Estas Navidades regala autoprotección en Zamora
Corónate como el mejor Rey Mago y la Mejor Reina Maga regalando seguridad… para esas experiencias que la vida te regala sin avisar… y sin devolución en Amazon
l Marta Abad
Momentazo navideño familiar el de abrir los regalos, ¿eh? Se salva por la conversación tan encantadora a que da lugar y que me gustaría que se repitiera con los mismos conversadores durante muchos años, porque resulta ser más chocante cuántas más generaciones distintas se reúnen rompiendo envoltorios. El desencadenante es siempre el mismo, un cachivache electrónico que el miembro de la familia de menos edad esperaba ansioso/a. Comienza ahí una charleta que sería capaz de reproducir en su literalidad de las veces que la he escuchado. Te sonarán la música y la letra de lo que te voy a contar, aunque la versión dependerá del poderío económico que se gastaran tus ancestros, el de los míos, más bien reducido.
Según contaba mi abuela, antaño, los Reyes Magos traían una pieza de fruta, vamos, que una naranja de temporada era como un smartphone, un regalo de obsolescencia programada.
Por los sesenta, en casa estaban deseando que llegara la Navidad porque era sinónimo de estreno: una toquilla, una pelerina, un pasamontaña… -todo hecho a mano, hasta la lana estaba hilaba a mano- y cómo no, la bata de boatiné esa prenda estilosa que convertía el cuarto de estar en la pasarela de la Fashion Week. Por entonces, regalar era sinónimo de que dure muchos años no de que tenga wi-fi.
La progresiva mejoría económica familiar se fue notando en las Navidades, fiestas que trajeron a casa alguno de los juegos de mesa que se anunciaban en la tele, que había mandao por correos la tía de Madrid, que era verlo y mi madre se ponía mala, porque sin que jugáramos, ya sabía el resultado de la partida, una batalla campal, todos enfadados, gritando y alguien escondiendo el dado que, en una de estas, desapareció para siempre; alguna colonia "de las buenas", los libros de Los Cinco… y a finales de los ochenta, el primer capricho tecnológico, el walkman, ese Spotify analógico que funcionaba con pilas alcalinas (porque las recargables eran ciencia ficción).
Lo que sigue en mi historia de regalos navideños, es lo que siguen en la historia de la mayoría, hasta que llegan ellos, los asistentes…digitales; relojes, anillos y pulseras…digitales; libros… digitales... Momento en el que algunos de la generación X seguirán buscando el botón de "rebobinar", otros ya preferimos aprovechar el momento en modo "Alexa, dime si va a llover mañana en Valladolid".
Ya se encargarán los fabricantes de estos cachivaches electrónicos de que nadie les quite el título de regalo estrella de la Navidad, por mucho que haya dos tendencias que ganan adeptos. Una es la de las tiendas low cost, artilugios de diseños atractivos y vanguardistas, que siempre están llenas, pero en estas fechas están, petadas, literal, especialmente de la Gen Z en busca de ese "pongo" que les resuelva lo del amigo invisible. Que qué es un pongo, pues eso con lo que te encuentras cuando abres tu regalo, que te obliga a decir: gracias, qué bonito y a pensar: ¿Y dónde pongo yo esto ahora? Hay verdaderos fans de los pongos de esos comercios…
La otra tendencia es la de quienes se vuelven locos/as cuando les regalan experiencias, para todos los gustos, experiencias outdoor & lifestyle (glamping escape, forest bathing experience, …), experiencias creativas (pottery workshop, DIY candle making, …), experiencias wellness (mindfulness retreat, spa day deluxe, ...), hasta experiencias urbanas & cool (brunch & Jazz session, street art tour, ...).
Y en los próximos años, ¿qué? ¿Cuál crees que será el devenir de los regalos de Navidad? ¿futuristas avances tecnológicos, un implante protésico inteligente, por ejemplo? ¿O la experiencia de un viajecito interestelar, mejor dicho, una interstellar ride for restless spirits experience?
¿O tal vez no? ¿Y si un día alguien decide que ya está bien de que en Navidad se fomenten la transhumanización y los encuentros con el más allá, que hay que retroceder en el tiempo hasta el origen de los regalos navideños?
No es ninguna tontería, "volver a lo vintage con un twist moderno" está pegando fuerte en sectores tan diversos como la automoción, ahí tienes el icónico R4 y el mítico R5 que han vuelto mezclando diseños retro con motores eléctricos; las camisetas de fútbol vintage; las Polaroid now, cámaras de fotos instantáneas con funciones digitales o los muebles estilo años 50 con acabados modernos… La lista es muy larga.
No hablo de volver a la naranja o la bata de boatiné, hablo de ir más atrás, mucho más atrás en el tiempo y llegar al origen. Y en el origen estaban Ellos, los Reyes Magos, que cuando tuvieron que elegir un regalo para un Niño de corta edad al que no conocían de nada, no se anduvieron con scalextrics ni playmobiles ni nintendos… -eran magos y parece que tenían dotes adivinatorias, así que podrían haber creado cualquier cosa-. Pero no, eligieron autoprotección. Visionarios, ellos.
El humo del incienso era apreciado por sus efectos antimicrobianos para purificar el aire y reducir el riesgo de enfermedades, una práctica muy sana en entornos cerrados como los templos. La mirra se empleaba para evitar infecciones, de ahí su enorme valor protector frente a las enfermedades infecciosas en una época sin antibióticos. En cuanto al oro, su carácter inalterable convertía a los objetos áureos en protectores contra el paso del tiempo, de manera que llevar joyas de oro protegía de enfermedades y maleficios. Conclusión: Debemos reconocer que los Reyes Magos fueron pioneros divulgadores de la autoprotección, lástima que por entonces no existieran las redes sociales...
Y ahora te pregunto: Si quienes pudiendo elegir entre todos los presentes existieran o no, optaron por elementos protectores, lo que les hizo merecedores de que pasar a formar parte de la historia de la vida de la persona más influyente de todos los tiempos, ¿tú vas a conformarte con regalar una experience para Instagram?
Tiene miga la pregunta, ¿eh? Si tu contestación es que lo único que quieres es salir del paso comprando lo que sea y que te da igual lo que piensen de ti las personas que reciben tus regalos, no sigas leyendo, porque yo escribo esto para la gente que pensamos que la vida ya regala bastantes experiences y lo que deseamos es evitar que las chungas experiences que la vida es tan generosa regalando, terminen muy mal.
Si quieres coronarte como el mejor Rey Mago, la mejor Reina Maga de estas fiestas y dejar impronta en la vida de tu gente, regala autoprotección. Nada dice "me importas" como un detector de humo envuelto en papel brillante.
¿Cómo encontrar el regalo autoprotector ideal para cada uno de los tuyos? Te doy una pista: piensa de qué has hablado con tu gente este año, que si la crispación política, que si el precio de la vivienda, de los huevos, que si el Barcelona gana la liga, que el Valladolid baja a segunda o que España vuelve a quedar en los últimos puestos en el festival de Eurovisión… ¿He acertado con alguno de estos temas?
De lo que estoy cien por cien segura es de que habéis hablado de las catástrofes, desastres o incidentes que a lo largo del año hemos sentido más o menos cercanos, porque, muy a nuestro pesar, el tema de las emergencias por unas causas u otras, también es tendencia, como las tiendas de pongos, lo vintage o regalar experiences. Ahora intenta recordar las reacciones de cada uno/a. Junta las dos cosas: catástrofe-desastre-incidente y reacciones, y ya tienes el regalo de autoprotección ideal para cada cual.
Te echo una mano con esta relación de elementos de autoprotección que conviene que todos tengamos. Si no los tienes, a tiempo estás de autorregalártelos:
Para evitar que alguno de tus conocidos se convierta en el protagonista del clásico de las emergencias en invierno, un detector de monóxido de carbono portátil que advierte de la presencia de gases tóxicos en el ambiente y que puedes encontrar por menos de diez euros. Ya, ya, que nadie tenéis estufa de butano ni brasero, ¿pero qué me dices de esa escapada a una casa rural con chimenea? Pues eso, mejor que sea portátil.
Para quienes les gustan las actividades en la naturaleza, pero "a la aventura", sin muchos preparativos:
Una manta térmica. Pack de diez por doce euros, porque hay quien no mide bien sus fuerzas y termina la ruta con su cuerpo en el punto de congelación o ebullición… Todo un prodigio la manta térmica: Lo mismo mantiene el calor corporal, en episodios de hipotermia y de hipertermia, que sirve para llamar la atención a los rescatadores, que es un refugio temporal contra la lluvia, el viento y la nieve e incluso, en el caso de una persona herida, la mantiene caliente y reduce el riesgo de shock hasta que lleguen los servicios médicos. Vamos, que no falte ni en tu mochila ni en la de tus amigos a partir de ahora.
Una prenda de vestir de colores llamativos. Aquí aplícate un poco, no vayas al típico chaleco de guantera de coche que, por supuesto es válido, pero por poco más de ocho euros vas a encontrar chalecos cortavientos para deportistas de colores metálicos y diseño mucho más estiloso. Hay que ponérselo fácil a los servicios de emergencia.
El regalo estrella de la autoprotección 2025, el kit de emergencia. Para quienes se mofaron de la propuesta que unos meses antes nos llegaba desde la Unión Europea sobre tener siempre listo un kit de emergencia y que el 28 de abril, no comieron caliente. Recuerda, lo que contenga el kit depende de la persona o familia, así que no te pongas estupendo/a, en modo superprotector/a, porque si te metes en el berenjenal de hacer kits personalizados, seguro que no aciertas. De lo que se trata es de que quienes reciban tus regalos retomen ese propósito que hicieron de tener un kit de emergencia y que les duró lo que duró el apagón. Dales el empujoncito que necesitan regalándoles tú las primeras piezas. Aquí van algunas sugerencias:
El bidón estanco donde guardarlo todo (por cierto, utilísimo, aunque no lo emplearan para el kit porque es un básico de las evacuaciones). Si no se te va mucho de presupuesto, por treinta euros tienes un bidón estanco con capacidad suficiente para un kit de emergencia básico. Sigo con algunos elementos que son fondo de armario en el kit, por si el bidón se te va de presupuesto o no y quieres regarlo “con relleno”.
Un silbato con el cordón anudado. Es de gran ayuda para los servicios de emergencia en la localización de personas, su sonido llega mucho más lejos que los gritos sin hacer esfuerzo, es duradero, económico, no necesita mantenimiento… Para el caso, son tan válidos los de plástico o metal como el silbato SOLAS, aunque su certificación tampoco lo hace desorbitadamente caro, unos ocho euros. Los otros están sobre un euro.
Una radio a pilas. Desde las de cinco hasta las de treinta euros -que ya han apellidado “de emergencia”- todas sintonizan las emisoras perfectamente. Si conservas el transistor con el que tu padre oía el fútbol los domingos en los ochenta, guárdalo para ti, le darás un toque vintage a tu kit.
Una navaja multiusos. Que lo mismo sirve para un roto que para un descosido, hacer cortes, abrir envases, pequeñas reparaciones… La tienes por menos de quince euros en el retail deportivo más famoso.
Una linterna impermeable a pilas. La encuentras por menos de quince euros.
Un mechero impermeable o cerillas impermeables por si hay que improvisar un fuego para calentarse, acuérdate del monóxido. Su precio está entre los cinco y diez euros.
Bengalas o luces químicas. Se venden en packs, tres bengalas unos diez euros, en situaciones catastróficas los servicios de emergencia están a full, así que, si les quitamos trabajo indicándoles nuestra posición con el sonido de un silbato o con una luz llamativa, lo agradecerán.
Generador de manivela. Que en una emergencia el móvil se va a estresar más que tú, si hay cobertura porque la hay, si no la hay, buscándola. Si te lo puedes permitir (porque el precio está entre los cincuenta y los cien euros), regala un generador de manivela y si hay por ahí adolescentes que sean ellos quienes le den al manubrio, bajarán su nivel de cortisol mientras dan respiración asistida a su móvil para preguntarle al ChatGPT cuánto va a durar la emergencia.
Y termino con un componente del kit que puede subir muchos enteros la cotización de tu amistad, especialmente entre los/as amigos/as con peques, el camping gas. Mejor no añadir más dramas a la emergencia con los llantos infantiles porque la comida no está caliente. Aquí, lo que te quieras gastar, a partir de los veinticinco euros tienes uno sencillito.
Para los/las megasuperconectados/as que solo se acordarán de volver a la cocina cuando la sartén humeante con el aceite hirviendo les escriba por wasap: "como no apagues esto ya, vas a calcinar tu casa y todo el edificio".
Detector de humo, lo compras hasta con wi-fi por menos de veinte euros para que sea este gadget (dispositivo) el que envíe el wasap de S.O.S, que la sartén está haciendo de las suyas en la cocina. Un buen regalo para tus amigos/as pucelanos/as ya que en Valladolid es obligatorio, que miren fechas.
Un extintor doméstico. El extintor es un regalazo, pero tienes que elegir bien porque hay varios tipos de extintores. El idóneo para una vivienda es el tipo ABC de polvo que no tiene riesgo eléctrico y extingue sin causar males mayores uno de los incendios más típicos, el que se origina con aceite hirviendo. Los precios rondan los quince euros, el extintor de 1 kg y los treinta y cinco euros, el de 6 kg.
Una manta ignífuga. Uno de los elementos más seguros para apagar el incendio que provoca el aceite siempre que sea de un tamaño que puedo sofocarlo, no hay más que desplegarla y colocarla sobre las llamas lo que hace que se interrumpa el suministro de oxígeno, evita las reacciones violentas que pueden producir el agua o un extintor inadecuado. Si el incendio es ya tan grande que no podemos apagarlo con la manta, lo mejor es que nosotros mismos nos envolvamos en ella y salgamos de la cocina pitando.
¿Algún friki de los juegos de rol entre los tuyos? Lo tienes bien fácil, a lo largo de este año el suplemento DOMINICAL de La Opinión ha publicado la serie "Los juegos del Riesgo", juegos de mesa cuyo objetivo es derrotar a Riesgo aplicando medidas de autoprotección. Búscalos y aprended a protegeros de forma divertida.
¿A qué creías que me había olvidado de quienes les regalas un pongo y les has hecho tan feliz como si les hubieras regalado un Lamborghini? Para tus amistades de la plataforma antidesahucio de los pongos okupas de estanterías, por menos de cinco euros te haces con un detector de vibración de terremotos de alta sensibilidad, con alarma con iluminación LED. ¿Quién sabe? Que la naturaleza está muy loca, ¿y si las cosas cambian y las probabilidades de que en Zamora se produzca un terremoto pasan del 2% al 90%?
¿Y para esa avis rara que tiene tal obsesión con la protección que tiene todo lo que he relacionado y hasta por partida doble? Para él/ella, un topicazo, la típica taza con mensaje, eso sí, con mensaje protector. Participa en el concurso ¿Cuánto sabes del 1-1-2 de Castilla y León?, consigue la taza "Si necesitas ayuda, 112" y… se la regalas a tus amigos preparacionistas.
Termino con mi propuesta de regalo para los entusiastas de las experiencias. Que sí, que también hay regalos tipo Autoprotect Experience. Te pasas por www.proteccyl.es, te enteras de cuándo la unidad móvil proteccyl/cimbse va a estar en vuestro pueblo o cerca, hacéis turismo de autoprotección y participáis gratis a las actividades que se organizan. ¿Puede haber mejor regalo?
Mi deseo para 2026: Que tengas siempre a punto tus elementos de autoprotección, pero que no tengas que usarlos en todo el año. ¡Feliz 2026!
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