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Especial Carnavales

Las tradicionales mascaradas marcan el Carnaval zamorano

Del Antruejo a La Vaca Bayona, entre cencerros, trallas y disfraces, cada pueblo ofrece un espectáculo singular que invita a vivir la fiesta con autenticidad

El Toro de Carnaval de Morales de Valverde. | E. P.

El Toro de Carnaval de Morales de Valverde. | E. P.

En Zamora, el Carnaval se vive con un toque muy especial gracias a las mascaradas de invierno, celebraciones llenas de personajes fantásticos, ruido y color que recorren las calles de los pueblos, manteniendo viva una tradición ancestral.

En Villanueva de Valrojo, "El Antruejo" ante la prohibición eclesiástica de zangarrones y obisparras, la fiesta se trasladó al domingo gordo, lunes y martes de Carnaval. Allí, Diablos y Cencerrones se mezclan con los personajes típicos del Carnaval, ofreciendo un espectáculo lleno de humor y desenfreno.

En Almeida de Sayago sobrevive la Vaca Bayona que saldrá este sábado por las calles del pueblo para mantener viva la tradición. Un mozo representa a este personaje llevando un armazón de madera con cuernos y cubierto por una manta, mientras la máscara simula la cabeza del animal.

Palacios del Pan celebra el domingo La Vaquilla y los Cencerreros. A las cinco de la tarde, la Vaquilla sale de la Plaza Mayor flanqueada por sus defensores, que no dudan en "atacar" a los presentes, especialmente a las mozas. Luego comienza un desfile en el que los Cencerreros intimidan con sus trallas y cencerros a todo aquel que se acerque.

En Almendra del Pan, el Domingo Gordo se llena de personajes con La Fiera Corrupia y sus Bestias. Pollo Diabólico, Asno, Arpía, Toro, Jabalí, Lurpia, Lobo, Diablo y numerosos diablillos recorren el pueblo al ritmo de la charanga, causando terror y diversión a partes iguales.

En Morales de Valverde, el Toro de Carnaval protagoniza la fiesta el 21 de febrero. Acompañado del Torero, los gordos de paja, la pareja de novios, los birrias y el Feo, todos armados con cencerros, recorre las calles provocando sustos y risas.

En Pereruela, la celebración de La Vaca Antrueja comienza el sábado con un Obispo y un monaguillo repartiendo bendiciones, seguidos de las dos vacas portadas por niños. Tras una predicación en coplas sobre temas de actualidad, la comitiva recorre el pueblo animando a los vecinos a salir de sus casas y disfrutar de esta tradición única.

Entre cencerros, trallas y disfraces, cada pueblo ofrece un espectáculo singular que invita a vivir la fiesta con intensidad y autenticidad. Tienen rasgos que las asemeja pero cada mascarada aporta algo original a la celebración. El día 21 se tiene previsto un desfile de doce mascaradas por Madrid.n

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