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Un breve epistolario entre Claudio Rodríguez y Concha Lagos

Medardo Fraile, Claudio Rodríguez, Carlos Bousoño, José Hierro, Vicente Aleixandre y Concha Lagos (1956).

Medardo Fraile, Claudio Rodríguez, Carlos Bousoño, José Hierro, Vicente Aleixandre y Concha Lagos (1956). / Seminario Permanente Claudio Rodríguez

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Juan Luis Calbarro

Juan Luis Calbarro

En la Sección Manuscritos de la Biblioteca Nacional de España se conserva una breve correspondencia entre Claudio Rodríguez y Concha Lagos. El epistolario consta tan solo de tres documentos fechados en un período de siete meses entre 1958 y 1959; formó parte del archivo de la revista Cuadernos de Ágora, que la escritora y su marido, Mariano –Mario– Lagos Carsi, vendieron a la Biblioteca Nacional en 1993.

La relación entre el poeta zamorano y Concha Lagos tiene que ver con la labor literaria y cultural de esta en los años 50 españoles. En 1954, con la publicación de Balcón, despierta la vocación literaria de Concepción Gutiérrez Torrero, quien, utilizando el apellido de su marido, comienza a colaborar asiduamente en la revista Ágora: Cuadernos de poesía, dirigida por Rafael Millán. Activista incansable, escribe, edita, organiza lecturas y homenajes. En 1956 empieza a convocar en su domicilio madrileño la tertulia "Los viernes de Ágora", y en 1957 publica el primer número de la revista Cuadernos de Ágora, secuela de la de Millán que dirigirá personalmente. Lagos, junto con Elena Martín Vivaldi, es considerada el engarce entre los escritores del 27 y poetas de los años 50 como José Hierro, Claudio Rodríguez, José Ángel Valente entre otros, como ha afirmado María Luisa Gómez Artal, por estar generacionalmente cerca de aquellos pero, por sensibilidad, más próxima a estos.

Carta de Claudio Rodríguez a Concha Lagos 22 de enero de 1959 
anverso. |  SEMINARIO PERMANENTE CLAUDIO RODRÍGUEZ

Claudio y Clara mirando al mar. / Seminario Permanente Claudio Rodríguez.

Claudio Rodríguez conoció a Concha Lagos de la mano de Vicente Aleixandre, con quien había cultivado una estrecha amistad. Es muy célebre una hermosa fotografía del año 56 en la que posan en el jardín de la casa de Velintonia Medardo Fraile, Claudio Rodríguez, Carlos Bousoño y José Hierro en pie y, sentados, Vicente Aleixandre y Concha Lagos cogidos del brazo. El joven Claudio, que había ganado el Adonáis en 1952 con solo dieciocho años por Don de la ebriedad, y que por entonces estaba terminando sus estudios en la Sección de Filología Románica de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central, se había integrado pronto en la atmósfera literaria madrileña y, en particular, en "Los viernes de Ágora", de los que se hizo asiduo y en cuyo contexto trabó amistad con varios de los poetas implicados en la revista dirigida por Lagos. Fruto de la relación entre Rodríguez y la poeta y editora fue la publicación de textos del zamorano en varios números de Cuadernos de Ágora a finales de los 50.

La breve correspondencia que aquí comentamos corresponde al momento en que, habiéndose ya licenciado en Filología Románica (1957) y habiendo publicado Conjuros (1958), Claudio obtiene su plaza de lector de español en la Universidad de Nottingham y, tras pasar las vacaciones estivales en Zarauz con su entonces novia, Clara Miranda, parte hacia el Reino Unido con ella. Desde Nottingham, Claudio continúa interesándose por su amiga y por colaborar en su revista.

Carta de Claudio Rodríguez a Concha Lagos 22 de enero de 1959
reverso. |  SEMINARIO PERMANENTE CLAUDIO RODRÍGUEZ

Carta de Claudio Rodríguez a Concha Lagos 22 de enero de 1959. Anverso. / Seminario Permante Claudio Rodríguez

La postal 1, fechada aún en Zarauz el 6 de agosto de 1958, está ilustrada con una vista panorámica de aquella localidad guipuzcoana, donde el poeta veranea con Clara, que también firma al pie. Claudio se limita a enviar saludos a Concha y encarecerle cuánto se acuerda de su tertulia. En la postal 2, fechada en Nottingham el 7 de marzo de 1959, el escritor zamorano le envía a su amiga el pésame por el fallecimiento de su madre.

De mayor importancia es la carta fechada en Nottingham entre ambas postales, el 22 de enero de 1959: una cuartilla con membrete de la Universidad de Nottingham, manuscrita a doble cara. Claudio habla en ella de una colaboración con la revista que dirige Concha Lagos: un "fragmento" sobre el que manifiesta dudas y que, efectivamente, aparecería en la revista inmediatamente con el título "Fragmento", en su número 27-28 (enero-febrero de 1959). En su misiva, Claudio vuelve a declarar su nostalgia de la tertulia Ágora y manda recuerdos "a Mario, a Pepe, a Medardo, a todos los amigos", en referencia a Medardo Fraile y casi con seguridad a José Hierro, los dos también habituales de "Ágora" y de la revista, y también a Mario Lagos, el marido del que Concha había tomado su apellido literario.

Un breve epistolario entre Claudio Rodríguez y Concha Lagos

Carta de Claudio Rodríguez a Concha Lagos 22 de enero de 1959. Reverso. / Seminario Permante Claudio Rodríguez

Además de por su contenido humano y biográfico, esta última carta encierra un enorme interés filológico debido a los comentarios que Claudio hace sobre el "fragmento" que propone para su publicación en Ágora, y que Lagos procedió a incluir sin demora en la revista. "Fragmento" es una versión muy inicial y muy distinta pero inconfundible –"algo en el aire y, desde luego, no definitivo", le dice Claudio a Concha en la carta, afirmando no darse todavía "mucha cuenta de lo que significa así, solo"– de "Por tierra de lobos", el poema publicado en 1965 en Alianza y condena que se cree inspirado en una anécdota a propósito del ruido de los lobos arañando la puerta de la casa donde Claudio y su padre durmieron una noche de invierno en Terroso. La voz lírica aprovecha en él la imagen lupina para reflexionar críticamente sobre las gentes de Zamora: Fernando Yubero ha asignado este poema a la vertiente más meditativa de la poesía de Claudio, y José Olivio Jiménez lo incluyó entre "sus textos poéticos más críticos y acerados".

La breve correspondencia entre Claudio y Concha Lagos formó parte de la exposición que recientemente albergó la Biblioteca Pública del Estado de Zamora sobre el poeta en los años 50. Hoy queríamos dar brevísima cuenta de ella, aprovechando el espacio que cada 30 de enero nos concede LA OPINIÓN-EL CORREO DE ZAMORA para conmemorar el nacimiento del poeta zamorano y universal.

Actividad más reciente del Seminario Permanente Claudio Rodríguez

Del 27 al 30 de noviembre de 2024, el Seminario Permanente Claudio Rodríguez celebró las X Jornadas sobre el poeta, dedicadas a celebrar el 70º aniversario de la primera edición de Don de la ebriedad. Sus frutos se han recogido en 2025 en el número 9 de la revista Aventura. Del 24 de octubre al 14 de diciembre de 2025, el Seminario organizó en la Biblioteca Pública del Estado de Zamora la exposición Claudio Rodríguez, de ‘Don de la ebriedad’ a ‘Conjuros’, un recorrido biobibliográfico por los años cincuenta del poeta. El 24 de noviembre se presentó el documental Claudio Rodríguez: ‘Don de la ebriedad’ en La 8 de Zamora, escrito por Miguel Casaseca Martín y dirigido por Eva Crespo García, con la colaboración del Seminario.

Por último, el 15 de enero de 2026 se ha firmado un convenio entre el Seminario y Cáritas Diocesana de Zamora para dar cumplimiento al testamento del poeta, que había dispuesto la cesión de sus derechos a una entidad benéfica. En virtud del acuerdo, Cáritas será la beneficiaria de los recursos económicos generados por la obra del poeta, mientras que el Seminario ejercerá la tutela de los derechos morales, garantizando la integridad, autenticidad y correcta difusión del legado literario.

El Seminario y sus miembros preparan en 2026 otras iniciativas, como la posible itinerancia de la exposición de 2025 por otras localidades (San Feliz de Torío, Valladolid) o la reedición del estudio El sacramento de la materia. Poesía y salvación en Claudio Rodríguez, de Luis Ramos de la Torre. Así mismo, realizan, promueven o autorizan la difusión de la obra del poeta mediante nuevas publicaciones: la correspondencia de Philip W. Silver con Claudio Rodríguez en la Fundación Jorge Guillén, una antología digital por parte de la Residencia de Estudiantes y, en breve, la traducción de Conjuros al italiano por Pietro Taravacci, en Einaudi.

Juan Luis Calbarro es miembro del Seminario Permanente Claudio Rodriguez

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