para la licitación de la renovación. Una vez que se aprueben esos pliegos, se sacará la licitación y después lo ganará una empresa y nos pondremos a ello. El museo va a cerrar a mediados del próximo año 2027 y en 2028 se inaugurará la nueva permanente.

¿Cómo será la renovada permanente?

La nueva permanente abarca cuatro ámbitos y es un discurso que queremos que sea decolonial, abiertamente antirracista, que se tengan en cuenta más voces, que se tengan en cuenta las diferentes identidades de género y un discurso que se amolde a lo que es la cultura contemporánea y la sociedad contemporánea. El museo intenta ser un espejo, pero también intenta ser una punta de lanza de la sociedad. Todos estos movimientos sociales y todos los cambios de la sociedad tenemos que asumirlos como propios y también, en cierto modo, intentar ayudar a que esos cambios se produzcan.

El experto conserva con el director del IEZ Florián de Ocampo, Marco Antonio Martín y con el diputdado de Cultura, Víctor López.

El experto conserva con el director del IEZ Florián de Ocampo, Marco Antonio Martín y con el diputdado de Cultura, Víctor López. / JOSE LUIS FERNANDEZ

¿El Museo de América cree que está suficientemente divulgado?

El Museo de América tuvo un problema y es que la anterior renovación del museo se iba a inaugurar en 1992, coincidiendo con el quinto aniversario del Descubrimiento, pero se inauguró dos o tres años más tarde. La Casa de América, que sí que se inauguró en 1992, se llevó todos los focos y el Museo de América perdió un poco todo ese empuje. Desde entonces el museo ha apenado, está una zona un poco más descentralizada como pueden ser otros museos como el Prado o el Reino Sofía y no se divulga ni se conoce tanto, pero estamos trabajando y las cifras de visitantes van mejorando.

¿Qué es lo más desconocido de este centro?

Museo de América tiene piezas muy relevantes para la historia de la arqueología y para de la historia del arte. A nivel arqueológico, evidentemente, el Tesoro Quimbayas, compuesto por 122 piezas de orfebrería prehispánica, y a nivel de Bellas Artes, la obra Caciques de Esmeraldas, un cuadro que es muy representativo, la serie de la Virgen de Cabrera y toda una serie de enconchados. El Museo de América tiene la colección más importante a nivel mundial de enconchados.

¿En qué consiste?

Es una técnica que mezcla las culturas asiáticas y americanas con motivos europeos. En el centro tenemos la colección más grande del mundo. El áncar sirve para hacer partes de lo que es la pintura. Por ejemplo, una armadura, un casco para que brille y el resto está pintado al óleo, sobre yeso porque se hace una preparación de madera, las conchas del nácar y luego se pinta al óleo. La técnica es muy desconocida, pero la gente cuando lo ve en directo le impresiona porque es una técnica mexicana que no se conoce.

Aunque trabaja en Madrid ha comisariado en Zamora la última muestra dedicada al escultor José Luis Alonso Coomonte o la que albergó el Museo Etnográfico de Castilla y León del pintor Diego Benéitez. Sigue con un ojo puesto en su tierra.

Eso sí, al final yo soy zamorano y eso lo llevo por bandera siempre. He comisariado estas exposiciones a las que aludes y tiempo atrás escribí un artículo para el Florián de Ocampo sobre Coomonte y ahora me han pedido contar conmigo para la sesión de apertura del año, lo que me ha hecho mucha ilusión.

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