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Una vecina de Zamora relata su lucha contra una enfermedad crónica y la falta de empatía en la atención primaria

Una vecina de Zamora denuncia en redes las dificultades que enfrenta con su enfermedad autoinmune, señalando problemas en el seguimiento médico y el acceso a bajas laborales

Una vecina de Zamora relata su lucha contra una enfermedad crónica y la falta de empatía en la atención primaria.

Una vecina de Zamora relata su lucha contra una enfermedad crónica y la falta de empatía en la atención primaria. / Pexels

Una zamorana con una enfermedad autoinmune diagnosticada desde hace años ha compartido en redes sociales su situación para visibilizar las dificultades que asegura estar viviendo en el seguimiento médico y en el acceso a bajas laborales durante los episodios agudos de la enfermedad. Su testimonio, centrado en la realidad asistencial de Zamora, pone el foco en las listas de espera, la continuidad asistencial y la relación médico-paciente en momentos de especial vulnerabilidad.

Según relata, su patología cursa con brotes que le provocan “muchos dolores” e insomnio, además de secuelas renales y pulmonares. La vecina sostiene que, pese a encontrarse “mal, con dolores y en pleno brote”, acude a su puesto de trabajo e intenta rendir “lo máximo” posible, pero que el cansancio y los dolores articulares terminan por sobrepasarla. “Soy una persona trabajadora y no tengo problemas de pereza… simplemente necesito que cuando mi cuerpo está saturado se valore el reposo”, explica en su publicación.

“Solo quiero empatía”

El núcleo de su queja se centra en la respuesta que recibe en Atención Primaria. Asegura que en el pasado tuvo una médica de cabecera que le facilitaba la gestión de la baja cuando aparecían signos de empeoramiento y que, tras su marcha, ha pasado por dos facultativas con las que no se siente comprendida. “No veo que entiendan muy bien mis limitaciones… no me dan bajas en pleno brote”, afirma.

La zamorana describe una sensación de desamparo mientras espera consultas con el especialista, a quien dice ver “de cuando en cuando” por la saturación del sistema. En ese intervalo, añade, su día a día se complica por la enfermedad y por la medicación, ya que refiere tratamientos “fuertes”, como corticoides, de forma habitual.

Llamamiento a la ciudadanía de Zamora

Más que una denuncia individual, su mensaje se convierte en una petición pública: solicita recomendaciones de un médico de cabecera en Zamora capital que, en sus palabras, sea “más consciente” de sus dolencias y valore la baja laboral cuando no pueda mantenerse en pie o cuando los síntomas afecten a su circulación. “No me importa cambiarme a cualquier centro ambulatorio de la ciudad. Solo quiero empatía”, insiste.

En el mismo texto recuerda con especial gratitud a una doctora anterior, a la que identifica únicamente por su nombre de pila, Paula, por derivaciones rápidas y por preocuparse por que mantuviera “una calidad de vida digna”. Y concluye preguntando si hay más personas en una situación similar a quienes “su médico no les ponga tantas trabas” durante los brotes.

El testimonio ha reabierto en Zamora el debate sobre la continuidad asistencial, el acompañamiento a pacientes con enfermedades crónicas y la tensión entre la necesidad de bajas justificadas y la sobrecarga del sistema sanitario.

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