Entrevista | Germán Ríos Méndez Profesor y director del Observatorio de América Latina en el Instituto de Empresa
Germán Ríos, economista venezolano vinculado a Zamora: "Las señales en Venezuela son positivas, pero la gente tiene miedo"
"En esta etapa tiene que haber diálogo y mucha intención de trabajar pensando en el futuro del país"

Ríos ha sido profesor en varias universidades de Venezuela, Estados Unidos, España y el Reino Unido. | CEDIDA
Profesor y director del Observatorio de América Latina en el Instituto de Empresa, Germán Ríos sigue de cerca la situación de Venezuela desde España. Con fuertes vínculos familiares con Zamora, analiza el momento que vive el país tras la salida de Nicolás Maduro, el papel del petróleo, la influencia de Estados Unidos y el rol que podría desempeñar España en una transición que augura lenta y compleja.
¿Qué radiografía haría ahora mismo del país?
Se acaba de cumplir aproximadamente un mes de la salida de Maduro y, en ese contexto, están pasando cosas, pero el proceso es lento. Las señales que tenemos de un mes para acá son positivas, con lo cual parece que la transición va por buen camino, pero todavía quedan muchas interrogantes que resolver, porque en un mes es muy difícil resolverlo todo.
¿Cómo se está viviendo realmente ese cambio?
Yo ahora estoy en España, pero tengo familia y amigos allí y sigo la situación de cerca. Lo que me trasladan es que, como ha sido solo un mes, nadie está todavía muy positivo ni muy optimista. La gente no está celebrando ni está en las calles. A pesar de que se están liberando presos políticos y se ha hablado de una ley de amnistía, todavía hay temor porque no hay ninguna garantía de que no te puedan volver a llevar a la cárcel si te ven protestando o celebrando. La gente está temerosa de que pueda haber represión. Yo diría que están tranquilos, pero esperanzados. Ese es el principal cambio.
¿Cómo ve el futuro inmediato? ¿Hacia dónde cree que va el país?
Depende de muchas cosas. En este mes ha habido buenas noticias en el sentido de que ya han liberado un número de presos políticos, han anunciado una ley de amnistía, porque no basta con sacar a la gente de la cárcel, también hay que perdonar cargos que en muchos casos fueron falsos. También han restablecido, no las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, pero al menos ya tienen el encargado de negocios en Venezuela y han cambiado la ley de hidrocarburos, que es la que regula la industria petrolera para permitir mayor inversión. Si uno lee esas señales en conjunto, las cosas irían por buen camino porque la idea sería más inversión en petróleo, más dinero. Además, Estados Unidos va a manejar el dinero del petróleo y lo va a asignar a proyectos en coordinación con el gobierno. Luego, el gobierno también ha empezado a hacer algunos pasos que parecieran apuntar a una transición. Ha creado esta comisión de paz donde ha puesto a algunas personas que no son del régimen, sino que son de la sociedad civil, en algunos casos inclusive gente que fue opositora al gobierno. Eso va por buen camino. Las señales iniciales apuntan bien.
Lo más importante es que se convoquen elecciones, pero ese proceso va a ser relativamente largo
¿Qué tendría que pasar a partir de ahora para poder hablar de una transición real?
Lo más importante es que se convoquen elecciones, pero ese proceso va a ser relativamente largo. Para que haya elecciones necesitas que la oposición política vuelva a estar presente en Venezuela, y ahora mismo no lo está. Muchos están fuera del país y otros están empezando a salir de la clandestinidad. Luego, necesitas reformar tanto la ley como la institucionalidad electoral para que si hay elecciones se perciba que no van a ser manipuladas como fueron las últimas. Ese sería para mí el indicador más importante de que podrías esperar algo bueno, pero no lo veo que va a pasar en el muy corto plazo, yo diría entre año y medio y dos años para que pasara esto.
Mientras tanto, ¿qué señales deberían seguir dándose?
En ese periodo de año y medio, dos años, para que hayan elecciones, lo que debería seguir pasando es más señales de que estamos en una transición. Alguna señal sería que dentro del gobierno empezaran a entrar personas moderadas o que son de partidos de oposición o que son de la sociedad civil, y que eso te indique que el gobierno está moviéndose a ser más abierto, a dejar más voces participar, y luego ver un poco cómo se maneja el tema militar, que es un tema complejo porque el poder militar sigue estando en manos del gobierno, con lo cual es un tema de transición militar complicada. Y hay que ver qué pasa en Estados Unidos. En noviembre hay elecciones de "midterm" y si se le complican las cosas a Trump, también se podrían complicar en Venezuela.
En este escenario, ¿qué papel puede jugar España?
España puede jugar un papel muy importante, sobre todo en promover la transición democrática apoyando a las voces de la oposición y a figuras independientes que puedan empezar a tomar posiciones de gobierno. Para serte honesto, hasta ahora no lo ha hecho. No ha estado trabajando con María Corina Machado que, a pesar de que no es la que ganó la elección, es como la figura de la oposición más importante, no ha tenido una apertura hacia ella, y ha habido ciertos intentos de parte de España para ayudar a algunos presos políticos, pero no ha habido un movimiento más fuerte, como en el caso de otros países, para poder apoyar esa transición y la experiencia de España en eso es muy importante.
¿Toda esta situación podría tener un efecto rebote en Cuba?
Podría tener un efecto rebote en Cuba, pero tal vez vendría por la parte económica, porque lo que está haciendo Estados Unidos en el caso de Cuba ahora mismo, es que obviamente ya no va a recibir petróleo de Venezuela, que era el que le suministraba el petróleo para la electricidad y la energía, pero también de decir a México que no le puede enviar petróleo a Cuba. Entonces, lo que va a pasar en Cuba en los próximos meses es que la situación económica se va a complicar y es una forma de presión para un cambio de régimen. Pero, llevamos muchos años hablando de transición en Cuba, y le han pasado cosas peores y no ha habido la transición, así que no me atrevería a asegurar de que eso está en el muy corto plazo. También depende un poco de lo que pase con la administración Trump después de las elecciones.
¿Qué tipo de liderazgo necesitaría Venezuela?
Un liderazgo pragmático. Obviamente necesita ofrecer condiciones para que la diáspora vuelva. Venezuela tiene muy buen capital humano en todo el mundo, entonces tiene que abrir condiciones para que ellos vuelvan, y eso tiene que ver con la transición política porque hay muchos miembros de la oposición que no pueden volver porque están o tienen juicios pendientes o fueron perseguidos políticamente. Entonces en la medida en que este proceso de amnistía y de liberación de presos políticos les permita regresar, esa gente va a tener puestos probablemente en un gobierno de transición y eso podría ayudar a que la transición sea mucho más fácil. Lo que no puede haber es extremismo. Tiene que haber diálogo y colaboración porque si no va a ser muy difícil hacer una transición.

El experto en desarrollo económico y política fiscal durante una ponencia. | CEDIDA
¿Es posible reconstruir Venezuela sin antes cerrar heridas sociales?
Ese proceso va a ser complicado y como en todos los procesos de transición en todas partes del mundo, probablemente vas a tener que tragar algunas cosas que no quieres tragar, pero es un poco el costo que uno asume para volver a la democracia. Eso va a pasar y esas heridas van a ser difíciles de cerrar. En esta etapa tiene que haber mucho diálogo y mucha intención de trabajar pensando en el futuro del país, no pensando en el pasado ni en el presente. Es muy difícil decirlo con todo lo que ha pasado, pero es la única forma de moverse hacia una transición.
¿Cómo podría liderarse la recuperación económica del país?
Venezuela tiene mucho potencial en muchos sectores, pero el más conocido es el petróleo. Tiene las reservas más grandes de todo el hemisferio occidental y lo que ha pasado un poco estos últimos 27 años de gobierno de Chávez y Maduro es que la producción petrolera ha caído, se ha destruido la industria, y eso hay que recuperarlo. El primer paso en esa recuperación de Venezuela es la recuperación de la industria petrolera porque es la que va a generar las divisas para poder invertir. Después, hay muchos sectores que son muy atractivos pasando por el turismo, la minería, digamos que muchas de las cosas que Venezuela solía hacer en el pasado que era una especie de hub en América Latina para muchas empresas, inclusive era un hub de transporte. O sea que tiene muchas ventajas, empezando por el petróleo y luego moviéndose a otros sectores.
¿Cree que Washington aceptará una normalización imperfecta a cambio de estabilidad y petróleo?
El escenario actual es que las empresas norteamericanas son las que van a aprovechar esta apertura y este cambio en la ley de hidrocarburos por una razón muy sencilla, porque esto lo está liderando Estados Unidos y porque ya estaban ahí. Eso también incluye, por ejemplo, el caso de Repsol, que también han autorizado la licencia, con lo cual a España también le interesa el tema del petróleo. Lo que está pasando es que, después de la salida de Maduro, los cambios que se están dando, no solamente de la apertura del petróleo, sino la reforma de la ley, la liberación de los presos políticos... se deben a que hay una presión de Estados Unidos para que esto suceda.
¿Qué rol tendrá en todo este proceso Delcy Rodríguez?
Hay que recordar que ella fue presidenta de Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Es una persona que hasta ahora ha sido moderada en la conversación con Estados Unidos, abierta a las demandas que ha hecho la administración de Trump y que, hasta ahora, las señales que ha enviado es que el proceso de transición va en buen camino. Habrá que ver qué pasa si Trump se debilita políticamente, pero si los cambios avanzan con rapidez de aquí a noviembre, creo que ella es, en este momento, la persona para liderar esta transición.
¿Cuál es su vínculo familiar con Zamora?
Mi suegro era de Tola de Aliste y emigró a Venezuela a finales de los años cincuenta, en lo que era la Venezuela que ojalá volvamos a tener en algún momento. Le fue muy bien, levantó a su familia y todos sus hijos fueron a la universidad. Es la historia del inmigrante que va a un país cuando las condiciones en España, sobre todo en esa zona, eran muy complicadas y le va muy bien. Lamentablemente, la historia da estas vueltas y sus hijos, que son españoles porque nacieron en Venezuela, pero de padre y madre españoles, decidieron volver a España. Pero mucha de esta gente, como la familia de mi suegro, probablemente volverían a Venezuela si las condiciones y la transición se dan de una manera adecuada.
¿Qué significó para ellos el volver a España después de tantos años fuera?
Mi suegro no volvió a España, falleció en Venezuela. Pero mi suegra sí volvió a España y mi cuñado está en España. Para ellos fue reencontrarse con sus raíces, porque eran una familia 100% española que vivía en Venezuela, tenía muchas costumbres españolas. Y cuando vuelven a España es como reconciliarse con su país de origen y yo que no soy zamorano, pero que estoy vinculado a través de mi esposa con la zona, lo veo así, veo a las familias, por ejemplo, cuando van al pueblo que siempre hay mucha alegría de reencontrarse.
¿Qué historia le gustaría contar dentro de diez años sobre Venezuela?
Me gustaría contar una buena historia, la de un país con muchísimo potencial que, con las condiciones adecuadas, pudo despegar. Me gustaría contar una historia de un país donde mucha gente, parte de los 9 millones de personas que tuvieron que irse, pueden regresar, quizá no ellos, pero los hijos o los nietos. Creo que al final del día, cuando quieres a tu país y estás muy conectado a tus raíces, si se presenta la oportunidad, querrás volver. Vamos por buen camino. Las señales son buenas. El próximo paso es recuperar la industria petrolera, generar divisas para Venezuela, invertir, renegociar la deuda, reformar las instituciones dañadas y llegar a un evento electoral en el menor plazo posible, pero estimo que no será antes de dos años.
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